Estimado Emilio.

En Brasil, Qualis CAPES no se basa en WOS, ni Scopus, ni cuartiles, ni ninguna variable que pueda ser medida objetivamente en una base de datos y ahí es donde está precisamente el problema. La filosofía original del sistema es puntuar las revistas donde publican los investigadores y que (¿por falta de calidad?) no se encuentran incluidas en bases de datos "tradicionales". Lo de la cuestión de la cobertura no es creíble porque a estas alturas tampoco se ha planteado oficialmente, por ejemplo, trabajar con una herramienta basada en impacto en Scielo (ahí dejo la idea) o incluso elaborar una plataforma ad-hoc considerando que la mayoría de las revistas son open access. El sistema CAPES podría calificarse de un sistema basado en prestigio/opinión de expertos en el que oficialmente solo se considera la opinión de un reducido comité o personas. Parece que la finalidad del sistema es saltarse como sea todo lo que huela a citas y medición objetiva porque nadie sale bien en la foto y de paso porque es más fácil de manipular el resultado de forma interna. Ni un poco más de ético ni de democrático. Si el objetivo en la bibliometría es sustituir el paradigma de la evaluación de la calidad basada en impacto y citas por lo menos que la tendencia no sea una involución histórica hacia la opinión del bibliotecario iluminado o de unos pocos investigadores elegidos con intereses. 

Saludos
Daniel

On Fri, Oct 19, 2018 at 7:20 AM Emilio Delgado López-Cózar <[log in para visualizar]> wrote:
Paso a glosar tu mensaje

El 2018-10-18 12:54, DIAZ NOCI, JAVIER escribió:

Interesantísimo. Espero con impaciencia las dos entregas restantes y el ensayo.
Espero que no me fallen las fuerzas… y no defraudar, claro
Sólo dos preguntas, en mi supina ignorancia:
1) ¿Hay países que, además de UK, se estén saltando la "tiranía" WoS + Scopus? ¿Brasil, por ejemplo, cuya "ANECA", la CAPES, publica un ránking propio de revistas (Periódicos CAPES, creo que se llama), como aquí hacen, a otro nivel, algunas agencias como la AQU catalana?
Nadie realmente se está saltando la tiranía de Wos o Scopus, porque casi todo el mundo ha asumido que el valor de un trabajo depende del valor, en términos de citas promedio (que eso es el factor de impacto y todos sus sucedáneos, con matices), que posee la revista donde se ha publicado. Si valgo lo que vale la revista donde publico y si esta se clasifica según su número de citas… ya tienes la ecuación resuelta.

Todos los sistemas de clasificación de revistas que conozco, y CAPES Y AQU creo que no son una excepción, utilizan como criterio preferente para clasificar las revistas, de manera directa o indirecta, la posición que ocupa en los susodichos rankings, privilegiando obviamente los escalafones superiores (Q1, Q2). La letras empleadas en estos listados (a, b, c, d, A1, A2, B1 X2… ) tienen realmente detrás números… En fin, sopas de letras para que sea más digerible para los comensales que habitan las partes blandas de la ciencia…

 La polución bibliométrica han contaminado todo el ecosistema, y Francia no es una excepción. Todavía recuerdo la reacción de Sarkozy por la mala clasificación de las universidades francesas en el Ranking Shangai. Fue el ejemplo paradigmático de como los rankings universitarios podían condicionar las políticas públicas. Y es que los ranking de universidades son un agente muy activo dentro del ecosistema. Casi todos ellos, y especialmente Shangai que es el que más relevancia ha adquirido, se edifican a partir de rankings de publicaciones obtenidos de WoS o Scopus (con distintas variantes de medición y empleando una fuente u otra según el ranking). Son las publicaciones altamente citadas o los autores altamente citados y el número de publicaciones en las revistas STAR (Nature y Science) las que determinan los puestos estelares.  

2) Coincidimos en el diagnóstico. ¿Cuál es la solución? ¿Que, como hace unos años, no tantos, en España la publicación se concentre en revistas gobernadas por las universidades, que podrían llevarlas a un nivel de calidad e impacto mucho mayor si destinan a su gestión y promoción una parte del presupuesto que regalan a las grandes editoriales científicas?

