“Google se creó una imagen intocable”

La Unión Europea actualmente investiga si la empresa que gestiona el buscador manipula los resultados de los datos que aparecen en la pantalla. Chareyre explica por qué está convencido de que existe tal manipulación

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-160594-2011-01-17.html

 

El gran devorador universal de libros e información empieza a tener algunos problemas con la imagen de pertinencia que cifró su éxito. Google es objeto de una investigación abierta por la Unión Europea para establecer si la empresa que gestiona el buscador manipula los resultados de los datos que aparecen en el buscador. La multinacional de las dos “O” procede de una forma que está lejos de coincidir con la honestidad y la transparencia que forjaron su imagen. Los europeos sospechan desde hace mucho que Google manipula los esquemas de su motor de búsqueda no sólo para favorecerse económicamente, sino también para instaurar una situación de monopolio en el mercado. El gigante de la doble “O” no parece honrar la divisa de la empresa, “No hagas el mal”. Google viene haciendo las cosas muy mal desde hace cierto tiempo. En 2006 preparó una versión autocensurada destinada al mercado chino para ahorrarse una confrontación con el poder comunista de Beijing, luego emprendió una poderosa campaña para digitalizar los libros con intenciones no siempre honradas, más tarde apareció espiando las cuentas de los correos y los accesos, Internet con su sistema Street View, y por último Google fue denunciado innumerables veces por espiar a los usuarios de Internet con el objetivo de establecer un perfil personalizado y adaptar la publicidad según cada persona.

El Departamento de Competencia de la Comisión Europea, a cargo del vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, investiga si hoy Google no está violando las reglas del Tratado de la Unión. El año pasado, el portal británico de comparación de precios, Founden, el portal de compras online Ciao! y el buscador jurídico francés ejustice.fr incriminaron a Google por la manera en que el buscador los relega en los últimos puestos de los resultados de las búsquedas. Ciao!, a su vez, cuestionó a Google por las condiciones artificialmente elevadas que fija en las tarifas publicitarias. En ambos casos, es el corazón menos noble de Google que queda al desnudo. Las autoridades de la Unión Europea enviaron a empresas y organizaciones unas cien preguntas para determinar si la empresa californiana manipula o no los resultados.

Renaud Chareyre no tiene ni la más mínima duda sobre esa manipulación. En un libro de perfil riguroso, Google Spleen, este investigador desmenuzó el lado menos brillante de Google, el famoso sistema AdWords mediante el cual Google asocia la publicidad a los resultados de una búsqueda. Y cuando más se paga, más arriba se aparece. Renaud Chareyre demostró que las respuestas que ofrece el buscador están, de hecho, manipuladas, pasadas por el tamiz del provecho. En esta entrevista con Página/12 en París, el autor de Google Spleen (www.googlespleen.com) expone las prácticas de una empresa que todo lo que hace apunta a un solo objetivo: hacer más y más dinero con el conocimiento humano.

–Google siempre gozó de una imagen muy positiva. Para la gente el gigante que domina 90 por ciento del mercado de los motores de búsqueda siempre apareció como al anti Microsoft por excelencia. Sin embargo, poco a poco, quien era como una suerte de antídoto del demonio empezó a perder sus atributos de ángel.

–Google es una empresa extremadamente poderosa, tanto en el plano económico como de la imagen. El tema Google es muy complejo, hay muchos parámetros y es extremadamente difícil hacerle ver a la gente la realidad de Google. Con Google tenemos una empresa que supo desarrollar una estrategia de marketing muy eficaz que le sirvió para construirse una imagen casi intocable, que se apoya en gran parte sobre el principio de gratuidad de las soluciones que propone. Pero detrás de esto está el modelo económico que financia las soluciones propuestas por Google. Ese modelo es poco claro. La entidad que financia Google es AdWords. El utilizador no paga cuando lanza una búsqueda. Todo reposa sobre la publicidad de los anunciantes, quienes aportan los presupuestos en el sistema Google. Ahora, se trata de saber cómo se organizan esos anuncios.

–Eso se debe al hecho principal de que la respuesta del buscador depende de lo que pagó o no el anunciante. O sea, si hacemos una búsqueda sobre un objeto la respuesta que aparece primero está regulada según lo que abonó el anunciante. Es, en suma, una respuesta organizada según un criterio comercial.

