econ=C3=B3mico. En cuanto a la educaci=C3=B3n, indica que = se prefiere el modelo espa=C3=B1ol antes que el guaran=C3=AD. La mayor influen= cia del guaran=C3=AD en el espa=C3=B1ol parece darse en la fonolog=C3=ADa, aunq= ue el autor recomienda revisar estos rasgos a la luz de la convergencia.

Blas Arroyo escribe un esclarecedor trabajo sobre el espa=C3=B1ol en contacto con el catal=C3=A1n, anotando que existe poco inter=C3=A9s por los ling=C3=BCistas espa=C3=B1oles en relaci= =C3=B3n con el tema. La prolongada coexistencia de ambas lenguas sugiere que, en todo caso, hay amplios niveles de convergencia. El contacto entre ambas lenguas data del siglo XVIII y, desde ese momento hasta despu=C3=A9s del per=C3=ADodo franquista hubo represi=C3=B3n del catal=C3=A1n a favor de= l espa=C3=B1ol. El autor se=C3=B1ala justamente que muchos de los rasgos presentes en el espa=C3=B1ol de la regi=C3=B3n tambi=C3=A9n lo est=C3=A1n e= n otras regiones de Espa=C3=B1a y del mundo, lo cual es v=C3=A1lido para todos los estudios de lenguas en contacto; y se pronuncia por la causaci=C3=B3n m=C3=BAltiple, un concepto introducido por Germ=C3=A1n de Granda. En todo caso, el contacto juega un papel en la difusi=C3=B3n de los fen=C3=B3menos = y su integraci=C3=B3n social y debe tomarse en cuenta adem=C3=A1s de la frecuencia de uso. El art=C3=ADculo trae interesantes ejemplos de calcos del catal=C3=A1n, as=C3=AD como de traslaciones sem=C3=A1nticas. Sostiene q= ue el estudio de los contactos ling=C3=BC=C3=ADsticos en Espa=C3=B1a podr=C3=ADa = arrojar luz sobre la historia de las variantes del espa=C3=B1ol. Tambi=C3=A9n es importante el estudio del cambio de c=C3=B3digo simb=C3=B3lico entre los hablantes de catal=C3=A1n.

Clements, Amaral y Lu=C3=ADs hablan del c= aso del Barranque=C3=B1o, como ejemplo del espa=C3=B1ol en contacto con el portugu=C3=A9s, una variedad hablada en una peque=C3=B1a localidad en la frontera con Portugal. La hip=C3=B3tesis es que los hablantes de portugu=C3=A9s introdujeron formas del espa=C3=B1ol, lo que con el tiempo contribuy=C3=B3 a formar una variedad ling=C3=BC=C3=ADstica =C3=BAnica. Aho= ra contribuye a la identidad de sus hablantes y es un h=C3=ADbrido de las dos culturas. Ser=C3=ADa interesante comparar esta variedad con las copiosas variedades de contacto del espa=C3=B1ol y el portugu=C3=A9s y del gallego q= ue se dan tanto en la Pen=C3=ADnsula como en Am=C3=A9rica, como por ejemplo en los llamados Dialectos Portugueses del Uruguay, ampliamente estudiados.

El art=C3=ADculo de Ortiz L=C3=B3pez sobr= e el contacto del espa=C3=B1ol dominicano con el criollo de Hait=C3=AD se basa e= n la expresi=C3=B3n del pronombre sujeto en las dos lenguas. El autor encuentra una diferencia en los porcentajes de realizaci=C3=B3n en ambas variantes y sobre todo en la expresi=C3=B3n de la continuidad versus el contraste. La investigaci=C3=B3n se realiz=C3=B3 en la frontera entre los d= os pa=C3=ADses.

