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Nieves Gonzalez Fernández-Villavicencio <[log in para visualizar]>
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Nieves Gonzalez Fernández-Villavicencio <[log in para visualizar]>
Fecha:
Fri, 8 Sep 2017 21:13:50 +0200
Content-Type:
multipart/alternative
Parts/Attachments:
text/plain (30 kB) , text/html (46 kB)
Los bibliotecarios que tenemos que abordar temas de rediseño de espacios,
agradecemos enormemente estas aportaciones, que nos ratifican en las
decisiones que hay que tomar cada día, ya que .... seguimos atados a los
espacios físicos.

Convivimos con profesores que prefieren acudir al "lado oscuro" para
obtener su artículo antes que bajar a la biblioteca por su versión en
papel. Pero también lo hacemos con alumnos que se lamentan de la escasa
oferta de espacios diversos que le ofrece la biblioteca, ahora que el
trabajo colaborativo y la co-creación se imponen como técnicas de
aprendizaje.

Como ejemplo de *Espacios de Creación* de los que nos habla Gallo-León en
su artículo, Javier Perez Iglesias nos enseñaba recientemente en Facebook
las fotos de la biblioteca de Ubik, la biblioteca de creación de Tabakalera
que ilustra a la perfección estos nuevos espacios (https://m.facebook.
com/story.php?story_fbid=10212826106020937&id=1037294179 ). Una biblioteca
que es también un taller y cuyo diseño nos enamoraba a todos.

En el entorno de las bibliotecas universitarias, la serie de Emerald, *Advances
in Library Administration and Organization*, dedicaba el año pasado todo un
volumen (el 36) al futuro de los espacios de las bibliotecas (
http://www.emeraldinsight.com/doi/book/10.1108/S0732-0671201736), con
ejemplos que pueden servir de guía para el diseño y la implantación de
los *Cuatro
Espacios* de los que nos habla Gallo-León.

Sobre los problemas para llevar a cabo este modelo, sin duda el económico
es estratégico, pero también lo son la falta de visión de los directivos y
la falta de implicación del personal (riesgo percibido, resistencia al uso,
etc.). Todavía nos encontramos con personal de biblioteca que no considera
las salas de trabajo en grupo como parte de la biblioteca, que no
identificarían con biblioteca los cuatro espacios.

De estos espacios, quizás el más difícil de definir y el más interesante
sea el relacionado con los encuentros, la *conexión y colaboración* con la
comunidad. En el entorno de las bibliotecas universitarias es un auténtico
reto la sinergia con otros servicios, vincular la biblioteca con el espacio
externo, crear ese intercambio entre lo exterior y lo interior. Todo lo que
nos esforcemos por integrarnos en nuestras comunidades, por participar en
ellas, por ser vistos como colaboradores útiles, bienvenido sea; poco
importa que esa utilidad sea virtual o presencial, lo importante es que
seamos visibles, participando y compartiendo los mismos intereses,
involucrándonos en los eventos que se organizan, yendo en la misma
dirección.

-------------------------------------------
Nieves González Fernández-Villavicencio
Biblioteca de la FCEYE. Universidad de Sevilla
www.nievesglez.com

El 7 de septiembre de 2017, 10:03, José Pablo Gallo León <
[log in para visualizar]> escribió:

> *Los cuatro espacios: un modelo para la organización física de la
> biblioteca*
>
>
>
> José-Pablo Gallo-León
>
> Biblioteca de la Universidad de Alicante / Dpto. de Información y
> Documentación de la Universidad de Murcia
>
> Miembro del Grupo ThinkEPI
>
>
>
>
>
> Los espacios de biblioteca se encuentran ante la apremiante exigencia de
> adaptarse a servicios nuevos y en proceso de transformación. Nos
> encontramos ante un cambio de paradigma que requiere de la renovación de
> los modelos de diseño. La concepción *cuatripartita* del *Model programme
> for public libraries *danés podría ser la respuesta para las bibliotecas
> públicas.
>
>
>
> Resulta común entre los estudios y profesionales que intentan explorar el
> futuro de la biblioteca que vaticinen un replanteamiento de los espacios de
> biblioteca ante el reto digital, debido al más o menos progresivo (en el
> ritmo hay bastante desacuerdo) desplazamiento del acceso desde las
> colecciones en papel a las digitales. Por ejemplo, el *Horizon Report *de
> 2017 (*Adams-Becker* et al., 2017), Prospectiva 2020 (*Gallo* et al.,
> 2015), el informe del *MIT* (2016) sobre el futuro de su biblioteca, etc.
