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Dculo de Garc=C3=ADa sobre la planificaci=C3=B3n del espa=C3=B1ol, la nacionalizaci=C3=B3n, y las pr=C3= =A1cticas minorizantes y globalizantes es realmente esclarecedor. Explica c=C3=B3mo el espa=C3=B1ol ha pasado de ser una lengua planificada expl=C3=ADcitamente desde pr=C3=A1cticas llevadas a cabo desde arriba, es decir, desde los organismos oficiales tradicionales, como el gobierno y las academias, a ser planificada desde abajo o de manera oculta, partiendo de las ideolog=C3=ADas ling=C3=BC=C3=ADsticas, como lo ha sido tradicionalmente el ingl=C3=A9s en los Estados Unidos.

Si el campo de la planificaci=C3=B3n ling=C3=BC=C3=ADstica surgi=C3=B3 para resolver problemas sociales surgidos= de las lenguas habladas en un pa=C3=ADs, ahora es una actividad llevada a cabo por las comunidades y los individuos. Se habla de tres pol=C3=ADticas ling=C3=BC=C3=ADsticas: 1) las pr=C3=A1cticas ling=C3=BC=C3=ADsticas o los = modelos habituales de usar la lengua, 2) la ideolog=C3=ADa ling=C3=BC=C3=ADstica o = las creencias sobre el lenguaje; 3) la gerencia o planificaci=C3=B3n ling=C3=BC=C3=ADstica como los esfuerzos especiales para modificarlo o infl= uir sobre el lenguaje. Hay pol=C3=ADticas abiertas y pol=C3=ADticas encubiertas= , que no se refieren espec=C3=ADficamente a la lengua pero que tienen los mismos efectos sociales. Espa=C3=B1a y Latinoam=C3=A9rica siguieron las primeras, los Estados Unidos, las segundas. El escenario es nacionalista tanto en la Pen=C3=ADnsula como en Am=C3=A9rica Latina. En Latinoam=C3=A9rica se sigue la misma pol=C3=ADtica desde arriba y se conser= va el espa=C3=B1ol como dominante y, a pesar de que las pol=C3=ADticas educati= vas respaldan el uso de lenguas ind=C3=ADgenas en la educaci=C3=B3n, no son un objeto de la educaci=C3=B3n en s=C3=AD misma. En los Estados Unidos, en cambio, el espa=C3=B1ol fue la lengua de colonos originarios, pero la ideolog=C3=ADa lo relega a la lengua de los colonizados, los oscuros, los pobres y los inmigrantes, con lo cual se ha puesto en una posici=C3=B3n minoritaria. El biling=C3=BCismo se considera como no existente, una forma de hacerlo invisible y son los educadores, y no el gobierno, quienes han tenido un rol importante en este sentido. Con la pol=C3=ADtica del English-Only, hablar espa=C3=B1ol se criminaliz=C3=B3 y= el biling=C3=BCismo se ha visto como una amenaza, aunque estas leyes no son federales sino regionales. Adem=C3=A1s se difundi=C3=B3 la idea de que de q= ue solo el espa=C3=B1ol de Espa=C3=B1a era el verdadero espa=C3=B1ol, con lo c= ual los dialectos de los inmigrantes adquieren bajo prestigio. Sin embargo la fundaci=C3=B3n del Instituto Cervantes ha establecido la visi=C3=B3n del espa=C3=B1ol como una lengua de globalizaci=C3=B3n;  ha contribuido a convertir al espa=C3=B1ol en una lengua de moda y ha aumentado su potencial econ=C3=B3mico, puesto que la influencia de una lengua tiene que ver con la demograf=C3=ADa, la econom=C3=ADa y los =C3=ADndices de desarrol= lo. Ahora bien, seg=C3=BAn Garc=C3=ADa, para que el espa=C3=B1ol se convierta e= n una lengua global tiene que dejar de ser una lengua nacional y permitir la intrusi=C3=B3n de otras variedades, entre ellas, las de los ind=C3=ADgenas = y las de los latinos en USA. Tiene que tomar en cuenta las pr=C3=A1cticas e ideolog=C3=ADas de los hablantes de espa=C3=B1ol que son cada vez m=C3=A1s biling=C3=BCes y cuyas pr=C3=A1cticas, languaging, incluyen a las muchas variedades y pr=C3=A1cticas, a fin de expresar las complejas y m=C3=BAltiples identidades en un mundo cada vez m=C3=A1s interconectado.

