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Moderador/a: Carlos Subirats (U. Autónoma Barcelona), Mar Cruz (U. Barcelona)
Editoras: Paloma Garrido (U. Rey Juan Carlos), Laura Romero (UB)
Programación y desarrollo: Marc Ortega (UAB)
Directoras de reseñas: Alexandra Álvarez (U. Los Andes, Venezuela), Yvette Bürki (U. Bern, Suiza), María Luisa Calero (U. Córdoba, España)
Asesoras/es: Isabel Verdaguer (UB), Gerd Wotjak (U. Leipzig, Alemania)
Colaboradoras/es: Julia Bernd (Cause Data Collective, EE.UU), Antonio Ríos (UAB), Danica Salazar (UB)

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ISSN: 1576-3404
© Infoling 1996-2011. Reservados todos los derechos



Reseña:
Díaz Campos, Manuel, ed. 2011. Handbook of Hispanic Sociolinguistics. EEUU: Wiley-Blackwell
Autor/a de la reseña: Alexandra Álvarez Muro
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Alexandra Álvarez Muro. Reseña de Manuel Díaz. 2011. Handbook of Hispanic Sociolinguistics. EEUU: Wiley-Blackwell

1. Introducción

Este manual de sociolingüística hispánica se une a la colección de los manuales de Blackwell, magníficos instrumentos de trabajo por la concentración en un solo volumen de estudios que cubren los aspectos más resaltantes de un campo de investigación. En esta oportunidad, se dedica el tomo de 793 páginas al tema de la variación y el cambio lingüístico en el español.

Una lectura corrida del libro lo devela como una importante colección de trabajos actuales, que revela las tendencias de la investigación y del pensamiento actual sobre la lengua española. Entre ellas, la importancia que se concede al contacto lingüístico en la variación y el cambio, la despenalización de la variación, el temprano reconocimiento de esta por los infantes, la existencia de cambios desde arriba en la Península Ibérica, interesantísimos para el estudio sociolingüístico e histórico del español, en fin, una serie de temas que alteran y renuevan, en cierta manera, la tradición de los estudios hispánicos.

Es posible que la misma concepción del volumen como artículos independientes y no como capítulos de una obra determine que haya repeticiones de los estados de la cuestión o de algunas observaciones críticas. Sin embargo, esto no molesta al lector común de un manual, que no leerá ciertamente toda la obra de principio a fin, sino que elegirá algún capítulo de su interés. Algunos artículos se vuelcan más profundamente hacia la teoría, mientras otros resultan más enciclopédicos y otros más polémicos. El volumen está concebido como un instrumento pedagógico y valioso no sólo para estudiantes y público no especializado, sino para investigadores para quienes resulta una manera rápida y eficaz de actualizarse en los diversos temas en la investigación del español.

La mayoría de los capítulos tienen un rango más general y están por ello mejor adaptados a una obra de este tipo, que se concibe como una obra de consulta. Otros focalizan en un problema determinado, que si bien son valiosos, no ofrecen un panorama general de la situación y serían más apropiados para otro tipo de publicación.

La sección que tiene más capítulos en el libro es la del español en Estados Unidos. Estos temas podrían haber sido tratados como parte de la sección de contactos, o incluso en la sección de planificación lingüística, lo que hace pensar que la sección responde probablemente al universo de lectores esperados. Sin embargo, da cuenta también de la vitalidad de los estudios sobre el español en ese país y del conflicto que significa la expansión de una lengua vista como extranjera en la concepción tradicional de la nación y las nacionalidades. Muestra también los factores de construcción de la identidad grupal no solo de los hablantes de español, sino también de los anglohablantes. El tema del español en Estados Unidos y los conflictos que allí se generan es sin duda un espejo, en sincronía, de algunos temas que han aquejado al español y sus variantes a lo largo de su historia, por lo tanto, es de interés para los estudiosos del español en otras regiones.

El valor del manual como compilación y el extraordinario interés de los estudios que incluye lo convierten en una obra que toda biblioteca, privada o pública, debe tener en su haber.

2. Secciones

El volumen reúne los trabajos de 42 lingüistas reconocidos en el área, que conforman seis secciones: 1. La variación fonológica; 2. La variación morfosintáctica; 3. El lenguaje, el individuo y la sociedad; 4. El español en contacto; 5. El español en los Estados Unidos, lengua patrimonial y 6. Políticas lingüísticas y planificación. Actitudes lingüísticas e ideología.

Sección 1. Variación fonológica. Esta primera sección está conformada por cinco artículos destinados al estudio de la variación fonetológica en los diversos dialectos del español a ambos lados del Océano.

El artículo de Laura Colantoni se refiere a los acercamientos desde el laboratorio a la variación fonética y el cambio, sobre todo, aquellos acercamientos de laboratorio determinados por lo experimental desde su concepción, su metodología y el análisis de los resultados, no sólo del análisis de datos recogidos con metodología sociolingüística. Se concluye que todavía son escasos los estudios sobre la realización de las vocales en español, aunque los haya habido sobre diptongación. Subraya la importancia de los estudios sobre entonación española, pero al mismo tiempo indica que el habla espontánea no ha sido suficientemente abordada, probablemente por las dificultades implícitas.

Antonio Medina Rivera se basa en el modelo laboviano de variación para abordar la variación en español. Sostiene que parece depender de muchos factores, pero  menos del sexo, salvo cuando las mujeres tienen un rol en la vida social. Señala las complicaciones derivadas de la determinación de la clase social en español, si no se toman en cuenta factores como el hecho de que sea rural y la educación.