Armin Schwegler es indudablemente un notable especialista del palenquero. Su art=C3=ADculo describe las caracter=C3=ADsticas de los tres vern=C3=A1culos de Palenque: el espa=C3=B1= ol, el criollo palenquero y un c=C3=B3digo ritual asociado con el lumbal=C3=BA, y se=C3=B1ala como una de las dificultades para la investigaci=C3=B3n, los frecuentes cambios de c=C3=B3digo entre el palenquero y el espa=C3=B1ol. Se=C3=B1ala que las frases verbales en palenquero carecen de marcas de g=C3=A9nero y n=C3=BAmero; un marcador de plural es ma. Asimismo, los verbos palenqueros son invariables, lo mismo que los marcadores de tiempo, modo y aspecto: ta, de presente;  tan de futuro= , a de pasado, as=C3=A9 de aspecto habitual, ak=C3=A9 de condicional, ta de presente progresivo, ya de pasado habitual). La fonolog=C3=ADa del palenquero difiere poco del espa=C3=B1ol de la zona, pero lo que s=C3=AD es distintivo son las pre-nasalizaciones de las oclusivas iniciales de palabra como en ndo (dos), ngota (gota), que no son f=C3=A1ciles de distinguir ac=C3=BAsticamente. En el espa=C3=B1o= l vern=C3=A1culo de Palenque  pueden verse varios registros con los cuales pueden codificar informaci=C3=B3n socioling=C3=BC=C3=ADstica. La pri= mera variedad mucho m=C3=A1s relajada es m=C3=A1s cercana a otras variedades “bajas” del espa=C3=B1ol, con reducci=C3=B3n de    /-s/ > /=CE=B8/, y que se emplea para simbolizar valores locales. Se percibe como habla de clase baja, t=C3=ADpica de los poco educados. La segunda variedad es m=C3=A1s neutral y no es ni inclusiva ni exclusiva y no lleva el estima “ignorante, ordinario, maleducado, rural, etc.”. Recientemente, el palenquero ha sido decretado Masterpiece of the Oral and Intangible Heritage of the Humanity por parte de la UNESCO. Adem=C3=A1s de l= os rasgos del espa=C3=B1ol coste=C3=B1o, el palenquero muestra una entonaci=C3= =B3n particular y adem=C3=A1s, lateralizaci=C3=B3n de /r/, calo por caro= , y cambio de o a u, kumo por como= =2E Asimismo, hay caracter=C3=ADsticas morfosint=C3=A1cticas del espa=C3=B1ol regional, como la doble negaci=C3=B3n “no lo entiendo no”  cuando hablan espa=C3=B1ol, falta de concordancia de g=C3=A9nero “etamo dialogando cosa important=C3=ADsimo”, omisi=C3=B3n de plurales “yo siempre atend=C3=ADa la reuni=C3=B3n especial” (po= r las reuniones especiales). Tambi=C3=A9n faltan art=C3=ADculos definidos, “vendiendo tierra ese”, tener por haber: “aqu=C3=AD ten mucho hende”, aqu=C3=AD hay mucha gente. No se usan los reflexivos me, te, se, sino =C3=98, voy a lava yo mimo (me voy a lavar). Comean por com=C3=ADan como en palenquero, kumeba no kumiba, se baja la vocal de i a e. Por su parte, describe el lumbal=C3=BA como un canto funerario de origen africano con una serie de africanismos de origen kikongo. Schwegler afirma que el palenquero no se ha decriollizado. Por otra parte, se mantiene separado del espa=C3=B1ol de la regi=C3=B3n, aunque haya cambios de c=C3=B3digo.

Sayahi hace un extenso e interesante art=C3=ADculo sobre el espa=C3=B1ol en contacto con el =C3=A1rabe, desde su= s or=C3=ADgenes hasta la actualidad, y muestra el biling=C3=BCismo existente = en Ceuta y Melilla, donde el berebere forma un triling=C3=BCismo. En Marruecos, en cambio, el espa=C3=B1ol decrece a pesar de que en todo el Magreb el espa=C3=B1ol aumenta como segunda lengua. Asimismo, refiere la importancia que adquiere el =C3=A1rabe en pa=C3=ADses de inmigraci=C3=B3n c= omo Argentina. El autor, sin embargo, no encuentra que existan en el espa=C3=B1ol rasgos que pueda atribuirse al contacto con el =C3=A1rabe, sal= vo, como es natural, en las interlenguas de los aprendices de espa=C3=B1ol.

Secci=C3=B3n 5= =2E El espa=C3=B1ol en los Estados Unidos, lengua patrimonial. Esta secci=C3=B3n, sobre el ingl=C3=A9s = en Estados Unidos, trata temas como los marcadores discursivos, la convergencia en las comunidades neoyorquinas, el cambio de c=C3=B3digo entre latinos norteamericanos, el contacto dialectal interfamiliar, el caso del espa=C3=B1ol de los estudiantes de espa=C3=B1ol heredado (heritage), e= l mantenimiento del lenguaje y el cambio ling=C3=BC=C3=ADstico entre latinos = en Estados Unidos y la percepci=C3=B3n de los latinos en Estados Unidos.

El art=C3=ADculo de Torres sobre el uso d= e marcadores ling=C3=BC=C3=ADsticos biling=C3=BCes analiza el uso de <= span class=3D"cursiva" style=3D"font-style:italic;" xml:lang=3D"es-ES" lang=3D"es-ES">entonces y so, de como y like, y ofrec= e direcciones para la investigaci=C3=B3n, como por ejemplo para su empleo en diferentes registros.