Permíteme que haga como nuestros escritores decimonónicos de folletines por entregas… y me reserve esta contestación para el último encarte (la ruta verde)… así mantenemos la intriga…

Desde luego no estoy pensando para nada en privilegiar artificialmente a unas editoriales sobre otras y menos simplemente porque sean públicas. Más subvenciones no son la solución.

Abramos el abanico y dejemos que el aire circule al ritmo de lo que dicte la propia comunidad científica… 

Ya digo, perdonad mi ignorancia supina.
Saludos,
Un abrazo, 
Javier Díaz Noci
/Full Professor/
Faculty of Communication
Department of Communication

Roc Boronat 138 | 08018 Barcelona
[Tel.] +34 93 542 1220
[log in para visualizar]
https://portal.upf.edu/web/diaz-noci

Universitat Pompeu Fabra, Barcelona

  

On Thu, Oct 18, 2018 at 1:26 PM Emilio Delgado López-Cózar <[log in para visualizar]> wrote:

Me pilla este interesante debate, lleno de incisivos y sabrosos pensamientos, alumbrando un ensayo que llevo rumiando desde hace años y que tiene por título “Hacia un nuevo ecosistema de la comunicación científica” donde creo se compendian todos los aspectos que se han suscitado: financiación de la investigación, producción de conocimiento, publicación, almacenamiento, difusión, evaluación. Cada uno de ellos, como ocurre en todo ecosistema que se precie, envuelve a un variado tipo de actores y de funciones enraizadas en un medio biodiverso que son interdependientes y que generan complejas interacciones. Por tanto, nada sobra y menos aún la evaluación, que considero uno de los elementos claves para entender todo el entramado que conforma hoy día la comunicación científica. Puesto que los debates surgen no cuando uno quiere sino cuando Tomás lo disponeSonrisa, he entresacado algunas de las notas ya redactadas, las he ordenado y, a modo de avance, esbozo lo que considero es el hilo que ha llevado a la situación actual. Como el mensaje sería muy largo… lo dividiré en tres entregas:

 1. El gran negocio: el impacto de las revistas como patrón oro de la evaluación científica y la “ruta dorada” de las empresas editoriales y de distribución de la información científica

2. La gran paradoja: ¿quién costea este ecosistema de comunicación científica? Una adivinanza muy sencilla.

3. La ruta verde: ¿qué podemos hacer para cambiar las cosas?

 

1. El gran negocio: el impacto de las revistas como patrón oro de la evaluación científica y la “ruta dorada” de las empresas editoriales y de distribución de la información científica

La comunicación científica de resultados de investigación se ha convertido en un fabuloso negocio para unos pocos, un negocio a secas para unos cuantos, y un pésimo quebranto para las finanzas públicas, esto es, para la mayoría de los ciudadanos que las sufragan con sus impuestos.

La implantación de la evaluación del rendimiento de los investigadores en todo el mundo, iniciada en los años 80 del siglo pasado, y extendida a todo el planeta progresivamente es la espoleta que ha desencadenado todo el andamiaje que soporta la comunicación científica actual. Lo digo desde ya: si se quiere cambiar el sistema de publicación hay que tocar esta clave de bóveda. Como no se ha hecho hasta ahora es por eso por lo que los cambios hacia un mundo abierto en la producción, circulación y evaluación del conocimiento son abortados, están constreñidos o abocados a desarrollarse lentamente en medio de múltiples obstáculos.

El sistema de evaluación, que pivota en el recuento del número de artículos publicados en revistas “de impacto”, aquellas indexadas en determinados bases de datos (Web of Science y Scopus preferentemente), y en el recuento de las citas recibidas en dichos repertorios induce a los científicos a publicar sea como sea en estas publicaciones y a consultar esas fuentes. Su acceso, promoción y éxito en la carrera científica dependen de ello.

Hace 16 años advertimos (Nature) que esta política, adoptada en España en 1989, estaba cambiando las prácticas de comunicación de los científicos españoles. Aunque con consecuencias positivas en la estimulación de la investigación en nuestro país, pocos años después recalcamos los efectos “colaterales” y perversos del sistema (BMJ). La marea llegó al Reino Unido en 2015 (The metric tide) donde constataron lo que otros ya habíamos experimentado antes; lástima, por una vez, España se adelantó. Nuestro país para bien o para mal es un laboratorio perfecto, pues pocos lugares en el mundo pueden “presumir” de haber adoptado y mantenido una misma política científica de evaluación tan sostenida en el tiempo (30 años).