Francisco Moreno Fernández critica los estudios sociolingüísticos que se han dedicado más a la descripción de la variación y han carecido de teorías sociolingüísticas adecuadas, por lo que han sido subsidiarias de las teorías fonológicas. Cuando la variación tiene consecuencias en el sistema fónico, se habla de cambio lingüístico y se relaciona tanto con las tendencias innatas de la articulación como con las fallas estructurales del sistema y los procesos de asimilación y disimilación. Sin embargo, todos los cambios tienen una dimensión social de modo que la variación no puede separarse de la sociedad donde se produce. Los factores pueden ordenarse en factores: distribucionales > contextuales > funcionales. Los factores distribucionales ocurren antes de la acción de los contextos fónicos, pues los contextos se derivan de la distribución. En español, no existen sílabas sin núcleo vocálico, porque hay una tendencia a reforzar el inicio silábico, pero en posición final se produce a veces una falta de distinción. Además, el español tiende a la creación de sílabas abiertas. Es un trabajo pedagógico y esclarecedor.

Lipski escribe un erudito artículo sobre la variación sociofonológica en el español de Latinoamérica con manejo eficiente de gran cantidad de información. Según el autor existe en español tanto variación geográfica como sociofonológica. Califica esta última como “enorme” pero sostiene que puede reducirse a un pequeño número de elementos. Estudia los fenómenos que afectan la coda silábica como la aspiración, globalización,  geminación y elisión de /s/, neutralización y elisión y flap de /d/, la desafricación de la palatal /ʧ/, la deslateralización de /λ/ y la aspiración de /s/ inicial de sílaba. Sobre todo, el autor presta atención a los contornos entonativos, un tema poco tratado en sociofonética, que considera difícil para los lingüistas pero fácilmente identificable para los hablantes. Nótese que en Venezuela esto ha sido estudiado por Mora en diversas oportunidades.

Samper Padilla ofrece un interesantísimo estudio sobre la variación sociofonológica en España, basándose en estudios que siguen metodologías similares, lo cual le permite profundizar en los fenómenos de variación más importantes del español peninsular, entre la /s/ implosiva y la /r/ final de sílaba, tomando en cuenta factores lingüísticos como la posición y el contexto y factores funcionales, así como factores sociales como el sexo y la edad. Es muy interesante observar la incidencia de lo que Labov llamaría cambios desde arriba, como la reducción de la elisión de /r/ en Las Palmas entre los jóvenes. Lo mismo referido a la elisión de /d/ intervocálica en esa ciudad. Significativo es también el fenómeno de distinción de /s/ y /θ/ en Granada y Málaga. También la regresión de la fricativización de /ʧ/ en Granada y Málaga. Es posible que puedan relacionarse con el avance del llamado “español común” del que habla Hernández-Campoy en el mismo volumen.

Sección 2. Variación morfosintáctica. La segunda sección está formada por cuatro artículos correspondientes a la variación morfosintáctica: factores internos y externos, variación y gramaticalización, variación morfosintáctica en Latinoamérica hispanohablante y variación morfosintáctica en España.

Schwenter parte de la base de que la variación morfosintáctica no siempre se refiere a variantes que “dicen lo mismo”, y busca descubrir cuál es la diferencia entre las variantes morfosintácticas desde la perspectiva de los factores internos o externos. Esto se debe a que, como se ha estudiado, la variación morfosintáctica es menor que la fonológica, más difícil de medir y cuantificar, puesto que la variación entre formas sintácticas podría deberse a diferencias semánticas, a lo que se añaden las dificultades que surgen del uso de grandes corpus de habla. Estudia las siguientes variables: los adverbios epistémicos y la elección de modo en tres dialectos españoles; la variación en el (no-) uso de a acusativa y, sobre todo, hace énfasis en los factores internos en la variación de lo/Ø, como en No quiero café, Voy a comprar Ø.

El artículo de Torres-Cacoullos, con una clarísima exposición de la metodología variacionista, comprueba su idoneidad para examinar casos de gramaticalización, o sea del conjunto de procesos semánticos y estructurales por los cuales construcciones existentes con ítems léxicos particulares ganan en frecuencia y se convierten en construcciones gramaticales nuevas. La gramaticalización se muestra tanto en el aumento de las frecuencias de tokens y de frecuencias relativas, como en los cambios de condicionamiento lingüístico que la acompañan; las medidas de unidad o unificación son la adyacencia, asociación y función. Estudia estar+gerundio, así como las diferencias dialectales entre el pretérito y el presente perfecto más corrientes, en México y en España respectivamente El estudio muestra que los cambios en el significado y la forma de las construcciones ocurren gradualmente mientras los hablantes eligen entre formas que sirven funciones discursivas similares.

Bentivoglio y Sedano se basan en la idea de Martín Butragueño de que el cambio lingüístico se produce tanto por necesidades funcionales como por reglas mecánicas; el artículo se caracteriza por una visión prudente pero innovadora en su visión funcional de la variación y el cambio. Toma en cuenta ocho tópicos de variación en Latinoamérica sobre la base de correlaciones entre variables lingüísticas y sociales. En la variación para~pa se prefiere para para expresar finalidad y pa para los sentidos direccionales y temporales. En cuanto a aquí~acá / allí~allá, se usa aquí cuando la locación es más cercana al hablante y cuanto está lejos se usa allá; –i se usa en tema y rema y –a solo en rema; el factor edad y el nivel socioeconómico son importantes pues los mayores y los de mayor nivel prefieren –i. Revisan la pluralización del haber impersonal, que la educación formal rechaza, a pesar de que según las autoras su empleo simplificaría el paradigma verbal. Explican la variación del futuro morfológico ~ futuro perifrástico y sostienen que mientras el primero connota inseguridad, el segundo connota la seguridad de que un hecho va a tener lugar en un futuro cercano. Asimismo opinan que el (de)queísmo es un fenómeno reciente relacionado con evidencialidad, pero interpretado por los lingüistas de maneras distintas. Se refieren también al llamado ser focalizador, un fenómeno que ocurre solo en algunos países latinoamericanos y está asociado con grupos socioeconómicos bajos. Las autoras favorecen las explicaciones funcionales aunque admiten que factores como el educativo y actitudinal demoran o impiden un avance de ciertos cambios que podrían contribuir a una mejor solución.