Otheguy ofrece un interesante y provocador art=C3=ADculo sobre la adaptaci=C3=B3n funcional y la convergenc= ia conceptual en el an=C3=A1lisis del contacto en el espa=C3=B1ol de biling=C3= =BCes en Nueva York. Su meta principal es te=C3=B3rica, y refiere precisamente a la diferencia entre el uso innovador y los cambios en la gram=C3=A1tica. Emplea dos conceptos muy bien delimitados, la adaptaci=C3=B3n funcional y la convergencia conceptual. La adaptaci=C3=B3n funcional m=C3=A1s conocida = es la simplificaci=C3=B3n, como la que se da en los pr=C3=A9stamos donde cae l= a coda: bil, Grin car, l=C3=A1nlol, mediqu=C3=A9i= ;  asimismo, en casos como el cash, el army que parecen preferirse a las palabras espa=C3=B1olas por ser m=C3=A1s cortas. Tambi=C3=A9n hay adaptaci=C3=B3n fu= ncional cuando los pr=C3=A9stamos no respetan el g=C3=A9nero del espa=C3=B1ol, el babysitter, aunque se diga “la ni=C3=B1era&rdqu= o;, o cuando se elide la preposici=C3=B3n “a”, tengo que ir a ver Rebeca. Para Otheguy, hay que reservar el concepto de contacto ling=C3=BC=C3=ADstico para los rasgos de los dialectos de contacto que se diferencian de los dialectos referenciales, es decir, a las diferencias entre las gram=C3=A1ticas, no a las diferencias entre los usos. Por ello, la ca=C3=ADda de la coda en las voces anteriormente mencionadas no representar=C3=ADa para el autor un caso de contacto, pero s=C3=AD lo ser=C3=ADa   cuando los pr=C3=A9stamos no se correspon= den con el sistema de g=C3=A9nero del espa=C3=B1ol. Sostiene que el ling=C3=BCista = debe examinar cada caso por separado y su decisi=C3=B3n depender=C3=A1 obviament= e de su propia concepci=C3=B3n te=C3=B3rica. Otra noci=C3=B3n que trata es la= de convergencia conceptual, que refiere al sentido y no a la referencia, como en expresiones como mi mujer y la madre de mis hijos, con la misma referencia pero no con el mismo sentido. As=C3=AD, en las comunidades biling=C3=BCes hay convergencia conceptual cua= ndo se dice lo mismo que se dir=C3=ADa en la lengua m=C3=A1s fuerte, en este ca= so, el ingl=C3=A9s, como en me lavo mi pelo, me romp=C3=AD mi brazo, te llam=C3=B3 para atr=C3=A1s. Al ling=C3=BCista corresponde decidir si estas son o no formas de contacto, dependiendo de si responden a cambios en las gram=C3=A1ticas o si se trata solo de nuevos usos. Por el hecho de que las formas innovadoras no se encuentran en los dialectos de referencia y que se deben a factores ex=C3=B3genos, se catalogan como contacto ling=C3=BC=C3=ADstico, pero una cosa es querer decir en espa=C3=B1= ol lo que otros dicen en ingl=C3=A9s y otra producirse un cambio gramatical.

El art=C3=ADculo de Toribio sobre el camb= io de c=C3=B3digo de los latinos en Estados Unidos trata del “spanglish”, uno de los m=C3=BAltiples nombres que tiene esta manera de hablar, que antes se consider=C3=B3 una lengua deteriorada. La caracter=C3=ADstica m=C3=A1s sobresaliente es el uso de pr=C3=A9stamos l=C3= =A9xicos, incluso de marcadores discursivos, pero tambi=C3=A9n de calcos sem=C3=A1nticos, estoy quebrado por “I’m broke” o de tr=C3=A1igalo para atr=C3=A1s por “bring it back”. Incluso de segmentos de habla en la otra lengua. Hay cambio de c=C3=B3digo dentro de la oraci=C3=B3n (intra-sentential) o entre cl=C3=A1usulas (inter-sentential), pero no son cambios gramaticales. Los biling=C3=BCes buscan estructuras paralelas, con lo cual se llega a modelos de convergencia seg=C3=BAn algunos investigadores; lo que no se sabe es si esto a la larga trae como consecuencia cambios gramaticales. El cambio de c=C3=B3digo no indica una deficiencia en el conocimiento de ambas lenguas sino todo lo contrario, est=C3=A1 relacionado con la construcci=C3=B3n de la identidad latina. Es posiblemente un c=C3=B3digo no marcado de comportamiento social que muestra competencia comunicativa; en la escritura se ha visto como una forma de cambio ling=C3=BC=C3=ADstico.