–Efectivamente, en la lógica del sistema AdWords. Google asegura a los anunciantes que el que pagó el precio más alto aparecerá mejor ubicado en las respuestas. Google estudia también la tasa de clics y modula su respuesta en función de ella. Los mecanismos que intervienen en este proceso son extremadamente complejos. Pero nos damos cuenta de que, al final, es Google quien decide qué lista aparece en la pantalla de los internautas y ello sin que los anunciantes puedan decidir algo. Google también decide la clasificación de los anuncios. Más aún, las respuestas de Google varían de una pantalla a otra. La aparición o no de determinadas publicidades está determinada por Google en función del perfil de A o de B. Un usuario A verá en su pantalla un determinado tipo de anuncios mientras que el B verá otros.

–Ello implica una vigilancia constante.

Google trabaja con un algoritmo permanente que analiza los resultados de las publicidades a fin de modular la aparición o no de los links subvencionados. El objetivo de todo esto consiste en modelizar de manera permanente la gestión de los afiches publicitarios.

–Google es como Dios: está en todas partes: lo encontramos como motor de búsqueda, como correo electrónico a través de G-mail, también tiene su propio sistema de explotación con Androide, lo tenemos como devorador de libros, en fin, es una máquina con una filosofía expansionista única.

–Google es una empresa que hace dinero con las relaciones cognitivas. Buscará apoderarse de todo lo que puede permitirle a un individuo extender el campo de sus conocimientos para sacar provecho de ello. De allí la lógica que consiste en proponer publicidad según lo que se conoce del internauta, del perfil que se estableció de él, de la tipificación de sus centros de interés. El mismo principio es válido en lo que atañe al proyecto de numerización de los libros. Google quiere ofrecer una apertura a gratuita a la cultura pero, por debajo, este principio le permite a Google seguir a cada internauta según sus intereses. Se pueden saber muchas cosas conociendo los libros que una persona lee. Se pueden conocer sus ideas, sus gustos, etc. El proyecto de digitalización de los libros es un espejo de lo que Google hizo con YouTube. Se ponen libros al alcance de la gente, de allí se establece un perfil de la persona y detrás se sacan beneficios con la publicidad. Google podrá conocer los autores favoritos de cada internauta y, paralelamente, hacer publicidad sobre los libros que vende en su librería en línea.

–Muchos analistas se preguntan hoy si acaso Google no se convirtió en algo demasiado grande que representa un peligro para la democracia, para el principio de elección.

–En cuanto al principio de elección, a partir del momento en que sabemos que Google está en condiciones de regular la información que ofrece al internauta –y todo esto con una imagen de pertinencia– vemos enseguida que hay una amenaza fuerte sobre la libertad de elección del consumidor. Esto nos lleva a interrogarnos si con este modelo aún estamos en la economía de mercado, es decir, en un modelo de libre circulación de la oferta y la demanda. Nuestra tesis, en el libro, es que Google está en una posición en la que puede aportar una información comercial con la cobertura de la pertinencia –los internautas tienen una confianza ciega– para orientar al internauta hacia preferencias de consumo. En el plano político también hay muchos interrogantes. Cuando contamos con una herramienta útil como Google, que es capaz de prever la evolución de la gripe A en función de las consultas de los internautas al motor de búsqueda, igualmente podemos pensar que Google es capaz de anticipar las tendencias de la opinión, las tendencias electorales. Por consiguiente, Google puede regular el flujo de la información según las ideas o las opiniones.

–¿Cuál es el secreto mayor de Google?

–Su primer secreto es haber sido capaz de montar un sistema económico que vende algo que no se corresponde con lo que los clientes compran. El segundo, y gracias a una extrema inteligencia, consiste en fabricarse una imagen de extrema pertinencia. Los internautas utilizan Google cuando en realidad no hay mucha pertinencia en ese sistema. El secreto es la imagen que borra toda la realidad y las incoherencias de su sistema económico.

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De: Foro para profesionales de bibliotecas y documentación. [mailto:[log in para visualizar]] En nombre de Lara Rey
Enviado el: miércoles, 12 de enero de 2011 12:20
Para: [log in para visualizar]
Asunto: Re: [IWETEL] [ThinkEPI] El buscador que era algo más

 

Nada más lejos de mi intención que perderle el cariño a Google!!!! Faltaría mas. Mi vida en Internet es casi casi Google. Tengo cuentas en Gmail, blog en Blogger, uso sus alertas, el Googlepages, su traductor, tengo una página personalizada en igoogle, uso su buscador de patentes, tengo su barra de navegador instalada, uso Chrome como navegador predeterminado y así un largo etc….Si Google dejara de existir una parte importantísima de mi vida “virtual” moriría con él.

 

No quise criticar, simplemente hacer una llamada de atención…Quizá me expresé mal…..