El excelente artículo de María José Serrano sobre la variación sociolingüística en España evidencia que no se puede entender la sintaxis sin tomar en cuenta los factores semántico-pragmáticos, con lo cual hay que dejar de lado el requisito de similitud de significado y permitir que éste juegue un papel explicativo en el análisis de la variación formal; asimismo se relaciona con el estilo, derivado del nivel semántico-pragmático de la morfosintaxis. Todo cambio formal implica también alguna función comunicativa y socio-estilística. En la primera parte del artículo, describe las variables más estudiadas en el ámbito español como:

1) las formas verbales de las oraciones condicionales –ra/-se/-ría/-ba, y muestra que estas formas no son necesariamente sinónimas;

2) variación entre el futuro simple y el futuro progresivo (voy a ir);

3) expresión y omisión del sujeto;

4) el dequeísmo;

5) la variación entre el presente perfecto y el pasado simple, que ha ampliado su campo de significado para expresar acciones en el pasado y cercanas al presente.

6) el estudio de perífrasis verbales como ir a + infinitivo con valor futuro;

7) el leísmo de persona que parece ir en aumento en diversas áreas de la península.

Serrano reconoce la necesidad de tomar en cuenta el nivel semántico-pragmático en el análisis de estas variables, como en la expresión del sujeto que refuerza el valor pragmático de la oración. Hace énfasis en el estudio de los marcadores pragmáticos en la Península. Asimismo en el uso de clíticos, y muestra por ejemplo cómo el uso preverbal nos quiere imponer, es más cortés que quiere imponernos. Según la autora, las nuevas investigaciones muestran que muchas variables pueden explicarse internamente desde un enfoque cognitivo, sin tomar en cuenta los factores llamados extralingüísticos.

Sección 3. El lenguaje, el individuo y la sociedad. Esta sección tiene seis artículos, sobre la edad, sobre género y variación, sobre formas de tratamiento, sobre el aprendizaje de lo sociofónico y sobre la relación entre la lingüística histórica y la sociolingüística.

El artículo de Cameron hace una diferencia entre aging y age, porque el estudio de la relación de la lengua con el envejecimiento correspondería a la gerontología. Enfatiza la idea de que el envejecimiento no es la causa de todos los fenómenos relacionados con la edad, puesto que los eventos de la vida, las experiencias y las formas culturales son probablemente sus agentes causales reales, dado que la edad parece corresponder a procesos ideológicos, como el salón de espejos,  que reproduce creencias negativas sobre el envejecimiento incluso entre los gerontólogos y los ancianos. Para el autor, la edad y el envejecimiento son cosas que hacemos o actuamos, por ello puede decirse que si bien hay cambios físicos en el envejecimiento, otros son sociales, puesto que no parece haber cambios significativos en el lenguaje de las personas a medida que envejecen. Se basa en la idea de que se puede estudiar la relación del lenguaje con la edad como índice, como construcción discursiva y como factor de variación. En español, como lo observa el autor, la edad funciona como índice en el uso de tú/usted, teniendo como factor (+/- mayor); también, la edad funciona como factor en el empleo de fórmulas de tratamiento tales como Hermano Pastor en una iglesia pentecostal en Puerto Rico. Por su parte, el estudio de la edad como factor de variación se da por ejemplo en Argentina, en los clásicos trabajos de Wolf y Jiménez sobre el ensordecimiento del yeísmo en Argentina, y de Cedergren sobre la desafricación de la palatal en Panamá.

El artículo de Holmquist sobre la variación de género en la /-s/ final en el habla de hombres y mujeres en las montañas de Puerto Rico muestra que, si bien no hay mayor diferencia en el habla de hombres y mujeres, las jóvenes, sobre todo las maestras, discriminan más que los hombres, permitiendo la elisión antes de consonantes o pausas, pero no antes de una vocal, con lo cual reconocen la estructura silábica del español estándar. Con ello se muestra que es importante la edad en su relación con las redes sociales.

Diane Uber estudia el efecto del contexto en las formas de tratamiento. El artículo recuerda la historia de las formas de tratamiento en español y las diferencias dialectales para luego dedicarse a analizarlas detenidamente en la ciudad de Bogotá. Allí señala la existencia de un continuo que va desde el usted de no solidaridad o distancia, pasando por el , hasta el usted de solidaridad. La investigadora se basa en una serie de observaciones y grabaciones en diversos lugares. Concluye en señalar la necesidad que tienen los aprendices de español de comprender la dinámica del uso de estas formas y la de los docentes de enseñarlas.

Manuel Díaz Campos nos ofrece un interesante y completo estudio en relación con los cambios que ha habido en la concepción de la adquisición de la variación. Si antes el objetivo principal era describir los estadios de la adquisición, o explicar la adquisición como consecuencia del desarrollo de los órganos vocales, actualmente se piensa en modelos de adquisición que no son innatos, y que observan la influencia de las variables sociolingüísticas también en el lenguaje infantil. La información sociolingüística se da desde temprano y los niños aprenden muy pequeños los significados sociales asociados con las variantes del modelo adulto. El autor analiza la elisión y retención de la /d/ intervocálica y la /r/ final de acuerdo con factores socioeconómicos y edad en Caracas y nota que niños de tres años y medio a cuatro años reflejan los patrones de su entorno social, mientras que poco después, de cuatro y medio a casi seis años, muestran la influencia de la escuela en su desempeño, o sea, en la adquisición del estándar. Lo mismo ocurre con el estilo, la atención prestada al habla individualmente. Asimismo, señala que se ha estudiado la manera como los adultos se comunican con los niños, encontrándose que el lenguaje muestra una sintaxis simple, un léxico simple y concreto, repeticiones, cambios de tono (pitch) y tempo lento. Hay poco estudios al respecto en español y tampoco los hay en relación con la adquisición de las normas dialectales. Este artículo es novedoso en cuanto a la concepción de la edad como factor de variación.