El trabajo de Mendoza-Denton y Gordon sobre el lenguaje y el significado social en M=C3=A9xico y los Estados Unidos estudia los fen=C3=B3menos de contacto tomando en cuenta sus esferas de uso, la construcci=C3=B3n de las identidades y los fen=C3=B3meno= s ideol=C3=B3gicos relacionados con el lenguaje en sus relaciones de poder. Representa una interesante y novedosa manera de observar las situaciones biling=C3=BCes, como las que se dan en Estados Unidos y su frontera con M=C3=A9xico. Observan los problemas que surgen en los encuentros institucionales, judiciales o m=C3=A9dicos, donde los hablantes son disminuidos por no ser proficientes en ambas lenguas, o bien no retribuidos monetariamente cuando efectivamente las hablan. Las =C3=A9lites latinas instruidas luchan contra la visi=C3=B3n deficitaria que promueven los medios, como por ejemplo el Show de Cristina, que presenta una visi=C3=B3n negativa de los hispanos, no solo porque se les pide que no hablen ingl=C3=A9s, cuando lo saben hablar, sino porque se los presenta como gente primitiva y de bajas tendencias. Los autores estudian los diversos tipos de identidad de los latinos en Estados Unidos; asimismo revisan el problema del contacto de lenguas que no genera autom=C3=A1ticamente cambios en el espa=C3=B1ol hablado en ese pa=C3= =ADs. Analizan la percepci=C3=B3n de los habitantes angl=C3=B3fonos del “peligro” que representa la invasi=C3=B3n a la que se ven sujetos y los esfuerzos de los latinos por contrarrestarla.

Potowski estudia el contacto dialectal intrafamiliar entre hispanohablantes en los Estados Unidos, cuando marido y mujer no son de la misma procedencia dialectal. Dado que el espa=C3=B1ol no es una lengua mayoritaria en ese pa=C3=ADs, sus dialectos tienen menos presi=C3=B3n normativa que la que tendr=C3=ADan en un pa=C3=AD= s hispanohablante, por lo cual el contacto interdialectal es un tema de inter=C3=A9s. Puede decirse que hay una heterogeneidad en el espa=C3=B1ol y que la gente imita el habla de los dem=C3=A1s. Es el caso de los adolescentes que, a=C3=BAn cuando sean hispanohablantes, hablan ingl=C3=A9s con sus pares. Resulta un art=C3=ADculo interesante aunque no llega a conclusiones definitivas, pero insin=C3=BAa que el espa=C3=B1ol en Estados Unidos nunca ser=C3=A1 homog=C3=A9neo.

Vald=C3=A9s y Geoffrion-Vinci hacen una amplia y profunda descripci=C3=B3n de los problemas relacionados con la ense=C3=B1anza del espa=C3=B1ol como lengua hereditaria, es decir, de aquel= los individuos que, viviendo en Estados Unidos, tienen lazos ancestrales o familiares con una lengua que no es el ingl=C3=A9s. Estos individuos frecuentemente no hablan bien el espa=C3=B1ol sea porque no lo han adquirido bien o porque han aprendido dialectos no educados o rurales, con lo cual surgen problemas de actitudes,  e ideol=C3=B3gicos. Este nuevo campo de investigaci=C3=B3n incluye la ense=C3=B1anza del lenguaje acad=C3=A9mico a los hispanos, as=C3=AD como el estudio de las gram=C3=A1ti= cas de los biling=C3=BCes, los rasgos aprendidos de manera incompleta, el aprendizaje de registros y estilos, o las actitudes ling=C3=BC=C3=ADsticas negativas hacia los hablantes de espa=C3=B1ol.

El art=C3=ADculo de Porcel sobre el mantenimiento y el cambio del espa=C3=B1ol entre los latinos en Estados Unidos aborda el problema de la concepci=C3=B3n de la naci=C3=B3n con una bandera y una lengua y la realidad de la heterogeneidad ling=C3=BC=C3=ADsti= ca que se da en el espa=C3=B1ol hablando en ese pa=C3=ADs. Se concentra sobre todo en los conceptos involucrados en el estudio de este tema y las metodolog=C3=ADas utilizadas.

Schwarz estudia las burlas y el uso del espa=C3=B1ol en los espacios sociales blancos en los Estados Unidos, y revela el racismo encubierto que se observa en el uso de elementos del idioma espa=C3=B1ol, como s=C3=ADmbolos de desprecio hacia el otro, en el ingl=C3=A9s de los blancos estadounidenses. El autor pasa revista a los trabajos en an=C3=A1lisis cr=C3=ADtico del discurso de varios autores, entr= e ellos Hill y Silverstein, quienes han mostrado los estereotipos negativos que se tiene de los mexicanos y todo lo relacionado con ellos. Se detiene en los conceptos de “Mock Spanish” una manera de utilizar el espa=C3=B1ol para construir negativamente a los Chicanos. Es un trabajo importante para el estudio del racismo.

Secci=C3=B3n 6= =2E Pol=C3=ADticas ling=C3=BC=C3=ADsticas y planificaci=C3=B3n. Actitudes ling= =C3=BC=C3=ADsticas e ideolog=C3=ADa. En esta secci=C3=B3n, se tratan las pol=C3=ADticas ling=C3=BC=C3=ADsticas, la plani= ficaci=C3=B3n, las actitudes ling=C3=BC=C3=ADsticas y la ideolog=C3=ADa. Cinco art=C3=ADcu= los sobre la nacionalizaci=C3=B3n, la educaci=C3=B3n biling=C3=BCe, la variaci=C3=B3n= y la identidad en Espa=C3=B1a y en Am=C3=A9rica, y finalmente el imperialismo ling=C3=BC=C3=ADstico, forman una unidad que mira el nivel macro de la leng= ua espa=C3=B1ola en Latinoam=C3=A9rica.