>
>
>
> Como dice *Anglada* (2012), los cambios inducidos por la tecnología en el
> modelo de biblioteca no son cosméticos ni acumula­tivos, sino estructurales
> y disruptivos. Cambia el paradigma de la biblioteca, que pasa de centrarse
> en el libro a orientarse hacia el servicio a la comunidad, siempre con la
> misión de la biblioteca como guía. Igualmente, *Bonet* (2017) afirma que
> "la transformación profunda que la aparición de la información digital ha
> provocado en el rol de la biblioteca posiblemente permitirá hablar de una
> transformación disruptiva en los tipos  arquitectónicos que van asociados a
> ella, del mismo modo que lo fue en su momento la aparición de la imprenta".
>
>
>
> De esta forma, se prevé, y de hecho ya se está produciendo, una liberación
> del espacio que exigían las colecciones en papel, que pasan a ser destinado
> a las personas, al intercambio social y a la creación, tanto individual
> como colectiva. Pero esto tiene límites poco definidos, y plantea dudas
> sobre cómo distribuir este espacio, una incertidumbre que antes no
> teníamos. Hasta ahora podíamos echar mano de pautas y normativas que nos
> orientaban sobre la superficie que debíamos dedicar a personal, colección,
> servicios y espacio para los usuarios (salas de lectura, principalmente).
> Ahora, ante los nuevos usos y necesidades cambiantes sufrimos una cierta
> desorientación. Se habla de dedicar espacio a la creación, instalar *maker
> spaces*, aumentar la variedad del mobiliario para diversos usos,
> habilitar zonas de estar, cafeterías, talleres, salas de trabajo
> individuales y en grupo, etc. Cabe preguntarse cómo podemos planificar y
> estructurar esto  o cuánta superficie dedicamos a cada área.
>
>
>
> Al estar en un entorno nuevo y cambiante, en constante evolución, no
> disponemos aún de suficientes referencias que nos permitan afrontar el reto
> del diseño con cierta certeza. Por eso, parece especialmente interesante el
> intento llevado a cabo con el *Model programme for public libraries*
> <http://modelprogrammer.slks.dk/en/> (*Agency for Culture and Palaces*,
> c. 2013), desarrollado en Dinamarca y que divide el espacio de la
> biblioteca pública en *cuatro espacios*.
>
>
>
> Es cierto que ya se están construyendo centros que intentan ajustarse a
> las nuevas necesidades. Primero, las dos que marcaron el camino entre las
> bibliotecas públicas: Seattle (Rem Koolhaas) y Sendai (Toyo Ito). Más
> recientemente, espacios premiados como el *Dokk1 * de Aarhus (Dinamarca)
> o la Biblioteca de Birmingham (Mecanoo). En lo que se refiere a bibliotecas
> universitarias quizás encontremos más ejemplos¹, sobre todo en Estados
> Unidos, donde se ha seguido una evolución desde que nació la idea del *information
> commons* en torno al año 2000; según Joan Lippincott en las universidades
> de Iowa y Southern California (*Bengfort*, 2016). Sin embargo, términos
> como LRC, CRAI, Learning Commons, etc. se quedan a menudo en meros cambios
> de denominación, sin una aplicación real de los conceptos.
>
>
>
> Si nos centramos en las bibliotecas públicas, parece que no existe una
> plantilla única para su diseño "debido al hecho de que las mejores
> prácticas de bibliotecas son únicas y responden a sus comunidades locales" (*Laerkes;
> Manolis*, 2013). O sea, que hay que tener sobre todo en cuenta la misión
> de la biblioteca y la realidad más inmediata. Estos autores señalan en el
> mismo informe que los casos de éxito entre las nuevas bibliotecas tienden a
> compartir líneas de trabajo semejantes, como el fomento de los espacios de
> encuentro, la sinergia con otros servicios públicos, la toma de decisiones
> sobre su diseño teniendo en cuenta a todos los interesados y la orientación
> hacia lo local.