 

Lara

 

De: Isidro F. Aguillo [mailto:[log in para visualizar]]
Enviado el: miércoles, 12 de enero de 2011 12:06
Para: Lara Rey
CC: [log in para visualizar]
Asunto: Re: [IWETEL] [ThinkEPI] El buscador que era algo más

 

Estimados agentes en nómina de Microsoft:

Es cierto que Google está siendo objeto de investigación por ciertas prácticas, que sus algoritmos son secretos y que el buscador sigue evolucionando de una manera más bien opaca para el usuario final. Sin embargo es una herramienta formidable y con el adecuado conocimiento se le puede sacar mucho provecho. En concreto citais algunos comportamientos extraños o nuevos que tienen explicación y/o solución alternativa.

- Resultados diferentes en dos ordenadores uno al lado de otro o en el mismo ordenador apenas pasados unos segundos: Google no puede responder los millones de peticiones desde un único sitio, por lo que utiliza un sistema distribuido. Son los llamados Google Data Center, cada uno con una o varias IP numéricas diferentes. Y además al parecer con bases de datos actualizadas de diferente manera. Eso significa que cuando utilizas la dirección te puede responder el data center mas próximo o el menos saturado, que no tiene por que ser el mismo que te contestará momentos despues o a tu compañero en otro ordenador al lado. ¿Y con resultados distintos!.Se puede evitar esto utilizando siempre el mismo IP que se puede obtener de las listas de direcciones IP que aparecen en la web.

- Personalización "geográfica". Todos los algoritmos de Google son muy complejos, incluyendo los de localización y personalización. Mucha gente cree que dependen de utilizar diferentes dominios (google.com, google.es) pero en realidad parece ser que el filtro mas importante es el idioma de la interfaz!. Es decir para tener resultados mas "internacionales" hay que utilizar el interfaz en inglés (ojo, no buscar en inglés o filtrar por idioma).

Espero que os sirva y recupereis el cariño por Google

Vuestro turno,


El 12/01/2011 9:33, Lara Rey escribió:

Desde 1998 utilizo habitualmente Google. Lo tengo que página de inicio en mis navegadores.  En los últimos años, para mi, era más rápido encontrar una página a través de Google que en mi carpeta de Favoritos.

Últimamente, desde hace quizá casi dos años Google ha cambiado. Supongo que es la misma sensación que tienen los padres cuando son plenamente conscientes de que sus hijos ya no son esos niños pequeños e ingenuos. No sé explicar punto por punto en que ha cambiado, pero sé a ciencia cierta que no es el que era.

 

No me interesa ver en Google las ultimas actualizaciones de hace 10 segundos de las redes sociales, o de tuiter. Creo que para ese tipo de búsquedas hay otros buscadores u otras opciones. No me interesan las búsquedas tan locales y tan mediatizadas por donde te encuentras geográficamente!!! A mí me gustaba Google cuando era “mundial”. Me gustaría resetear mi historial de búsquedas, perfil y preferencias que en estos años Google ha ido acumulando sobre mi y ser capaz de empezar de cero.

 

En  mi trabajo varias personas utilizamos el Google Alert. En algunos casos las configuramos el mismo día y con las mismas palabras clave. Y es curioso, porque no nos llegan los mismos resultados….Y ya no solo eso. Una misma búsqueda en dos ordenadores ofrece dos resultados.

 

No me acaba de gustar como está evolucionando Google como buscador. Pero no tengo a este nivel una alternativa mejor.

 

Hace tiempo Juan Freire escribió un post en la ya no disponible GENERACIONRED que se titulaba ¿Hasta cuando podremos confiar en google?....Y mi respuesta es YO YA NO CONFIO EN GOOGLE.

 

“Los analfabetos digitales, de cualquier edad y condición, consideran a Google más próximo al demonio

Los inmigrantes digitales tienen una extraña relación con este antiguo buscador convertido en cerebro universal y dios virtual

Pero los nativos digitales (que salvo algún pionero precoz, rara vez han cumplido los 30 años), tienen otro tipo de relación social, intelectual y afectiva con Google. Los nativos usan Google pero odian a Google. ¿Paradójico?,”

 

Lo que más me llama la atención es que cuanto mas Google sabe de mi, de mis búsquedas, de mi entorno…..menos útil me resulta.

 

En fin….divagaciones de un miércoles cálido y lluvioso por estas tierras atlánticas…..

 

Un saludo,

 

Lara Rey

 

 

 

De: Foro para profesionales de bibliotecas y documentación. [mailto:[log in para visualizar]] En nombre de ThinkEPI ThinkEPI
Enviado el: martes, 11 de enero de 2011 23:37
Para: [log in para visualizar]
Asunto: [IWETEL] [ThinkEPI] El buscador que era algo más

 

El buscador que era algo más

Por José Antonio Millán, Libros y bitios. Miembro del Grupo ThinkEPI.