El art=C3=ADculo de Garc=C3=ADa sobre la planificaci=C3=B3n del espa=C3=B1ol, la nacionalizaci=C3=B3n, y las pr=C3= =A1cticas minorizantes y globalizantes es realmente esclarecedor. Explica c=C3=B3mo el espa=C3=B1ol ha pasado de ser una lengua planificada expl=C3=ADcitamente desde pr=C3=A1cticas llevadas a cabo desde arriba, es decir, desde los organismos oficiales tradicionales, como el gobierno y las academias, a ser planificada desde abajo o de manera oculta, partiendo de las ideolog=C3=ADas ling=C3=BC=C3=ADsticas, como lo ha sido tradicionalmente el ingl=C3=A9s en los Estados Unidos.

Si el campo de la planificaci=C3=B3n ling=C3=BC=C3=ADstica surgi=C3=B3 para resolver problemas sociales surgidos= de las lenguas habladas en un pa=C3=ADs, ahora es una actividad llevada a cabo por las comunidades y los individuos. Se habla de tres pol=C3=ADticas ling=C3=BC=C3=ADsticas: 1) las pr=C3=A1cticas ling=C3=BC=C3=ADsticas o los = modelos habituales de usar la lengua, 2) la ideolog=C3=ADa ling=C3=BC=C3=ADstica o = las creencias sobre el lenguaje; 3) la gerencia o planificaci=C3=B3n ling=C3=BC=C3=ADstica como los esfuerzos especiales para modificarlo o infl= uir sobre el lenguaje. Hay pol=C3=ADticas abiertas y pol=C3=ADticas encubiertas= , que no se refieren espec=C3=ADficamente a la lengua pero que tienen los mismos efectos sociales. Espa=C3=B1a y Latinoam=C3=A9rica siguieron las primeras, los Estados Unidos, las segundas. El escenario es nacionalista tanto en la Pen=C3=ADnsula como en Am=C3=A9rica Latina. En Latinoam=C3=A9rica se sigue la misma pol=C3=ADtica desde arriba y se conser= va el espa=C3=B1ol como dominante y, a pesar de que las pol=C3=ADticas educati= vas respaldan el uso de lenguas ind=C3=ADgenas en la educaci=C3=B3n, no son un objeto de la educaci=C3=B3n en s=C3=AD misma. En los Estados Unidos, en cambio, el espa=C3=B1ol fue la lengua de colonos originarios, pero la ideolog=C3=ADa lo relega a la lengua de los colonizados, los oscuros, los pobres y los inmigrantes, con lo cual se ha puesto en una posici=C3=B3n minoritaria. El biling=C3=BCismo se considera como no existente, una forma de hacerlo invisible y son los educadores, y no el gobierno, quienes han tenido un rol importante en este sentido. Con la pol=C3=ADtica del English-Only, hablar espa=C3=B1ol se criminaliz=C3=B3 y= el biling=C3=BCismo se ha visto como una amenaza, aunque estas leyes no son federales sino regionales. Adem=C3=A1s se difundi=C3=B3 la idea de que de q= ue solo el espa=C3=B1ol de Espa=C3=B1a era el verdadero espa=C3=B1ol, con lo c= ual los dialectos de los inmigrantes adquieren bajo prestigio. Sin embargo la fundaci=C3=B3n del Instituto Cervantes ha establecido la visi=C3=B3n del espa=C3=B1ol como una lengua de globalizaci=C3=B3n;  ha contribuido a convertir al espa=C3=B1ol en una lengua de moda y ha aumentado su potencial econ=C3=B3mico, puesto que la influencia de una lengua tiene que ver con la demograf=C3=ADa, la econom=C3=ADa y los =C3=ADndices de desarrol= lo. Ahora bien, seg=C3=BAn Garc=C3=ADa, para que el espa=C3=B1ol se convierta e= n una lengua global tiene que dejar de ser una lengua nacional y permitir la intrusi=C3=B3n de otras variedades, entre ellas, las de los ind=C3=ADgenas = y las de los latinos en USA. Tiene que tomar en cuenta las pr=C3=A1cticas e ideolog=C3=ADas de los hablantes de espa=C3=B1ol que son cada vez m=C3=A1s biling=C3=BCes y cuyas pr=C3=A1cticas, languaging, incluyen a las muchas variedades y pr=C3=A1cticas, a fin de expresar las complejas y m=C3=BAltiples identidades en un mundo cada vez m=C3=A1s interconectado.