>
>
>
> *El modelo de los cuatro espacios*
>
>
>
> El modelo referido ha sido desarrollado en Dinamarca por *Henrik
> Jochumsen, Casper-Hvenegaard Rasmussen y Dorte Skot-Hansen*. Para su
> mejor entendimiento disponemos de un buena reseña de *Ferrán Burguillos*
> (2016); y de dos trabajos publicados por los autores (2012; 2016), además
> de la web, en inglés y danés, del propio *Model programme for public
> libraries* <http://modelprogrammer.slks.dk/en/>*, *realizada al amparo de
> la  *Agency for Culture and Palaces*, (c. 2013).
>
>
>
> En la web no encontramos, como hemos indicado, una normativa o unas pautas
> para el diseño y reforma de bibliotecas públicas, sino " todo un portal que
> ofrece herramientas y reflexiones en torno al modelo de servicio y de su
> relación con el entorno urbano y con la ciudadanía, metodología y casos de
> éxito, actualizados y aplicables a entornos similares [...] con el objetivo
> de inspirar y abrir nuevas posibilidades en el momento de construir nuevas
> bibliotecas o de mejorarlas." (*Burguillos*, 2016).
>
>
> Todo el modelo se basa en la idea de los *cuatro espacios* que toda
> biblioteca pública debería tener:
>
> *- Espacio de aprendizaje y descubrimiento (Learning space*), donde se
> desarrolla la formación a lo largo de la vida, autoaprendizaje, formación
> informal, adquisición de competencias digitales o ALFIN. En él se
> incluirían una gran variedad de habitaciones, más o menos presentes ya en
> la biblioteca en muchos casos: aulas, salas de trabajo en grupo, espacios
> de silencio para el aprendizaje autónomo, cubículos individuales o de
> grupos pequeños, etc. También incluirían servicios tradicionales (y no tan
> tradicionales) de formación y referencia.
>
> *- Espacio inspirador (Inspiration space). *La zona dedicada a la
> inspiración de la persona a través del acceso a la cultura y el ocio
> cultural: mediateca, literatura, divulgación científica, etc., a través de
> colecciones y actividades culturales.
>
> *- Espacio de reunión y encuentro (Meeting space). *Áreas destinadas a la
> reunión, al encuentro y el intercambio: conferencias, charlas, zonas de
> encuentro para la charla, zonas de estar, etc.
>
> *- Espacios de creación (Performative space), *donde se incluirían
> laboratorios de creación como *maker spaces* y similares, y las
> diferentes actividades vinculadas con los mismos: talleres, formación en el
> uso de las herramientas, cursos de escritura creativa, etc.
>
>
>
> Evidentemente, no podemos aplicar la idea directamente a la zonificación y
> ponderación de las diferentes áreas, pues se trata de una concepción que
> tiene en cuenta las experiencias de los usuarios. Como dicen los autores,
> “los cuatro espacios no deben ser vistos como zonas concretas en un sentido
> físico, sino más bien como posibilidades que deben realizadas
> indistintamente por la biblioteca presencial y digital" (*Jochumsen* et
> al., 2012, p. 590).
>
>
>
> Tras una primera lectura ya podemos ver que muchos de los espacios
> actuales de una gran biblioteca cumplen con varias de estas funciones. Lo
> que hay que tomar en consideración es que nuestros espacios permitan el
> desarrollo de estas experiencias de forma eficiente e inspiradora, sabiendo
> que el mismo espacio puede servir para varias de estas funciones. Para
> ello, en la web del modelo se ofrecen una serie de ejemplos que sirven de
> inspiración para nuestras bibliotecas o de ejemplos concretos sobre cómo
> una biblioteca desarrolla el entorno urbanístico, busca nuevos modelos o se
> transforma por poco dinero.
>
>
>
> En una entrevista reciente (*Vespa*, 2017), Alberto Manguel parece
> relacionar el modelo con las “Four rooms of change” (*4 habitaciones del
> cambio*) del psicólogo sueco Claes F. Janssen; cuatro fases emocionales
> por las que el individuo pasa en un proceso de cambio: alegría, negación,
> confusión y renovación. La vinculación, no obstante, resulta un tanto
> lejana, y los propios autores del modelo no la mencionan en sus artículos.