El art=C3=ADculo de Coronel Molina y Solo= n sobre la educaci=C3=B3n biling=C3=BCe en Am=C3=A9rica Latina abarca la implementaci=C3=B3n del biling=C3=BCismo en cuatro pa=C3=ADses: Bolivia, Pe= r=C3=BA, Ecuador y Guatemala. Am=C3=A9rica Latina es una de las regiones con mayor diversificaci=C3=B3n ling=C3=BC=C3=ADstica en el mundo, sin embargo, es sol= o a partir de 1970 cuando se empiezan a reconocer los derechos de los pueblos ind=C3=ADgenas. En Bolivia, la educaci=C3=B3n en espa=C3=B1ol fue u= n medio para difundir el catolicismo y lograr mejores condiciones de vida; luego los programas de educaci=C3=B3n biling=C3=BCe han servido de transici= =C3=B3n para la adquisici=C3=B3n del espa=C3=B1ol. Recientemente se ha introducido leyes m=C3=A1s radicales que promueven el biling=C3=BCismo tambi=C3=A9n a n= ivel universitario, pero se consideran poco realistas. Per=C3=BA es el pa=C3=ADs con mayor diversidad ling=C3=BC=C3=ADstica, pues cerca del 25% de su poblaci=C3=B3n habla 42 lenguas ind=C3=ADgenas; 5.5 millones hablan quechua= y 500.000 aymara. Desde 1940 ha habido proyectos para favorecer las lenguas ind=C3=ADgenas y dar mayor poder a las regiones. En 1987 se reinstal=C3=B3 una Oficina nacional para la educaci=C3=B3n biling=C3=BCe. E= n 1993, una nueva constituci=C3=B3n le prest=C3=B3 atenci=C3=B3n a la diversidad ling=C3=BC=C3=ADstica y reconoci=C3=B3 la obligaci=C3=B3n del estado de pro= mover la educaci=C3=B3n biling=C3=BCe e intercultural, pero hay carencias por la fal= ta de entrenamiento de los maestros, la falta de recursos y tambi=C3=A9n por el deseo de los padres de que sus hijos aprendan espa=C3=B1ol para mejorar su nivel de vida. Ecuador es otro de los pa=C3=ADses con un alto porcentaje de ind=C3=ADgenas: el 30% de la poblaci=C3=B3n hablan una lengua ind=C3=ADgena. A partir de 1982 se implementan varios proyectos que chocan con los mismos problemas, la falta de entrenamiento de los maestros y la falta de materiales de ense=C3=B1anza, as=C3=AD como el desacuerdo sobre los dialectos a ense=C3=B1ar en las aulas. Desde 1993 se crea un modelo de educaci=C3=B3n biling=C3=BCe asociado con la poblaci=C3=B3n ind=C3=ADgena exclusivamente, no como en Bolivia y Per=C3=BA. En Guatemala cinco de los doce millones de habitantes habla una de las 22 lenguas mayas del pa=C3=ADs. En 1965 se inici=C3=B3 un programa de castellanizaci=C3=B3n para preparar a los ni=C3=B1os ind=C3=ADgenas para su escuela en espa=C3=B1ol, s= e ense=C3=B1aba a los ni=C3=B1os a escribir en una lengua ind=C3=ADgena. En 1= 985 la Constituci=C3=B3n de Guatemala reconoc=C3=ADa oficialmente la diversidad =C3=A9tnica y ling=C3=BC=C3=ADstica del pa=C3=ADs y el derecho de los guate= maltecos de recibir ense=C3=B1anza en su lengua materna. Oficialmente, el modelo ha pasado de ser transicional a uno de mantenimiento y desarrollo de la lengua ind=C3=ADgena. Sin embargo, hay que pensar que los ni=C3=B1os pasan = de dos a cuatro a=C3=B1os en la escuela y que se les presiona para aprender espa=C3=B1ol lo antes posible para entrar al mercado de trabajo. Desde 1996 el movimiento ind=C3=ADgena maya ha iniciado su propio modelo educativo y escuelas selectas que dan =C3=A9nfasis al conocimiento tradicional maya, incluyendo lengua y cultura. Los esfuerzos por la educaci=C3=B3n biling=C3=BCe continuar=C3=A1n en la medida en que se le de importancia a los derechos de los ind=C3=ADgenas y su representaci=C3=B3n, as=C3=AD como en la medida en que los pueblos se contin=C3=BAen integrando globalmente.