El art=C3=ADculo de Coronel Molina y Solo= n sobre la educaci=C3=B3n biling=C3=BCe en Am=C3=A9rica Latina abarca la implementaci=C3=B3n del biling=C3=BCismo en cuatro pa=C3=ADses: Bolivia, Pe= r=C3=BA, Ecuador y Guatemala. Am=C3=A9rica Latina es una de las regiones con mayor diversificaci=C3=B3n ling=C3=BC=C3=ADstica en el mundo, sin embargo, es sol= o a partir de 1970 cuando se empiezan a reconocer los derechos de los pueblos ind=C3=ADgenas. En Bolivia, la educaci=C3=B3n en espa=C3=B1ol fue u= n medio para difundir el catolicismo y lograr mejores condiciones de vida; luego los programas de educaci=C3=B3n biling=C3=BCe han servido de transici= =C3=B3n para la adquisici=C3=B3n del espa=C3=B1ol. Recientemente se ha introducido leyes m=C3=A1s radicales que promueven el biling=C3=BCismo tambi=C3=A9n a n= ivel universitario, pero se consideran poco realistas. Per=C3=BA es el pa=C3=ADs con mayor diversidad ling=C3=BC=C3=ADstica, pues cerca del 25% de su poblaci=C3=B3n habla 42 lenguas ind=C3=ADgenas; 5.5 millones hablan quechua= y 500.000 aymara. Desde 1940 ha habido proyectos para favorecer las lenguas ind=C3=ADgenas y dar mayor poder a las regiones. En 1987 se reinstal=C3=B3 una Oficina nacional para la educaci=C3=B3n biling=C3=BCe. E= n 1993, una nueva constituci=C3=B3n le prest=C3=B3 atenci=C3=B3n a la diversidad ling=C3=BC=C3=ADstica y reconoci=C3=B3 la obligaci=C3=B3n del estado de pro= mover la educaci=C3=B3n biling=C3=BCe e intercultural, pero hay carencias por la fal= ta de entrenamiento de los maestros, la falta de recursos y tambi=C3=A9n por el deseo de los padres de que sus hijos aprendan espa=C3=B1ol para mejorar su nivel de vida. Ecuador es otro de los pa=C3=ADses con un alto porcentaje de ind=C3=ADgenas: el 30% de la poblaci=C3=B3n hablan una lengua ind=C3=ADgena. A partir de 1982 se implementan varios proyectos que chocan con los mismos problemas, la falta de entrenamiento de los maestros y la falta de materiales de ense=C3=B1anza, as=C3=AD como el desacuerdo sobre los dialectos a ense=C3=B1ar en las aulas. Desde 1993 se crea un modelo de educaci=C3=B3n biling=C3=BCe asociado con la poblaci=C3=B3n ind=C3=ADgena exclusivamente, no como en Bolivia y Per=C3=BA. En Guatemala cinco de los doce millones de habitantes habla una de las 22 lenguas mayas del pa=C3=ADs. En 1965 se inici=C3=B3 un programa de castellanizaci=C3=B3n para preparar a los ni=C3=B1os ind=C3=ADgenas para su escuela en espa=C3=B1ol, s= e ense=C3=B1aba a los ni=C3=B1os a escribir en una lengua ind=C3=ADgena. En 1= 985 la Constituci=C3=B3n de Guatemala reconoc=C3=ADa oficialmente la diversidad =C3=A9tnica y ling=C3=BC=C3=ADstica del pa=C3=ADs y el derecho de los guate= maltecos de recibir ense=C3=B1anza en su lengua materna. Oficialmente, el modelo ha pasado de ser transicional a uno de mantenimiento y desarrollo de la lengua ind=C3=ADgena. Sin embargo, hay que pensar que los ni=C3=B1os pasan = de dos a cuatro a=C3=B1os en la escuela y que se les presiona para aprender espa=C3=B1ol lo antes posible para entrar al mercado de trabajo. Desde 1996 el movimiento ind=C3=ADgena maya ha iniciado su propio modelo educativo y escuelas selectas que dan =C3=A9nfasis al conocimiento tradicional maya, incluyendo lengua y cultura. Los esfuerzos por la educaci=C3=B3n biling=C3=BCe continuar=C3=A1n en la medida en que se le de importancia a los derechos de los ind=C3=ADgenas y su representaci=C3=B3n, as=C3=AD como en la medida en que los pueblos se contin=C3=BAen integrando globalmente.