Tuten y Tejedo-Herrero muestran cómo, integrando las técnicas de la sociolingüística, se ha creado un nuevo campo de sociolingüística histórica que ha permitido conocer, desde su nacimiento paulatino a través del latín, las diversas facetas del desarrollo del español. Importante es sobre todo el conocimiento que se tiene actualmente sobre la estandarización de la lengua, la mezcla de dialectos y el contacto lingüístico. Enfatizan la importancia del desarrollo de corpus electrónicos para los estudios de este tipo. Es un artículo importante para el estudio de la historia de la lengua.

Sección 4. El español en contacto. Esta sección, que está dedicada al contacto de lenguas, es una de las más largas del libro, con siete artículos sobre el contacto con el quechua, el guaraní, el catalán, el portugués, el criollo haitiano, el árabe y un artículo sobre el palenquero, una lengua criolla.

El trabajo de Ana María Escobar sobre el contacto con el quechua es una muy buena introducción histórica, donde se hace hincapié en que el español andino es un dialecto reciente del español, dada la distancia en que se mantuvo hacia el quechua en la colonia. Diferencia entre el español andino y la interlengua de los aprendices de español, un límite que en ocasiones no parece fácil de trazar, pero que es fundamental para los estudios de contacto. Contribuye con un acertado inventario de rasgos del español andino, aunque puede recordarse que alguno de ellos, como el estar+gerundio también se encuentran en otros dialectos del español americano. Distingue entre las constituciones hispanoamericanas, donde aparecen sobre todo como oficiales en las lenguas donde se hablan, el caso de Bolivia que instituye el quechua como lengua oficial a la par que el español. Lo más importante parece ser, sin embargo, la difusión del español andino a otras regiones, fruto de la emigración de sus hablantes y, sobre todo, el empleo de este dialecto del español en manifestaciones culturales que alcanzan rango internacional.

El artículo de Gynan sobre el contacto con el guaraní muestra que, entre los hablantes educados del Paraguay, las interferencias parecen ser pocas. Sin embargo, habría que estudiar rasgos importantes del español en la región, tales como el comportamiento de /s/, así como de la alveopalatal /λ/. Asimismo, sostiene que deberían investigarse tanto el español de los jóvenes paraguayos que no hablan guaraní, como el prestigio encubierto que prestan las interferencias con el guaraní en español. En el bilingüismo paraguayo reporta factores de edad y género, pues los niños, generalmente monolingües, se convierten en bilingües en ambas lenguas cuando entran a la escuela. Afirma que el guaraní está más difundido entre los hombres que entre las mujeres y que, mientras el guaraní se asocia con la identidad nacional, el español se asocia con el bienestar económico. En cuanto a la educación, indica que se prefiere el modelo español antes que el guaraní. La mayor influencia del guaraní en el español parece darse en la fonología, aunque el autor recomienda revisar estos rasgos a la luz de la convergencia.

Blas Arroyo escribe un esclarecedor trabajo sobre el español en contacto con el catalán, anotando que existe poco interés por los lingüistas españoles en relación con el tema. La prolongada coexistencia de ambas lenguas sugiere que, en todo caso, hay amplios niveles de convergencia. El contacto entre ambas lenguas data del siglo XVIII y, desde ese momento hasta después del período franquista hubo represión del catalán a favor del español. El autor señala justamente que muchos de los rasgos presentes en el español de la región también lo están en otras regiones de España y del mundo, lo cual es válido para todos los estudios de lenguas en contacto; y se pronuncia por la causación múltiple, un concepto introducido por Germán de Granda. En todo caso, el contacto juega un papel en la difusión de los fenómenos y su integración social y debe tomarse en cuenta además de la frecuencia de uso. El artículo trae interesantes ejemplos de calcos del catalán, así como de traslaciones semánticas. Sostiene que el estudio de los contactos lingüísticos en España podría arrojar luz sobre la historia de las variantes del español. También es importante el estudio del cambio de código simbólico entre los hablantes de catalán.

Clements, Amaral y Luís hablan del caso del Barranqueño, como ejemplo del español en contacto con el portugués, una variedad hablada en una pequeña localidad en la frontera con Portugal. La hipótesis es que los hablantes de portugués introdujeron formas del español, lo que con el tiempo contribuyó a formar una variedad lingüística única. Ahora contribuye a la identidad de sus hablantes y es un híbrido de las dos culturas. Sería interesante comparar esta variedad con las copiosas variedades de contacto del español y el portugués y del gallego que se dan tanto en la Península como en América, como por ejemplo en los llamados Dialectos Portugueses del Uruguay, ampliamente estudiados.

El artículo de Ortiz López sobre el contacto del español dominicano con el criollo de Haití se basa en la expresión del pronombre sujeto en las dos lenguas. El autor encuentra una diferencia en los porcentajes de realización en ambas variantes y sobre todo en la expresión de la continuidad versus el contraste. La investigación se realizó en la frontera entre los dos países.