Las editoriales que publican las más reputadas revistas (Elsevier, Springer Nature, Wiley, Taylor & Francis, Sage, Kluwer, OUP) y las empresas que monopolizan la búsqueda, acceso y evaluación de la información científica (Clarivate Analytics, Elsevier) amparadas en esta necesidad, con un mercado global cautivo, tienen asegurado la obtención de desorbitados beneficios (miren si no la cuenta de resultados de Elsevier o Springer). Su privilegiada posición de dominio les permite imponer sus condiciones sin oposición: no paran de incrementar los precios de sus productos (suscripciones a revistas, bases de datos, procesamiento de los artículos).  Los científicos, “esclavos” de este sistema, ceden con “gusto” la explotación comercial de su trabajo (la vida, la académica y casi la otra les va en ello…), sin que las instituciones que les financian pongan cortapisas (excepción hecha de contadas instituciones radicadas en USA, UK y otros países desarrollados) o hagan cumplir sus propias normativas (Ley de la Ciencia en España). Curiosamente, son los estados que sostienen con fondos públicos la investigación que se produce en todo el mundo los que con estos sistemas de evaluación aseguran la pervivencia del imperante modelo de comunicación científica.

Agotado el modelo tradicional de negocio, -la suscripción a revistas-, soportado como es natural por los fondos públicos que sostenían y sostienen los presupuestos de miles bibliotecas en todo el mundo, las avispadas editoriales encontraron el nuevo Eldorado, la “ruta dorada” de la publicación. La nueva ruta de oro, aplaudida en su momento por los apóstoles del acceso abierto, curiosamente la marcó una iniciativa que pretendía hacer libre y público el conocimiento: PLOS (Public Library of Science, qué sarcasmo a estas alturas llevar ese nombre) enseñó a las editoriales que era sumamente rentable pasar del pagar por leer al pagar por publicar (me gusta más decir “para publicar, pagar”). La bicoca es todavía mayor, pues pueden simultanear el pagar por leer y el pagar por publicar. Un negocio redondo.

Puesto que dichas editoriales monopolizan los puestos cabeceros de los índices de impacto siempre tendrán científicos llamando a la puerta dispuestos a pagar los APC que se les exigen. Quiero recordar que solo 10 editoriales publican el 45% de las revistas indexadas en Scopus, concentrando el 75,5% de las revistas como mayor índice de impacto (Top10%). En  el caso de Elsevier el 90% de sus revistas figuran en los cuartiles 1 y 2. Esta, es pues, la mejor representación del oligopolio editorial que domina la comunicación científica.

Ante un escenario tan lucrativo, Las editoriales de las revistas más reputadas, al calor de su prestigio y frotándose las manos ante los pingües beneficios, decidieron clonarse y apostaron por reproducirse como hongos (Nature “xxx”, NPGJ “xxx”, Lancet, JAMA, BMJ…), con lucrativos y costosos APC, claro. O se crearon megajournals (Scientific Reports, Nature Communications, Sage Open, IEEE Acces, Open biology…), dispuestos a publicar todo lo publicable; ya no es necesario valorar la novedad y originalidad de los trabajos sino solo su rigor técnico y metodológico; un sinsentido científico que va en contra del propio ethos científico y de la especialización y parcelación continua de los saberes científicos. ¿Qué sentido tiene implantar revistas generalistas frente a revistas especializadas? ¿Así se logra un mejor peer review que se supone es la piedra angular del sistema de publicación científica? En fin, todo orientado a maximizar los ingresos y mejorar el negocio; la empresa científica en manos de mercaderes.

No es de extrañar que cuando surgen competidores que menoscaban el negocio, como es el caso de ResearchGate, salten las alarmas. Aunque no soy partidario de infringir las políticas de copyright, cual hace RG, el problema de su meteórica implantación es que representa un ataque directo a la línea de flotación del negocio editorial. Eso sí de unos cuantos (Elsevier y ACS, que, por cierto, también recelaron inicialmente de Google Scholar) porque otros como Springer Nature no ven peligro con RG. Detrás de todo este affaire hay muchos intereses, competencia empresarial…

continuará...