Hern=C3=A1ndez-Campoy escribe un interesa= nte y revelador trabajo sobre la variaci=C3=B3n y la identidad en Espa=C3=B1a, se=C3=B1alando la importancia que tiene para los miembros de un grupo el mantener o recobrar su propia lengua, pues el lenguaje tiene la funci=C3=B3n simb=C3=B3lica de  la representaci=C3=B3n en el nivel soc= ial e individual. A partir de la muerte de Franco se ha redefinido el pa=C3=ADs hacia el federalismo, con lo que las variedades hist=C3=B3ricas se han fortalecido y se han implementado programas y pol=C3=ADticas educativas. Se reconocen en la actualidad dos procesos dialectales antag=C3=B3nicos, la convergencia hacia el castellano que trae como consecuencia la formaci=C3=B3n de una koin=C3=A9, y la divergencia del andaluz occidental, = de manera que existir=C3=ADan tres variedades habladas: 1) el est=C3=A1ndar castellano, ii) el sevillano est=C3=A1ndar regional y iii) el espa=C3=B1ol com=C3=BAn que es una variedad interdialectal. Tradicionalmente ha habido variedades conservadoras e innovadoras y mientras algunos de los rasgos innovadores tienen poco prestigio, otros son com=C3=BAnmente aceptados. Tambi=C3=A9n la identidad est=C3=A1 relacionada con el prestigio= =2E El espa=C3=B1ol hablado en Murcia y Andaluc=C3=ADa son ejemplos de variedad= es no est=C3=A1ndares del espa=C3=B1ol. El espa=C3=B1ol de Murcia ha sido cons= iderado una variedad rural, “el espa=C3=B1ol de la huerta” y se caracteriza por la p=C3=A9rdida de consonantes postvoc=C3=A1licas menos –m y –n, y la asimilaci=C3=B3n regresiva de grupos conson=C3=A1nticos en posici=C3=B3n interna de palabra. Asimismo, tiene  un sistema de diez vocales por contraposici=C3=B3n a las cinco del espa=C3=B1ol est=C3=A1ndar, con lo cual se evidencia que la ca=C3=ADda de l= as consonantes finales tiene una importancia enorme en la realizaci=C3=B3n de las vocales. La tendencia general, sin embargo, es la convergencia hacia el castellano est=C3=A1ndar en diferentes grados, aunque tambi=C3=A9n exista el prestigio encubierto. El espa=C3=B1ol andaluz oriental est=C3=A1 formado por comunidades de habla divergentes con gran cantidad de variaci=C3=B3n interna. La variedad de Sevilla puede considerarse el est=C3=A1ndar, pero no llega al este, a ciudades como Granada, M=C3=A1laga, Ja=C3=A9n o Almer=C3=ADa, que no tienen ni la relevancia cultural, pol=C3= =ADtica y econ=C3=B3mica de Sevilla, por lo cual tienden a converger hacia el est=C3=A1ndar castellano; es en este espacio en el que se desarrolla el espa=C3=B1ol com=C3=BAn, uno de cuyos rasgos m=C3=A1s importante= s es la distinci=C3=B3n /s/- /=CE=B8/ y la conservaci=C3=B3n de la –s fi= nal en el paradigma verbal, incluso como aspiraci=C3=B3n. Esta variedad se da mayormente entre gente de mayor educaci=C3=B3n y j=C3=B3venes. Las =C3=A1re= as donde se habla el est=C3=A1ndar son la vieja Castilla (Castilla-Le=C3=B3n y Madrid) y la Nueva Castilla (Castilla-La Mancha). Aqu=C3=AD tambi=C3=A9n ha= y elementos en variaci=C3=B3n, como son la /d/ intervoc=C3=A1lica, con la diferencia de que en Murcia, como en Andaluc=C3=ADa, est=C3=A1 m=C3=A1s ext= endida estil=C3=ADstica y socialmente. El norte se considera m=C3=A1s innovador qu= e el sur, que se asimila m=C3=A1s al espa=C3=B1ol latinoamericano, por ejempl= o, en el uso de –ra, en vez de –se en las condicionales. Asimismo, se considera no est=C3=A1ndar la pluralizaci=C3=B3n de las formas= de haber impersonal. Seg=C3=BAn el autor, Madrid parece estarse convirtiendo en la referencia para el castellano est=C3=A1ndar.

Ni=C3=B1o escribe sobre la variaci=C3=B3n= e identidad en las Am=C3=A9ricas. La identidad es inseparable de la variaci=C3=B3n ling=C3=BC=C3=ADstica y los hablantes perciben estas diferen= cias intuitivamente, incluso antes de decidir sobre el significado de una frase, con lo cual la identidad se puede ver como algo estable o como un proceso de negociaci=C3=B3n y acomodaci=C3=B3n. La autora muestra actitu= des ling=C3=BC=C3=ADsticas en pa=C3=ADses colindantes como Per=C3=BA y Chile o = Colombia y Venezuela. Por otro lado, se=C3=B1ala la importancia del guaran=C3=AD en la identidad de los paraguayos y el cambio que ha habido hacia el portugu=C3=A9s desde la creaci=C3=B3n del MERCOSUR. Con la redefinici=C3=B3= n del concepto de naci=C3=B3n han surgido otros como los de ethnoscape, que involucra a grupos como los turistas, refugiados, exiliados, etc. que traen como consecuencia la desterritorializaci=C3=B3n, lo que se ve incluso en un mismo pa=C3=ADs. Tambi=C3=A9n trata las identidades de los hispanohablantes en los Estados Unidos.