>
>
>
> Mayor relación podemos encontrar al modelo en concepciones como la de
> *Lauersen* (2016). Aunque no sea un estudio colaborativo ni fruto de un
> trabajo académico, sino sus opiniones personales, las mismas resumen muy
> bien el estado de la cuestión sobre la visión de las bibliotecas, en este
> caso universitarias, en unos años (2035). Estas se centrarían en cuatro
> ejes: Suministro de información enteramente digital a través de una sola
> plataforma de acceso; apoyo en el uso de la información y alfabetización
> digital; Colaboración con los investigadores en sus proyectos como
> consultores de información y datos; Espacio social y entorno físico que
> apoye el aprendizaje.
>
>
>
> Y en el ámbito de las bibliotecas públicas, el estudio de 2013 de
> prospectiva de las Bibliotecas Públicas del Estado de Victoria
> <http://plvn.net.au/sites/default/files/20130527%20FINAL%20VPL2030%20Full%20Report_web.pdf>
> (Australia), prevé cinco tendencias sociales de futuro (*Creatividad,
> Colaboración, Salud mental, Aprendizaje dinámico y Conexión con la
> comunidad*) que se derivaban en escenarios para la biblioteca pública muy
> semejantes a las necesidades cubiertas por los cuatro espacios del modelo
> Danés:
>
> "- Escenario 'Creativo'. La gente creará contenido y buscará habilidades y
> recursos para desarrollar y expresar su creatividad.
>
> - Escenario 'Comunidad'.  La gente consumirá contenido y buscará clases,
> talleres y espacios de apoyo para el aprendizaje y la alfabetización del
> siglo XXI." (*Omella*, 2016)
>
>
>
> *Oposición a la biblioteca tripartita*
>
>
>
> Esta división de la biblioteca en cuatro espacios no puede dejar de
> recordar al tradicional modelo de biblioteca tripartita: depósito + zona de
> trabajo interno + sala de lectura. El origen del modelo ternario o
> tripartito se puede rastrear a principios del XIX, en las obras de Leopoldo
> della Santa (1816) y el Conde de Laborde *(Etude de l’Organitation des
> Bibliothèques, *1845)  (*Lamis*, 2004). El concepto se complicó con una
> multipartición de los espacios, incluyendo diferentes salas de lectura,
> salas de exposiciones, etc., pero respetando la idea central.
>
>
>
> *Kaser *(1997), por su parte, señalaba el origen en el Williams College (Williamstown,
> Massachusetts, Estados Unidos), de 1847, donde se puede encontrar una de
> las primeras colaboraciones puras entre arquitecto (Thomas Tefft) y
> bibliotecario (Coffin Jewett), según el autor, posiblemente el mejor
> bibliotecario del hemisferio occidental en su época (algo bastante
> aventurado aunque sea pensando en personajes como Panizzi, que vivía justo
> a ese lado del meridiano).
>
>
>
> La división tripartita resultó común durante decenios, siendo una
> característica definitoria de las grandes bibliotecas de principios del
> siglo XX, y no rompiéndose hasta la Segunda Guerra Mundial, por la
> influencia de la arquitectura racionalista y la aparición de la biblioteca
> modular, donde las estanterías y mesas se empezaron a mezclar. Resulta
> curioso entonces que los arquitectos herederos del movimiento moderno,
> quienes "difícilmente podían abandonar el concepto de zonificación y
> división de circulaciones" fueran los artífices de la "Biblioteca
> deconstruida", una de las cinco tipologías surgidas en el último cuarto del
> siglo XX (*Muñoz Cosme, *2004).
>
>
>
> De cualquier forma, hablamos de concepciones muy diferentes. La biblioteca
> ternaria o tripartita es una solución funcionalista, maquinista, que
> permite un funcionamiento eficiente de la biblioteca en un entorno de
> crecimiento exponencial de las colecciones. O sea, se centra en la
> colección, en el libro, y en su eficaz organización, conservación y puesta
> a disposición del público. Frente a ello, el modelo de cuatro espacios se
> basa en el usuario y en la misión última de la biblioteca. Se preocupa de
> proporcionar a la comunidad el entorno adecuado para cumplir con los
> objetivos culturales, formativos y de información de la institución. Busca
> cumplimentar la misión social de la biblioteca de la mejor forma posible,
> proporcionando una experiencia satisfactoria al visitante.