---
Emilio Delgado López-Cózar
Facultad de Comunicación y Documentación
Universidad de Granada
http://scholar.google.com/citations?hl=es&user=kyTHOh0AAAAJ
https://www.researchgate.net/profile/Emilio_Delgado_Lopez-Cozar
http://googlescholardigest.blogspot.com.es

Dubitando ad veritatem pervenimus (Cicerón, De officiis. A. 451...)
Contra facta non argumenta
A fructibus eorum cognoscitis eos (San Mateo 7, 16)

El 2018-10-16 16:11, Marc Bria escribió:

Isidro ahí le has dao. :-DDDDDDD

No te pondré en el aprieto de darnos la identidad secreta de los Prof. 
Gómez que conoces.

Llevo años diciendo que el problema no es WoS, ni Scopus (y el maldito 
Mr. Smith)... el problema somos todxs nosotrxs, aquellos que 
participamos en mayor o menor medida del ecosistema y que pudiendo 
organizarnos para transformarlo, seguimos quejándonos y aceptando como 
verdad inquebrantable que no hay alternativa posible. Es lo más cómodo.

La sentencia que comentan Ángel y Javier (BTW, que se pasó por lista a 
principios de la semana pasada y sonaron los grillos) me parece muy 
importante, pero seguimos buscando soluciones fuera cuando tenemos la 
capacidad de transformar nuestro entorno. Pq... es lo más cómodo.

Somos como el elefante de circo al que pueden atar con una estaca o 
incluso con un palillo pq ha aprendido a no moverse de su sitio.

Aunque me parecen temas esenciales hace rato que tengo dudas de si esta 
es la lista adecuada para hablar de esto...
Es que no me gustaría que el/la moderadora nos empiece a llamar la atención.

¿Alguien sabe si hay alguna lista en rediris (o dónde sea) sobre 
conocimiento abierto, publicaciones en abierto, índices open, etc?

Un saludo,
m.

El 16/10/18 a las 16:17, Isidro F. Aguillo escribió:
En este debate se ha hablado bastante de Mr. Smith, responsable de edición de revistas en una explotadora gran editorial (una de las 5 del oligopodio mundial). Permitidme que incorpore a nuestro panteón de responsables al Prof. Gómez, insigne y prestigioso investigador senior en un país no muy lejano. 1. Prof. Gómez dirige/asesora una "Fundación" que contrata licencias multimillonarias de WoS y Scopus a pesar del consenso internacional en contra y de sus conocidas carencias 2. Prof. Gómez es miembro de los comités asesores de las ANECAS, ANEPS y similares y su criterio es ley para establecer indicadores y sus umbrales (cuartiles). 3. Prof. Gómez dirige una importante consultora bibliométrica que ha trabajado siempre con cierta fuente bibliométrica que no abandonaran por cuestiones prácticas a pesar de que reconocen sus limitaciones y carencias 4. Prof. Gómez elige para publicar las revistas que le da la gana, cediendo los derechos a las editoriales sin importarle las consecuencias de esa cesión. 5. Prof. Gómez no tiene problema en pagar elevados APCs, siempre que alguien se lo financie, preferentemente con fondos públicos. 6. Prof. Gómez no deposita en su repositorio institucional, como mucho en Researchgate porque mola más. 7. Prof. Gómez dirige un centro de investigación que publica informes anuales con indicadores derivados del infame factor de impacto y por tanto su institución no firma la Declaración DORA 8. Prof. Gómez es Rector de una Universidad que recomienda no usar servicios gratuitos como Google Scholar no vaya a ser que se descubram las verdaderas aportaciones de algunos catedráticos. Permitidme terminar acordandome de la madre de Mr. Smith que es el único responsable de todo esto: ¡Abajo con los editores abusones! Vuestro turno,
----------------------------------------------------
Normas para el correcto uso del correo electrónico:
		http://www.rediris.es/mail/estilo.html
----------------------------------------------------




Para darse de baja de INCYT haga clic AQUI

 



Para darse de baja de INCYT haga clic AQUI

 



Para darse de baja de INCYT haga clic AQUI



Para darse de baja de INCYT haga clic AQUI