Buenas:

Me sumo, cómo no, a las felicitaciones por el trabajo común que lleváis a cabo. Como Julián y David, yo también quisiera hacer unas reflexiones, cuatro para ser más concretos:

En primer lugar, la imposibilidad de hacer predicciones fiables en cuanto a Internet (y, en general, en cuanto a todo) hace que, como me gusta decir, tengamos que examinar con lupa los discursos de determinadas figuras públicas. Hay un montón de ideas que puede estar bien discutir, pero siempre con una sana dosis de escepticismo y siendo especialmente críticos cuando haga falta. Si no, se corre el peligro de inflar la cuestión, de generar expectativas vanas que nada tengan que ver con la realidad que vivimos (pienso en este caso en la realidad económica que vive España). Me apresuro a puntualizar que se puede ser crítico con un discurso, con una idea, y respetar al emisor de ese discurso, aunque algunas personas parezcan creer lo contrario... pero ése ya es otro tema.

En segundo lugar, creo que es acertado insistir en que la content curation es un fenómeno digno de estudio en sí mismo, independientemente de otras cuestiones profesionales. Creo que a nivel social es un concepto que da mucho juego y que da pie para analizar qué comparte la gente y cómo lo hace, pasada la fiebre de las preguntas de por qué compartimos. Dicho lo cual, he de decir que a mí sí me parece que el nombre tiene importancia, no en sí mismo, sino por lo que conlleva: las personas no podemos evitar etiquetar las cosas, y una clarificación del perfil implica, necesariamente, utilizar la etiqueta de turno ("curador", "curator" o lo que sea). Y la naturaleza de esa clarificación dependerá de quién la haga, de sus preconcepciones y sus intereses. Y esos intereses y preconcepciones se transmiten al público cada vez que se habla de "content curator". Así que, como decía en el primer punto, haríamos bien en ser especialmente cuidadosos y no trivializar el problema de la denominación y de lo que conlleva (no digo que lo hagáis vosotros, pero sí que me da la sensación de que es una manía bastante extendida).

En tercer lugar, me gusta vuestra idea del profesional híbrido, porque en cierta manera (y espero que no suene muy pretencioso) me dáis la razón en algo que comenté en mi seminario en el COBDC: la importancia del cambio de énfasis en las competencias de los documentalistas, poniendo el peso no tanto en la búsqueda y gestión de información como en las habilidades de análisis y de comunicación. Y digo "cambio de énfasis" y no "sustitución". Lo aclaro porque vuestros compañeros de posgrado Sandra Sanz Martos y Alexandre López-Borrull decían hace unos meses en un post (http://comein.uoc.edu/divulgacio/comein/ca/numero24/articles/Article-Alex-Lopez-Sandra-Sanz.html):

"Además de facilitar a los estudiantes conocimientos sobre recuperación, evaluación y análisis estratégico de la información, les permitirá adquirir habilidades para la visualización de la información que recogen muchos de estos aspectos que echa de menos Martínez y que equivocadamente-pensamos-atribuye al ámbito de comunicación."

Si ese perfil híbrido, y sus habilidades, no pertenece al ámbito de la comunicación, no sé entonces a qué ámbito pertenece. Yo no diré que son ellos quienes están equivocados, pero sí que recalco que parece más justificado pensar que ese perfil híbrido se aproxima más a la comunicación que a la gestión de información. Y para recalcar esta idea, cito una parte de las conclusiones del estudio de Abadal, Borrego y Serra "Mercado laboral de profesionales de la información: evolución de la oferta y de los perfiles ocupacionales" (http://bid.ub.edu/29/abadal2.htm):

"Los cambios en el origen de la contratación conllevan modificaciones en los perfiles profesionales solicitados, con una disminución de las ofertas dirigidas a profesionales con una titulación específica en Información y Documentación en beneficio de perfiles más genéricos que comparten características con otros profesionales, especialmente del ámbito de la comunicación."

Y nada más. Espero que no haya quedado muy farragoso. Saludos.