 

Durante muchos años hemos estado utilizando Google, hasta tal extremo que ya formaba parte de nosotros: eran las antenas con las que palpábamos el universo, desde el circundante hasta el remoto. Su fiabilidad global ¾no tanto en la ordenación de los resultados, como en el hecho de que nos llevara a apariciones de lo que buscábamos, dondequiera que se encontraran¾ lo convertía en una herramienta realmente útil, y no sólo para fines de búsqueda estricta. Por ejemplo, los estudios sobre presencia de lenguas en las redes hacían uso de la consulta de Google, convertido entonces en una auténtica "base de datos" de ocurrencias de términos. Es sabido cómo, utilizando la metodología de buscar términos exclusivos de una lengua, Funredes trazó un mapa de la presencia relativa de las lenguas neolatinas en relación con el inglés, en los primeros años de la pasada década.

 

Hacia el 2007, sin embargo, los datos del buscador empezaron a presentar discrepancias. Las mismas consultas, hechas por distintas personas en diferentes lugares, daban distintos resultados. La diferencia concernía no sólo a la ordenación de las repuestas, sino también (y sobre todo) a la cantidad de resultados y a su procedencia. Todo parecía indicar que se estaban utilizando para la ponderación y quizás para la misma configuración del universo de búsqueda: a) anteriores consultas del usuario, posiblemente con análisis de qué resultados del buscador le habían llevado a un clic, y b) el entorno geográfico desde donde se hacía la consulta. Además, y como el conjunto de servicios de Google ya afecta prácticamente todas las dimensiones de la acción personal (desde búsquedas y visionado de vídeos, a correo, búsqueda en libros y mapas, y suscripción a RSS), la suma de experiencias que puede tener en cuenta la respuesta a una simple pregunta en el buscador es enorme. Como resultado de todo esto, Google apuntaba cada vez más al entorno inmediato del usuario.

 

La razón parece clara: al buscar la optimización del sistema de anuncios que acompañan a los resultados, todo sesgo hacia accesos, bienes y servicios próximos al usuario podía estar acompañado más eficazmente por la propia publicidad de éstos. Y además, y quizás para una amplia base de usuarios, realmente el servicio del buscador estaba siendo "mejor", en el sentido de que llevaba a resultados más directamente relacionados con su entorno. Así, ante la consulta de un nombre propio sin más identificación, Google puede proponer (muchas veces, insistamos, acertadamente) una calle con ese nombre en la ciudad desde la que se ha preguntado.

 

La expansión semántica y morfológica de las consultas hace también que el universo de respuestas se expanda... no siempre en la dirección que uno desearía. Un nombre propio inusual se puede interpretar como la variante mal escrita de otro que el buscador supone más verosímil, dado nuestro historial y localización. Una palabra en una lengua extranjera puede correr idéntica suerte. Y la cuestión es que ni siquiera echando mano de la "búsqueda avanzada" y utilizando todo tipo de restricciones podemos estar seguros de que se va a respetar la literalidad de nuestra consulta, y no podremos obtener lo que Google nos daba hace no demasiado tiempo...

 

El problema ¾ya lo estamos viendo¾ se plantea básicamente para las personas que hacemos uso de Google para un fin para el que quizá no estaba destinado, pidiéndole un servicio de cobertura universal de apariciones en la Web. ¡Pero es que este servicio hubo una época en que lo prestó! Y, hasta donde se me alcanza, no tiene un sustituto claro...

Quienes hemos utilizado Google para rastrear piezas de bibliografía arcana, que al final hemos detectado en el sitio de una universidad checa o en una página personal americana, quienes hemos usado el buscador a la pesca de neologismos en las lenguas, o de usos creativos o paródicos de las palabras, estamos privados en gran medida de lo que teníamos. Y pienso que muchos usuarios menos especializados están también privados de algo muy importante: la posibilidad de toparse con algo que no buscaban, lo que se conoce como serendipia. Este servicio de búsqueda que se ha trocado de golpe en algo más local y provinciano creo que, entre otras cosas, le hace un flaco servicio a la extensa comunidad de hispanohablantes, con su enorme dispersión geográfica, que había confiado (tal vez ingenuamente) en la posibilidad de que el común digital, y las herramientas que lo servían, fuera un elemento que favoreciera la mutua interrelación y comprensión.

 

José Antonio Millán

http://jamillan.com/librosybitios/

Miembro del Grupo ThinkEPI

http://thinkepi.net

 

 

 

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