>
>
>
> *Del diseño centrado en el usuario al diseño centrado en la misión*
>
>
>
> El modelo supone una vuelta de tuerca en el diseño de las bibliotecas.
> Desde hace tiempo este ha pasado de centrarse en el libro a centrarse en
> las personas: sus necesidades y confort. De ahí se ha derivado un diseño
> que busca enriquecer la experiencia del usuario y que implica a servicios y
> espacios físicos. Y, junto a él, se habla de centrarse en la misión de la
> biblioteca más que en las demandas del usuario. Se trata de cubrir las
> necesidades del usuario, y esto va más allá de crear un *Starbucks
> bibliotecario*. Se imitan sus puntos fuertes, pero el diseño se debe
> basar en el cumplimiento de la misión de la biblioteca, no en la pura
> imitación de modelos comerciales para los que no somos competencia.
>
>
>
> Esto no se opone al diseño centrado en el usuario, sino que lo refuerza.
> Se basa en el conocimiento del entorno, de las necesidades de la comunidad
> y en plantear consecuentemente unos servicios y un entorno que las cubran
> basándonos en nuestra misión educativa, cultural e informacional.
>
>
>
> *¿Y las bibliotecas universitarias?*
>
>
>
> Los *cuatro espacios *están concebidos para bibliotecas públicas, con lo
> que, ¿qué hacemos con las bibliotecas universitarias? Si en el
> planteamiento tripartito, puramente funcional, bibliotecas públicas y
> universitarias compartían una concepción prácticamente  idéntica, esta
> divergió con el tiempo por las diferentes necesidades de cada una. Ahora un
> modelo único parece tener menos sentido que nunca, si para el diseño de los
> espacios nos hemos de basar en una misión y necesidades que difieren entre
> las distintas tipologías bibliotecarias.
>
>
>
> La biblioteca universitaria tiene, como parte integrante de la institución
> en la que se encuadra, el fin último de ayudar en el aprendizaje y la
> investigación. Como nos recordaba *Nieves González *(2017), los cambios
> tecnológicos y, consecuentemente, de la forma de aprender e investigar, han
> llevado a un replanteamiento de los espacios en las bibliotecas
> académicas.  De esta forma, parece claro que este modelo danés no puede
> aplicarse a las bibliotecas universitarias de forma directa, pues las
> necesidades fundamentales varían de forma importante, pero sí sirve para
> realizar una reflexión similar.
>
>
>
> En ello, resulta interesante el modelo aplicado en  la Nanyang
> Technological University (*Fatt; Su*, 2016), que divide el espacio
> también en cuatro partes:
>
> *- Collaborative space*: espacios donde los estudiantes se reúnen a
> trabajar juntos
>
> *- Sanctuary space*: espacios de silencio para el trabajo concentrado
>
> *- Interaction space*: espacio donde el usuario interactúa con la
> biblioteca, sus recursos y personal
>
> *- Community space*: espacio común de encuentro en general, más cercano a
> la idea de *ágora. *
>
>
>
> Aunque conocen y citan el modelo danés, los autores no lo reconocen como
> inspiración. Se puede decir que se trata de un patrón menos conceptual y de
> más fácil aplicación directa. A la postre, las diversas concepciones nos
> van a llevar a una distribución de espacios bastante similar, pues con el
> desarrollo de la biblioteca universitaria como *ágora *o espacio
> comunitario principal del campus tiende a asemejarse más a las bibliotecas
> públicas¹ , sin que esto deba ser menoscabo de su misión académica, como
> algunas voces denuncian.
>
>
>
> *Circulación, estética y confort*
>
>
>
> No solo es importante establecer la correcta variedad y ponderación de los
> espacios de biblioteca, sino que resulta fundamental la interrelación de
> los mismos y su vinculación con el espacio externo a la biblioteca,
> permitiendo una adecuada circulación interior y un fluido intercambio
> exterior-interior.
>
> Nos recordaba *Daniel Gil* (2014) que esta "puede marcar la diferencia
> entre una biblioteca usable y otra que no lo es". Ello conlleva, primero,
> la "permeabilidad" de la biblioteca para favorecer el acceso; y al tiempo,
> "facilitar el tránsito horizontal, vertical y transversal entre las
> diferentes zonas de la Biblioteca". Un tránsito que debe ser "fluido,
> instantáneo y casi imperceptible", sin que esto implique la
> indiferenciación de las zonas. Debe permitir que el usuario tenga "siempre
> claro en todo momento dónde [se encuentra]".