Armin Schwegler es indudablemente un notable especialista del palenquero. Su artículo describe las características de los tres vernáculos de Palenque: el español, el criollo palenquero y un código ritual asociado con el lumbalú, y señala como una de las dificultades para la investigación, los frecuentes cambios de código entre el palenquero y el español. Señala que las frases verbales en palenquero carecen de marcas de género y número; un marcador de plural es ma. Asimismo, los verbos palenqueros son invariables, lo mismo que los marcadores de tiempo, modo y aspecto: ta, de presente;  tan de futuro, a de pasado, asé de aspecto habitual, aké de condicional, ta de presente progresivo, ya de pasado habitual). La fonología del palenquero difiere poco del español de la zona, pero lo que sí es distintivo son las pre-nasalizaciones de las oclusivas iniciales de palabra como en ndo (dos), ngota (gota), que no son fáciles de distinguir acústicamente. En el español vernáculo de Palenque  pueden verse varios registros con los cuales pueden codificar información sociolingüística. La primera variedad mucho más relajada es más cercana a otras variedades “bajas” del español, con reducción de    /-s/ > /θ/, y que se emplea para simbolizar valores locales. Se percibe como habla de clase baja, típica de los poco educados. La segunda variedad es más neutral y no es ni inclusiva ni exclusiva y no lleva el estima “ignorante, ordinario, maleducado, rural, etc.”. Recientemente, el palenquero ha sido decretado Masterpiece of the Oral and Intangible Heritage of the Humanity por parte de la UNESCO. Además de los rasgos del español costeño, el palenquero muestra una entonación particular y además, lateralización de /r/, calo por caro, y cambio de o a u, kumo por como. Asimismo, hay características morfosintácticas del español regional, como la doble negación “no lo entiendo no”  cuando hablan español, falta de concordancia de género “etamo dialogando cosa importantísimo”, omisión de plurales “yo siempre atendía la reunión especial” (por las reuniones especiales). También faltan artículos definidos, “vendiendo tierra ese”, tener por haber: “aquí ten mucho hende”, aquí hay mucha gente. No se usan los reflexivos me, te, se, sino Ø, voy a lava yo mimo (me voy a lavar). Comean por comían como en palenquero, kumeba no kumiba, se baja la vocal de i a e. Por su parte, describe el lumbalú como un canto funerario de origen africano con una serie de africanismos de origen kikongo. Schwegler afirma que el palenquero no se ha decriollizado. Por otra parte, se mantiene separado del español de la región, aunque haya cambios de código.

Sayahi hace un extenso e interesante artículo sobre el español en contacto con el árabe, desde sus orígenes hasta la actualidad, y muestra el bilingüismo existente en Ceuta y Melilla, donde el berebere forma un trilingüismo. En Marruecos, en cambio, el español decrece a pesar de que en todo el Magreb el español aumenta como segunda lengua. Asimismo, refiere la importancia que adquiere el árabe en países de inmigración como Argentina. El autor, sin embargo, no encuentra que existan en el español rasgos que pueda atribuirse al contacto con el árabe, salvo, como es natural, en las interlenguas de los aprendices de español.

Sección 5. El español en los Estados Unidos, lengua patrimonial. Esta sección, sobre el inglés en Estados Unidos, trata temas como los marcadores discursivos, la convergencia en las comunidades neoyorquinas, el cambio de código entre latinos norteamericanos, el contacto dialectal interfamiliar, el caso del español de los estudiantes de español heredado (heritage), el mantenimiento del lenguaje y el cambio lingüístico entre latinos en Estados Unidos y la percepción de los latinos en Estados Unidos.

El artículo de Torres sobre el uso de marcadores lingüísticos bilingües analiza el uso de entonces y so, de como y like, y ofrece direcciones para la investigación, como por ejemplo para su empleo en diferentes registros.

Otheguy ofrece un interesante y provocador artículo sobre la adaptación funcional y la convergencia conceptual en el análisis del contacto en el español de bilingües en Nueva York. Su meta principal es teórica, y refiere precisamente a la diferencia entre el uso innovador y los cambios en la gramática. Emplea dos conceptos muy bien delimitados, la adaptación funcional y la convergencia conceptual. La adaptación funcional más conocida es la simplificación, como la que se da en los préstamos donde cae la coda: bil, Grin car, lánlol, mediquéi;  asimismo, en casos como el cash, el army que parecen preferirse a las palabras españolas por ser más cortas. También hay adaptación funcional cuando los préstamos no respetan el género del español, el babysitter, aunque se diga “la niñera”, o cuando se elide la preposición “a”, tengo que ir a ver Rebeca. Para Otheguy, hay que reservar el concepto de contacto lingüístico para los rasgos de los dialectos de contacto que se diferencian de los dialectos referenciales, es decir, a las diferencias entre las gramáticas, no a las diferencias entre los usos. Por ello, la caída de la coda en las voces anteriormente mencionadas no representaría para el autor un caso de contacto, pero sí lo sería   cuando los préstamos no se corresponden con el sistema de género del español. Sostiene que el lingüista debe examinar cada caso por separado y su decisión dependerá obviamente de su propia concepción teórica. Otra noción que trata es la de convergencia conceptual, que refiere al sentido y no a la referencia, como en expresiones como mi mujer y la madre de mis hijos, con la misma referencia pero no con el mismo sentido. Así, en las comunidades bilingües hay convergencia conceptual cuando se dice lo mismo que se diría en la lengua más fuerte, en este caso, el inglés, como en me lavo mi pelo, me rompí mi brazo, te llamó para atrás. Al lingüista corresponde decidir si estas son o no formas de contacto, dependiendo de si responden a cambios en las gramáticas o si se trata solo de nuevos usos. Por el hecho de que las formas innovadoras no se encuentran en los dialectos de referencia y que se deben a factores exógenos, se catalogan como contacto lingüístico, pero una cosa es querer decir en español lo que otros dicen en inglés y otra producirse un cambio gramatical.