Hern=C3=A1ndez-Campoy escribe un interesa= nte y revelador trabajo sobre la variaci=C3=B3n y la identidad en Espa=C3=B1a, se=C3=B1alando la importancia que tiene para los miembros de un grupo el mantener o recobrar su propia lengua, pues el lenguaje tiene la funci=C3=B3n simb=C3=B3lica de  la representaci=C3=B3n en el nivel soc= ial e individual. A partir de la muerte de Franco se ha redefinido el pa=C3=ADs hacia el federalismo, con lo que las variedades hist=C3=B3ricas se han fortalecido y se han implementado programas y pol=C3=ADticas educativas. Se reconocen en la actualidad dos procesos dialectales antag=C3=B3nicos, la convergencia hacia el castellano que trae como consecuencia la formaci=C3=B3n de una koin=C3=A9, y la divergencia del andaluz occidental, = de manera que existir=C3=ADan tres variedades habladas: 1) el est=C3=A1ndar castellano, ii) el sevillano est=C3=A1ndar regional y iii) el espa=C3=B1ol com=C3=BAn que es una variedad interdialectal. Tradicionalmente ha habido variedades conservadoras e innovadoras y mientras algunos de los rasgos innovadores tienen poco prestigio, otros son com=C3=BAnmente aceptados. Tambi=C3=A9n la identidad est=C3=A1 relacionada con el prestigio= =2E El espa=C3=B1ol hablado en Murcia y Andaluc=C3=ADa son ejemplos de variedad= es no est=C3=A1ndares del espa=C3=B1ol. El espa=C3=B1ol de Murcia ha sido cons= iderado una variedad rural, “el espa=C3=B1ol de la huerta” y se caracteriza por la p=C3=A9rdida de consonantes postvoc=C3=A1licas menos –m y –n, y la asimilaci=C3=B3n regresiva de grupos conson=C3=A1nticos en posici=C3=B3n interna de palabra. Asimismo, tiene  un sistema de diez vocales por contraposici=C3=B3n a las cinco del espa=C3=B1ol est=C3=A1ndar, con lo cual se evidencia que la ca=C3=ADda de l= as consonantes finales tiene una importancia enorme en la realizaci=C3=B3n de las vocales. La tendencia general, sin embargo, es la convergencia hacia el castellano est=C3=A1ndar en diferentes grados, aunque tambi=C3=A9n exista el prestigio encubierto. El espa=C3=B1ol andaluz oriental est=C3=A1 formado por comunidades de habla divergentes con gran cantidad de variaci=C3=B3n interna. La variedad de Sevilla puede considerarse el est=C3=A1ndar, pero no llega al este, a ciudades como Granada, M=C3=A1laga, Ja=C3=A9n o Almer=C3=ADa, que no tienen ni la relevancia cultural, pol=C3= =ADtica y econ=C3=B3mica de Sevilla, por lo cual tienden a converger hacia el est=C3=A1ndar castellano; es en este espacio en el que se desarrolla el espa=C3=B1ol com=C3=BAn, uno de cuyos rasgos m=C3=A1s importante= s es la distinci=C3=B3n /s/- /=CE=B8/ y la conservaci=C3=B3n de la –s fi= nal en el paradigma verbal, incluso como aspiraci=C3=B3n. Esta variedad se da mayormente entre gente de mayor educaci=C3=B3n y j=C3=B3venes. Las =C3=A1re= as donde se habla el est=C3=A1ndar son la vieja Castilla (Castilla-Le=C3=B3n y Madrid) y la Nueva Castilla (Castilla-La Mancha). Aqu=C3=AD tambi=C3=A9n ha= y elementos en variaci=C3=B3n, como son la /d/ intervoc=C3=A1lica, con la diferencia de que en Murcia, como en Andaluc=C3=ADa, est=C3=A1 m=C3=A1s ext= endida estil=C3=ADstica y socialmente. El norte se considera m=C3=A1s innovador qu= e el sur, que se asimila m=C3=A1s al espa=C3=B1ol latinoamericano, por ejempl= o, en el uso de –ra, en vez de –se en las condicionales. Asimismo, se considera no est=C3=A1ndar la pluralizaci=C3=B3n de las formas= de haber impersonal. Seg=C3=BAn el autor, Madrid parece estarse convirtiendo en la referencia para el castellano est=C3=A1ndar.

Ni=C3=B1o escribe sobre la variaci=C3=B3n= e identidad en las Am=C3=A9ricas. La identidad es inseparable de la variaci=C3=B3n ling=C3=BC=C3=ADstica y los hablantes perciben estas diferen= cias intuitivamente, incluso antes de decidir sobre el significado de una frase, con lo cual la identidad se puede ver como algo estable o como un proceso de negociaci=C3=B3n y acomodaci=C3=B3n. La autora muestra actitu= des ling=C3=BC=C3=ADsticas en pa=C3=ADses colindantes como Per=C3=BA y Chile o = Colombia y Venezuela. Por otro lado, se=C3=B1ala la importancia del guaran=C3=AD en la identidad de los paraguayos y el cambio que ha habido hacia el portugu=C3=A9s desde la creaci=C3=B3n del MERCOSUR. Con la redefinici=C3=B3= n del concepto de naci=C3=B3n han surgido otros como los de ethnoscape, que involucra a grupos como los turistas, refugiados, exiliados, etc. que traen como consecuencia la desterritorializaci=C3=B3n, lo que se ve incluso en un mismo pa=C3=ADs. Tambi=C3=A9n trata las identidades de los hispanohablantes en los Estados Unidos.