>
>
>
> Se trata de un aspecto que no puede ser predeterminado por el modelo, sino
> que debe ser cuidadosamente desarrollado en cada caso concreto, junto a
> aspectos complementarios que fundamentan de la misma forma el éxito de la
> experiencia del usuario en la utilización de estos espacios. Algunos más
> utilitaristas, como el mobiliario y la señalización; otros vinculados a
> todo ello y resultado del conjunto final, como la estética y el confort. No
> vamos a insistir otra vez sobre ello, pero sin una estética agradable y un
> cuidado minucioso del confort (visual, climático, ergonómico...), no
> podemos esperar que el edificio tenga éxito.
>
>
>
> *Otros elementos fundamentales para el éxito de nuestros espacios *
>
>
>
> No se puede finalizar este texto sin recordar tres aspectos de naturaleza
> muy diversa, pero que no se han citado claramente y son absolutamente
> necesarios en el diseño de espacios:
>
> - La adaptabilidad. Desde siempre, la flexibilidad ha estado en el centro
> de las recomendaciones sobre arquitectura bibliotecaria, ocupando los
> primeros puestos en los decálogos de Faulkner-Brown y McDonald. Ya no se
> busca que cualquier espacio pueda aguantar el peso de una estantería
> repleta, sino que cualquier espacio se pueda transformar de forma sencilla
> para diversos usos. Esto es más necesario que nunca en un entorno de
> incertidumbre.
>
> - La evaluación. Cualquier diseño se debe basar en una valoración previa
> de los espacios preexistentes y en el conocimiento de las necesidades de la
> comunidad que va a servir.  Igualmente, el nuevo espacio se ha de evaluar
> desde el principio con vistas a su transformación, si es necesario, gracias
> a la referida adaptabilidad.
>
> - Colaboración con la comunidad.  En el diseño de los nuevos espacios se
> ha de contar con todos los interesados, con toda la comunidad. Como ya
> hemos dicho, no se trata de comprometer o pervertir la misión de la
> biblioteca buscando su supervivencia creando un parque temático, sino de
> cumplir que las necesidades que nos indica la sociedad; de conocer el
> entorno.
>
>
>
> *Conclusiones*
>
>
>
> En definitiva, estamos hablando de un modelo teórico, pero que se está
> aplicando en situaciones reales y que cuenta con ejemplos de buenas
> prácticas. Como otros patrones de éxito, se basa en la comprensión de la
> realidad local, por lo que no se trata de una normativa, ni siquiera de
> unas pautas, sino de un esquema para desarrollar de forma individual en
> cada caso. Parece, de esta forma, una concepción que podemos seguir y
> aplicar en nuestras bibliotecas, tan necesitadas de adaptación a la nueva
> realidad, sin olvidar otros parámetros que hemos citado y que resultan
> ineludibles.
>
>
>
> *Notas*
>
>
>
> 1. Recordemos ejemplos recientes que se pueden ver en la última
> recopilación de LIBER (Sbovodová, 2016), el Saltire Center de Glasgow o la
> espectacular variedad de mobiliario de la nueva biblioteca Swanston, de la
> universidad RMIT (Melburne, Australia): http://rmitlibrarynews.
> blogspot.com.es/2017/05/new-swanston-library-spaces-now-open.html
>
>
>
>
>
> *Referencias*
>
>
>
> *Adams-Becker, S.; Cummins, M.; Davis, A.; Freeman, A.; Giesinger Hall,
> C.; Ananthanarayanan, V.; Langley, K.; Wolfson, N. *(2017). *NMC horizon
> report: 2017 library edition*. Austin, Texas: The New Media Consortium. ISBN:
> 978 0 9986242 8 0 http://cdn.nmc.org/media/2017-
> nmc-horizon-report-library-EN.pdf
>
> *Anglada, Luís* (2012). "¿Podemos hablar de crisis desde las
> bibliotecas?". *Anuario ThinkEPI*, v. 6, pp. 68-72.