El artículo de Toribio sobre el cambio de código de los latinos en Estados Unidos trata del “spanglish”, uno de los múltiples nombres que tiene esta manera de hablar, que antes se consideró una lengua deteriorada. La característica más sobresaliente es el uso de préstamos léxicos, incluso de marcadores discursivos, pero también de calcos semánticos, estoy quebrado por “I’m broke” o de tráigalo para atrás por “bring it back”. Incluso de segmentos de habla en la otra lengua. Hay cambio de código dentro de la oración (intra-sentential) o entre cláusulas (inter-sentential), pero no son cambios gramaticales. Los bilingües buscan estructuras paralelas, con lo cual se llega a modelos de convergencia según algunos investigadores; lo que no se sabe es si esto a la larga trae como consecuencia cambios gramaticales. El cambio de código no indica una deficiencia en el conocimiento de ambas lenguas sino todo lo contrario, está relacionado con la construcción de la identidad latina. Es posiblemente un código no marcado de comportamiento social que muestra competencia comunicativa; en la escritura se ha visto como una forma de cambio lingüístico.

El trabajo de Mendoza-Denton y Gordon sobre el lenguaje y el significado social en México y los Estados Unidos estudia los fenómenos de contacto tomando en cuenta sus esferas de uso, la construcción de las identidades y los fenómenos ideológicos relacionados con el lenguaje en sus relaciones de poder. Representa una interesante y novedosa manera de observar las situaciones bilingües, como las que se dan en Estados Unidos y su frontera con México. Observan los problemas que surgen en los encuentros institucionales, judiciales o médicos, donde los hablantes son disminuidos por no ser proficientes en ambas lenguas, o bien no retribuidos monetariamente cuando efectivamente las hablan. Las élites latinas instruidas luchan contra la visión deficitaria que promueven los medios, como por ejemplo el Show de Cristina, que presenta una visión negativa de los hispanos, no solo porque se les pide que no hablen inglés, cuando lo saben hablar, sino porque se los presenta como gente primitiva y de bajas tendencias. Los autores estudian los diversos tipos de identidad de los latinos en Estados Unidos; asimismo revisan el problema del contacto de lenguas que no genera automáticamente cambios en el español hablado en ese país. Analizan la percepción de los habitantes anglófonos del “peligro” que representa la invasión a la que se ven sujetos y los esfuerzos de los latinos por contrarrestarla.

Potowski estudia el contacto dialectal intrafamiliar entre hispanohablantes en los Estados Unidos, cuando marido y mujer no son de la misma procedencia dialectal. Dado que el español no es una lengua mayoritaria en ese país, sus dialectos tienen menos presión normativa que la que tendrían en un país hispanohablante, por lo cual el contacto interdialectal es un tema de interés. Puede decirse que hay una heterogeneidad en el español y que la gente imita el habla de los demás. Es el caso de los adolescentes que, aún cuando sean hispanohablantes, hablan inglés con sus pares. Resulta un artículo interesante aunque no llega a conclusiones definitivas, pero insinúa que el español en Estados Unidos nunca será homogéneo.

Valdés y Geoffrion-Vinci hacen una amplia y profunda descripción de los problemas relacionados con la enseñanza del español como lengua hereditaria, es decir, de aquellos individuos que, viviendo en Estados Unidos, tienen lazos ancestrales o familiares con una lengua que no es el inglés. Estos individuos frecuentemente no hablan bien el español sea porque no lo han adquirido bien o porque han aprendido dialectos no educados o rurales, con lo cual surgen problemas de actitudes,  e ideológicos. Este nuevo campo de investigación incluye la enseñanza del lenguaje académico a los hispanos, así como el estudio de las gramáticas de los bilingües, los rasgos aprendidos de manera incompleta, el aprendizaje de registros y estilos, o las actitudes lingüísticas negativas hacia los hablantes de español.

El artículo de Porcel sobre el mantenimiento y el cambio del español entre los latinos en Estados Unidos aborda el problema de la concepción de la nación con una bandera y una lengua y la realidad de la heterogeneidad lingüística que se da en el español hablando en ese país. Se concentra sobre todo en los conceptos involucrados en el estudio de este tema y las metodologías utilizadas.

Schwarz estudia las burlas y el uso del español en los espacios sociales blancos en los Estados Unidos, y revela el racismo encubierto que se observa en el uso de elementos del idioma español, como símbolos de desprecio hacia el otro, en el inglés de los blancos estadounidenses. El autor pasa revista a los trabajos en análisis crítico del discurso de varios autores, entre ellos Hill y Silverstein, quienes han mostrado los estereotipos negativos que se tiene de los mexicanos y todo lo relacionado con ellos. Se detiene en los conceptos de “Mock Spanish” una manera de utilizar el español para construir negativamente a los Chicanos. Es un trabajo importante para el estudio del racismo.

Sección 6. Políticas lingüísticas y planificación. Actitudes lingüísticas e ideología. En esta sección, se tratan las políticas lingüísticas, la planificación, las actitudes lingüísticas y la ideología. Cinco artículos sobre la nacionalización, la educación bilingüe, la variación y la identidad en España y en América, y finalmente el imperialismo lingüístico, forman una unidad que mira el nivel macro de la lengua española en Latinoamérica.

El artículo de García sobre la planificación del español, la nacionalización, y las prácticas minorizantes y globalizantes es realmente esclarecedor. Explica cómo el español ha pasado de ser una lengua planificada explícitamente desde prácticas llevadas a cabo desde arriba, es decir, desde los organismos oficiales tradicionales, como el gobierno y las academias, a ser planificada desde abajo o de manera oculta, partiendo de las ideologías lingüísticas, como lo ha sido tradicionalmente el inglés en los Estados Unidos.