Mar-Molinero y Paffey hablan sobre el imperialismo global y se preguntan =C2=BFqui=C3=A9n es el due=C3=B1o del es= pa=C3=B1ol global? Trazando un paralelo ideas sobre el imperialismo ling=C3=BC=C3=ADst= ico en ingl=C3=A9s, analizan los alcances del concepto en espa=C3=B1ol. El imperialismo se basa en la acci=C3=B3n de ideolog=C3=ADas, estructuras y pr=C3=A1cticas usadas para producir y reproducir una divisi=C3=B3n desigual del poder y los recursos, entre grupos que se definen sobre la base del lenguaje. A=C3=BAn cuando el concepto ha sido discutido por ser el lenguaje no solo un instrumento de comunicaci=C3=B3n sino tambi=C3=A9n de construcci=C3=B3n de identidades, puede decirse que, junto con la lengua, se reflejan tambi=C3=A9n las metas, los valores y la dominaci=C3=B3n de los agentes. El espa=C3=B1ol, como “commodity” es promovido por los medios globales y el lenguaje es afectado por los fen=C3=B3menos globales. En este sentido tambi=C3=A9n el espa=C3=B1ol responde a las exigencias globales, con nuevos pr=C3=A9stamos, particularmente del ingl=C3=A9s. Es conocido el papel del imperio espa=C3=B1ol en la difusi=C3=B3n del espa=C3=B1ol entre las colonia= s; en relaci=C3=B3n con el espa=C3=B1ol, los autores destacan el papel de la Real Academia Espa=C3=B1ola y del Instituto Cervantes como promotores de la lengua, ambos fomentados por el gobierno espa=C3=B1ol, lo cual, para los autores, es indicio de un imperialismo ling=C3=BC=C3=ADstico en acci=C3=B3n= =2E La identificaci=C3=B3n de los hablantes de espa=C3=B1ol con un mundo hispanohablante se ha llamado panhispanismo, hispanidad o hispanofon=C3=ADa. Para autores como Del Valle, se trata no solo de una comunidad imaginada, como dir=C3=ADa Anderson, donde la comuni=C3=B3n de su= s miembros es imaginada por ellos mismos, sino que se basa en una lengua que se piensa com=C3=BAn para todos sus miembros y es valorada positivamente. Otra forma de imperialismo es, para los autores, la de la Asociaci=C3=B3n de Academias de la Lengua Espa=C3=B1ola (ASALE), que persigue un “espa=C3=B1ol total”, un est=C3=A1ndar com=C3=BAn p= ara todos los hablantes del espa=C3=B1ol en cuanto a vocabulario, gram=C3=A1tic= a y ortograf=C3=ADa para armonizar la unidad de la lengua. La idea es mantener la unidad frente al peligro de la fragmentaci=C3=B3n y la meta es la ense=C3=B1anza del espa=C3=B1ol y la difusi=C3=B3n de la cultura espa=C3=B1= ola e hispanoamericana. El modelo principal es el espa=C3=B1ol central peninsular, porque supuestamente no est=C3=A1 en contacto con otras lenguas y tiene la menor cantidad de caracter=C3=ADsticas diferenciadoras= =2E Se pretende difundir “la verdadera imagen de la cultura hisp=C3=A1nica”, seleccionada e interpretada evidentemente por el Instituto Cervantes. Por lo tanto esta variedad panhisp=C3=A1nica es en verdad una variedad nacional, hist=C3=B3ricamente regional, vinculada a una historia imperialista y a su imposici=C3=B3n en las Am=C3=A9ricas. Por otro lado  est=C3=A1 el espa=C3=B1ol inadecuado, incorrecto, como el d= e los hispanos en Estados Unidos. Pero se=C3=B1alan los autores que, a=C3=BAn cuando nos centremos en la demanda por otro espa=C3=B1ol culturalmente distinto y difundido por el cine y la televisi=C3=B3n, nos encontramos tambi=C3=A9n con otros agentes, las disqueras internacionales, las compa=C3=B1=C3=ADas de aviaci=C3=B3n, las industrias de construcci=C3=B3n d= e hoteles, Hollywood, etc. Estos esfuerzos van en contra de las variedades que surgen o dominan el escenario global. Si bien ser=C3=ADa bueno disociar el espa=C3=B1ol global de la identidad y el control que vienen de Espa=C3=B1a,= la lengua no funciona en el vac=C3=ADo ni aislada de las comunidades que la hablan.

Versi=C3=B3n en PDF:
http://www.infoling.org/reviews/pdfs/NB380.pdf

Informaci=C3=B3n en la web de Infoling:
http://www.infoling.org/resenas/Review126.html