> https://recyt.fecyt.es/index.php/ThinkEPI/article/view/30388
>
> *Bengfort, Jacquelyn* (2016). "Campus Libraries Write a Tech-Savvy New
> Chapter".  *Ed-Tech, *14 de octubre. https://edtechmagazine.com/
> higher/article/2016/10/campus-libraries-write-new-chapter#
> SRqy28VoLcCYz40r.01
>
> *Bonet Peix, Ignasi* (2017). "Propuestas arquitectónicas innovadoras para
> la biblioteca contemporánea". *BiD: textos universitaris de
> biblioteconomia i documentació, *junio, n. 38*. *
> http://bid.ub.edu/es/38/bonet.htm
>
> *Burguillos, Ferrán* (2016). "El diseño del espacio de la biblioteca
> pública: un lugar común de aprendizaje, inspiración, creación y
> participación de la comunidad". *Blok de BiD*, 4 mayo.
> http://www.ub.edu/blokdebid/es/content/el-diseno-del-
> espacio-de-la-biblioteca-publica-un-lugar-comun-de-aprendizaje-inspiracion
>
> *Fatt Cheong Choy; Su Nee Goh* (2016). "A framework for planning academic
> library spaces". *Library Management*, v. 7, n. 1/2, pp. 13-28.
> https://doi.org/10.1108/LM-01-2016-0001
>
> *Gallo-León, José-Pablo* (coord.) (2013). *Prospectiva 2020: Las diez
> áreas que más van a cambiar en nuestras bibliotecas en los próximos años*.
> Consejo de Cooperación Bibliotecaria, Ministerio de Cultura.
> http://www.mcu.es/bibliotecas/docs/MC/ConsejoCb/
> GruposTrabajo/GE_prospectiva/Estudioprospectiva2020.pdf
> <http://www.mcu.es/bibliotecas/docs/MC/ConsejoCb/GruposTrabajo/GE_prospectiva/Estudioprospectiva2020.pdf>
>
> *Gil-Solés, Daniel* (2014). "La circulación interior en las bibliotecas".
> *Bauen*, 30 de noviembre. http://www.bauenblog.info/
> 2014/11/30/la-circulacion-interior-en-las-bibliotecas/  [Disponible
> también en https://es.linkedin.com/pulse/la-circulaci%C3%B3n-interior-
> en-las-bibliotecas-daniel-gil-sol%C3%A9s]
>
> *González-Fernández-Villavicencio, Nieves *(2017). "Espacios físicos de
> la biblioteca universitaria en el nuevo ecosistema de aprendizaje". Anuario
> ThinkEPI, v. 11, pp. 109-118. https://doi.org/10.3145/thinkepi.2017.14
>
> *Jochumsen, Henrik; Rasmussen, Casper Hvenegaard; Skot-Hansen, Dorte*
> (2012). "The four spaces – a new model for the public library". *New
> Library World*, v. 113, n. 11/12, pp. 586-597. http://dx.doi.org/10.1108/
> 03074801211282948
>
> *Jochumsen, Henrik; Skot-Hansen, Dorte; Rasmussen, Casper Hvenegaard* (2016). "The
> four spaces of the public library". En: Evans, W.; Baker, D. (Eds.). *The
> End of Wisdom?: The Future of Libraries in a Digital Age. *Amsterdam:
> Elsevier - Chandos Publishing, pp. 39-44. ISBN: 978 0 08 100142 4
> http://dx.doi.org/10.1016/B978-0-08-100142-4.00002-6
>
> *Kaser, David* (1997). *The Evolution of the American Academic Library
> Building*. London: Scarecrow Press. ISBN: 978 0 8108 3219 0
>
> *Laerkes, Jakob; Manolis, Patti* (2013). *Building Libraries for
> Tomorrow: Ineli Cohort 1 Collaborative Project Report*.
> http://www.grlc.vic.gov.au/sites/default/files/pdfs/
> Board-Report-Attachment4-Sept-16-2013.pdf
>
> *Lamis, Alexander P. *(2004). "Evolving Spaces: An Architect’s
> Perspective on Libraries". *Advances in Librarianship*, v. 28, pp. 1-16.
> ISBN: 978 0 12024 628 1 http://dx.doi.org/10.1016/
> S0065-2830%2804%2928001-1
>
> *Lauersen, Christian* (2016). "Some thoughts on The University Library
> anno 2035". *The Library Lab*, 20 octubre. https://christianlauersen.net/
> 2016/10/20/the-university-library-anno-2035
>
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