Si el campo de la planificación lingüística surgió para resolver problemas sociales surgidos de las lenguas habladas en un país, ahora es una actividad llevada a cabo por las comunidades y los individuos. Se habla de tres políticas lingüísticas: 1) las prácticas lingüísticas o los modelos habituales de usar la lengua, 2) la ideología lingüística o las creencias sobre el lenguaje; 3) la gerencia o planificación lingüística como los esfuerzos especiales para modificarlo o influir sobre el lenguaje. Hay políticas abiertas y políticas encubiertas, que no se refieren específicamente a la lengua pero que tienen los mismos efectos sociales. España y Latinoamérica siguieron las primeras, los Estados Unidos, las segundas. El escenario es nacionalista tanto en la Península como en América Latina. En Latinoamérica se sigue la misma política desde arriba y se conserva el español como dominante y, a pesar de que las políticas educativas respaldan el uso de lenguas indígenas en la educación, no son un objeto de la educación en sí misma. En los Estados Unidos, en cambio, el español fue la lengua de colonos originarios, pero la ideología lo relega a la lengua de los colonizados, los oscuros, los pobres y los inmigrantes, con lo cual se ha puesto en una posición minoritaria. El bilingüismo se considera como no existente, una forma de hacerlo invisible y son los educadores, y no el gobierno, quienes han tenido un rol importante en este sentido. Con la política del English-Only, hablar español se criminalizó y el bilingüismo se ha visto como una amenaza, aunque estas leyes no son federales sino regionales. Además se difundió la idea de que de que solo el español de España era el verdadero español, con lo cual los dialectos de los inmigrantes adquieren bajo prestigio. Sin embargo la fundación del Instituto Cervantes ha establecido la visión del español como una lengua de globalización;  ha contribuido a convertir al español en una lengua de moda y ha aumentado su potencial económico, puesto que la influencia de una lengua tiene que ver con la demografía, la economía y los índices de desarrollo. Ahora bien, según García, para que el español se convierta en una lengua global tiene que dejar de ser una lengua nacional y permitir la intrusión de otras variedades, entre ellas, las de los indígenas y las de los latinos en USA. Tiene que tomar en cuenta las prácticas e ideologías de los hablantes de español que son cada vez más bilingües y cuyas prácticas, languaging, incluyen a las muchas variedades y prácticas, a fin de expresar las complejas y múltiples identidades en un mundo cada vez más interconectado.

El artículo de Coronel Molina y Solon sobre la educación bilingüe en América Latina abarca la implementación del bilingüismo en cuatro países: Bolivia, Perú, Ecuador y Guatemala. América Latina es una de las regiones con mayor diversificación lingüística en el mundo, sin embargo, es solo a partir de 1970 cuando se empiezan a reconocer los derechos de los pueblos indígenas. En Bolivia, la educación en español fue un medio para difundir el catolicismo y lograr mejores condiciones de vida; luego los programas de educación bilingüe han servido de transición para la adquisición del español. Recientemente se ha introducido leyes más radicales que promueven el bilingüismo también a nivel universitario, pero se consideran poco realistas. Perú es el país con mayor diversidad lingüística, pues cerca del 25% de su población habla 42 lenguas indígenas; 5.5 millones hablan quechua y 500.000 aymara. Desde 1940 ha habido proyectos para favorecer las lenguas indígenas y dar mayor poder a las regiones. En 1987 se reinstaló una Oficina nacional para la educación bilingüe. En 1993, una nueva constitución le prestó atención a la diversidad lingüística y reconoció la obligación del estado de promover la educación bilingüe e intercultural, pero hay carencias por la falta de entrenamiento de los maestros, la falta de recursos y también por el deseo de los padres de que sus hijos aprendan español para mejorar su nivel de vida. Ecuador es otro de los países con un alto porcentaje de indígenas: el 30% de la población hablan una lengua indígena. A partir de 1982 se implementan varios proyectos que chocan con los mismos problemas, la falta de entrenamiento de los maestros y la falta de materiales de enseñanza, así como el desacuerdo sobre los dialectos a enseñar en las aulas. Desde 1993 se crea un modelo de educación bilingüe asociado con la población indígena exclusivamente, no como en Bolivia y Perú. En Guatemala cinco de los doce millones de habitantes habla una de las 22 lenguas mayas del país. En 1965 se inició un programa de castellanización para preparar a los niños indígenas para su escuela en español, se enseñaba a los niños a escribir en una lengua indígena. En 1985 la Constitución de Guatemala reconocía oficialmente la diversidad étnica y lingüística del país y el derecho de los guatemaltecos de recibir enseñanza en su lengua materna. Oficialmente, el modelo ha pasado de ser transicional a uno de mantenimiento y desarrollo de la lengua indígena. Sin embargo, hay que pensar que los niños pasan de dos a cuatro años en la escuela y que se les presiona para aprender español lo antes posible para entrar al mercado de trabajo. Desde 1996 el movimiento indígena maya ha iniciado su propio modelo educativo y escuelas selectas que dan énfasis al conocimiento tradicional maya, incluyendo lengua y cultura. Los esfuerzos por la educación bilingüe continuarán en la medida en que se le de importancia a los derechos de los indígenas y su representación, así como en la medida en que los pueblos se continúen integrando globalmente.