Mar-Molinero y Paffey hablan sobre el imperialismo global y se preguntan =C2=BFqui=C3=A9n es el due=C3=B1o del es= pa=C3=B1ol global? Trazando un paralelo ideas sobre el imperialismo ling=C3=BC=C3=ADst= ico en ingl=C3=A9s, analizan los alcances del concepto en espa=C3=B1ol. El imperialismo se basa en la acci=C3=B3n de ideolog=C3=ADas, estructuras y pr=C3=A1cticas usadas para producir y reproducir una divisi=C3=B3n desigual del poder y los recursos, entre grupos que se definen sobre la base del lenguaje. A=C3=BAn cuando el concepto ha sido discutido por ser el lenguaje no solo un instrumento de comunicaci=C3=B3n sino tambi=C3=A9n de construcci=C3=B3n de identidades, puede decirse que, junto con la lengua, se reflejan tambi=C3=A9n las metas, los valores y la dominaci=C3=B3n de los agentes. El espa=C3=B1ol, como “commodity” es promovido por los medios globales y el lenguaje es afectado por los fen=C3=B3menos globales. En este sentido tambi=C3=A9n el espa=C3=B1ol responde a las exigencias globales, con nuevos pr=C3=A9stamos, particularmente del ingl=C3=A9s. Es conocido el papel del imperio espa=C3=B1ol en la difusi=C3=B3n del espa=C3=B1ol entre las colonia= s; en relaci=C3=B3n con el espa=C3=B1ol, los autores destacan el papel de la Real Academia Espa=C3=B1ola y del Instituto Cervantes como promotores de la lengua, ambos fomentados por el gobierno espa=C3=B1ol, lo cual, para los autores, es indicio de un imperialismo ling=C3=BC=C3=ADstico en acci=C3=B3n= =2E La identificaci=C3=B3n de los hablantes de espa=C3=B1ol con un mundo hispanohablante se ha llamado panhispanismo, hispanidad o hispanofon=C3=ADa. Para autores como Del Valle, se trata no solo de una comunidad imaginada, como dir=C3=ADa Anderson, donde la comuni=C3=B3n de su= s miembros es imaginada por ellos mismos, sino que se basa en una lengua que se piensa com=C3=BAn para todos sus miembros y es valorada positivamente. Otra forma de imperialismo es, para los autores, la de la Asociaci=C3=B3n de Academias de la Lengua Espa=C3=B1ola (ASALE), que persigue un “espa=C3=B1ol total”, un est=C3=A1ndar com=C3=BAn p= ara todos los hablantes del espa=C3=B1ol en cuanto a vocabulario, gram=C3=A1tic= a y ortograf=C3=ADa para armonizar la unidad de la lengua. La idea es mantener la unidad frente al peligro de la fragmentaci=C3=B3n y la meta es la ense=C3=B1anza del espa=C3=B1ol y la difusi=C3=B3n de la cultura espa=C3=B1= ola e hispanoamericana. El modelo principal es el espa=C3=B1ol central peninsular, porque supuestamente no est=C3=A1 en contacto con otras lenguas y tiene la menor cantidad de caracter=C3=ADsticas diferenciadoras= =2E Se pretende difundir “la verdadera imagen de la cultura hisp=C3=A1nica”, seleccionada e interpretada evidentemente por el Instituto Cervantes. Por lo tanto esta variedad panhisp=C3=A1nica es en verdad una variedad nacional, hist=C3=B3ricamente regional, vinculada a una historia imperialista y a su imposici=C3=B3n en las Am=C3=A9ricas. Por otro lado  est=C3=A1 el espa=C3=B1ol inadecuado, incorrecto, como el d= e los hispanos en Estados Unidos. Pero se=C3=B1alan los autores que, a=C3=BAn cuando nos centremos en la demanda por otro espa=C3=B1ol culturalmente distinto y difundido por el cine y la televisi=C3=B3n, nos encontramos tambi=C3=A9n con otros agentes, las disqueras internacionales, las compa=C3=B1=C3=ADas de aviaci=C3=B3n, las industrias de construcci=C3=B3n d= e hoteles, Hollywood, etc. Estos esfuerzos van en contra de las variedades que surgen o dominan el escenario global. Si bien ser=C3=ADa bueno disociar el espa=C3=B1ol global de la identidad y el control que vienen de Espa=C3=B1a,= la lengua no funciona en el vac=C3=ADo ni aislada de las comunidades que la hablan.

Versi=C3=B3n en PDF:
http://www.infoling.org/reviews/pdfs/NB380.pdf

Informaci=C3=B3n en la web de Infoling:
http://www.infoling.org/resenas/Review126.html