Hernández-Campoy escribe un interesante y revelador trabajo sobre la variación y la identidad en España, señalando la importancia que tiene para los miembros de un grupo el mantener o recobrar su propia lengua, pues el lenguaje tiene la función simbólica de  la representación en el nivel social e individual. A partir de la muerte de Franco se ha redefinido el país hacia el federalismo, con lo que las variedades históricas se han fortalecido y se han implementado programas y políticas educativas. Se reconocen en la actualidad dos procesos dialectales antagónicos, la convergencia hacia el castellano que trae como consecuencia la formación de una koiné, y la divergencia del andaluz occidental, de manera que existirían tres variedades habladas: 1) el estándar castellano, ii) el sevillano estándar regional y iii) el español común que es una variedad interdialectal. Tradicionalmente ha habido variedades conservadoras e innovadoras y mientras algunos de los rasgos innovadores tienen poco prestigio, otros son comúnmente aceptados. También la identidad está relacionada con el prestigio. El español hablado en Murcia y Andalucía son ejemplos de variedades no estándares del español. El español de Murcia ha sido considerado una variedad rural, “el español de la huerta” y se caracteriza por la pérdida de consonantes postvocálicas menos –m y –n, y la asimilación regresiva de grupos consonánticos en posición interna de palabra. Asimismo, tiene  un sistema de diez vocales por contraposición a las cinco del español estándar, con lo cual se evidencia que la caída de las consonantes finales tiene una importancia enorme en la realización de las vocales. La tendencia general, sin embargo, es la convergencia hacia el castellano estándar en diferentes grados, aunque también exista el prestigio encubierto. El español andaluz oriental está formado por comunidades de habla divergentes con gran cantidad de variación interna. La variedad de Sevilla puede considerarse el estándar, pero no llega al este, a ciudades como Granada, Málaga, Jaén o Almería, que no tienen ni la relevancia cultural, política y económica de Sevilla, por lo cual tienden a converger hacia el estándar castellano; es en este espacio en el que se desarrolla el español común, uno de cuyos rasgos más importantes es la distinción /s/- /θ/ y la conservación de la –s final en el paradigma verbal, incluso como aspiración. Esta variedad se da mayormente entre gente de mayor educación y jóvenes. Las áreas donde se habla el estándar son la vieja Castilla (Castilla-León y Madrid) y la Nueva Castilla (Castilla-La Mancha). Aquí también hay elementos en variación, como son la /d/ intervocálica, con la diferencia de que en Murcia, como en Andalucía, está más extendida estilística y socialmente. El norte se considera más innovador que el sur, que se asimila más al español latinoamericano, por ejemplo, en el uso de –ra, en vez de –se en las condicionales. Asimismo, se considera no estándar la pluralización de las formas de haber impersonal. Según el autor, Madrid parece estarse convirtiendo en la referencia para el castellano estándar.

Niño escribe sobre la variación e identidad en las Américas. La identidad es inseparable de la variación lingüística y los hablantes perciben estas diferencias intuitivamente, incluso antes de decidir sobre el significado de una frase, con lo cual la identidad se puede ver como algo estable o como un proceso de negociación y acomodación. La autora muestra actitudes lingüísticas en países colindantes como Perú y Chile o Colombia y Venezuela. Por otro lado, señala la importancia del guaraní en la identidad de los paraguayos y el cambio que ha habido hacia el portugués desde la creación del MERCOSUR. Con la redefinición del concepto de nación han surgido otros como los de ethnoscape, que involucra a grupos como los turistas, refugiados, exiliados, etc. que traen como consecuencia la desterritorialización, lo que se ve incluso en un mismo país. También trata las identidades de los hispanohablantes en los Estados Unidos.

Mar-Molinero y Paffey hablan sobre el imperialismo global y se preguntan ¿quién es el dueño del español global? Trazando un paralelo ideas sobre el imperialismo lingüístico en inglés, analizan los alcances del concepto en español. El imperialismo se basa en la acción de ideologías, estructuras y prácticas usadas para producir y reproducir una división desigual del poder y los recursos, entre grupos que se definen sobre la base del lenguaje. Aún cuando el concepto ha sido discutido por ser el lenguaje no solo un instrumento de comunicación sino también de construcción de identidades, puede decirse que, junto con la lengua, se reflejan también las metas, los valores y la dominación de los agentes. El español, como “commodity” es promovido por los medios globales y el lenguaje es afectado por los fenómenos globales. En este sentido también el español responde a las exigencias globales, con nuevos préstamos, particularmente del inglés. Es conocido el papel del imperio español en la difusión del español entre las colonias; en relación con el español, los autores destacan el papel de la Real Academia Española y del Instituto Cervantes como promotores de la lengua, ambos fomentados por el gobierno español, lo cual, para los autores, es indicio de un imperialismo lingüístico en acción. La identificación de los hablantes de español con un mundo hispanohablante se ha llamado panhispanismo, hispanidad o hispanofonía. Para autores como Del Valle, se trata no solo de una comunidad imaginada, como diría Anderson, donde la comunión de sus miembros es imaginada por ellos mismos, sino que se basa en una lengua que se piensa común para todos sus miembros y es valorada positivamente. Otra forma de imperialismo es, para los autores, la de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), que persigue un “español total”, un estándar común para todos los hablantes del español en cuanto a vocabulario, gramática y ortografía para armonizar la unidad de la lengua. La idea es mantener la unidad frente al peligro de la fragmentación y la meta es la enseñanza del español y la difusión de la cultura española e hispanoamericana. El modelo principal es el español central peninsular, porque supuestamente no está en contacto con otras lenguas y tiene la menor cantidad de características diferenciadoras. Se pretende difundir “la verdadera imagen de la cultura hispánica”, seleccionada e interpretada evidentemente por el Instituto Cervantes. Por lo tanto esta variedad panhispánica es en verdad una variedad nacional, históricamente regional, vinculada a una historia imperialista y a su imposición en las Américas. Por otro lado  está el español inadecuado, incorrecto, como el de los hispanos en Estados Unidos. Pero señalan los autores que, aún cuando nos centremos en la demanda por otro español culturalmente distinto y difundido por el cine y la televisión, nos encontramos también con otros agentes, las disqueras internacionales, las compañías de aviación, las industrias de construcción de hoteles, Hollywood, etc. Estos esfuerzos van en contra de las variedades que surgen o dominan el escenario global. Si bien sería bueno disociar el español global de la identidad y el control que vienen de España, la lengua no funciona en el vacío ni aislada de las comunidades que la hablan.

Versión en PDF:
http://www.infoling.org/reviews/pdfs/NB380.pdf

Información en la web de Infoling:
http://www.infoling.org/resenas/Review126.html