Desde luego no se puede decir mejor Javier. 

Mi sugerencia es la siguiente: ¿ por qué no imponemos la retención del permiso de reproducción? De este modo si un profesor o investigador autoriza difusión  la revista debe permitirla.  Se trata de eliminar la cláusula de cesión de derechos.  

Si todos los profesores  nos ponemos de acuerdo se puede adoptar esta política  como praxis de todos los investigadores. Se puede canalizar a través de instituciones,  congresos y listas de distribución.  No creo que nadie se opusiera pues como indica Javier ninguna de nuestras revistas se lucra con esta actividad. 

Supondría un importante cambio de actitud que frenará la tendencia acaparadora de las editoriales de trust.

Saludos cordiales




El 16 oct. 2018 10:08, "DIAZ NOCI, JAVIER" <[log in para visualizar]> escribió:
Hola a todos,

me presento, soy Javier Díaz Noci, catedrático de comunicación. También soy doctor en Derecho, con una tesis sobre derechos de autor, precisamente. También dirigí en su día una revista científica sobre comunicacion, Zer, de la UPV-EHU.

Me he resistido a entrar en este debate, que considero muy interesante. Y, a riesgo de parecer equidistante, gran pecado donde los haya, quisiera situar este debate en su justa medida.

Primero, y con todos mis respectos, Tomàs: EPI no es Nature (es mucho mejor y más honesta, quiero decir ;-). Aunque su modelo de negocio sea igual, supongo que sus ganancias no son las mismas, y si es así, me alegro, Tomàs.

La cuestión es que industrias editoriales que obtienen pingües beneficios por publicar el trabajo de académicos, ya se sabe, publish or perish, no devengan ni un euro o un dólar por derecho de autor a quienes nutren de contenido esa potente industria. A los autores, precisamente. A nosotros. Es más: los emplean de mano de obra para evaluar los trabajos que publican. El dinero que no obtienen ni los autores ni los evaluadores por emplear una parte de su jornada laboral se lo están abonando sus centros de trabajo, las universidades, generalmente. Muchas de ellas, y normalmente las que más investigan, dotadas con dinero público. Lucro cesante, daño emergente: el tiempo que nos pagan las universidades y empleamos en las revistas científicas comerciales s lo estamos quitando a nuestro empleadores, y se lo estamos dando a esas editoriales, porque se lo ahorran. Así de claro. Así que, puesto que los autores no obtienen una remuneración directa, aunque sí la obtienen de forma indirecta (en España, optando a los famosos y controvertidos sexenios, por cierto, interesante la sentencia del TS: señores/-as del CNEAI, léanse las aportaciones, sin fijarse solamente en dónde se han publicado), como los autores y evaluadores necesitan muchas citas, y Elsevier o Thomson Reuters no les pagan ni siquiera el exiguo porcentaje de entre e 8 y el 12% que cualquier editorial comercial, por ejemplo de ficción, paga a sus autores (que tampoco es para tirar cohetes, por cierto), lógicamente lo que queremos es visibilidad. El sistema cerrado de estas editoriales la dificulta, así que por eso vienen en nuestro "auxilio" Academia.edu o ResearchGate. Donde, por cierto, en vez de publicar la versión final del artículo se puede colocar el pre-print, y así se evitarían problemas.

Es obvio y tampoco podemos glorificar a plataformas como estas: tanto Academia.edu como ResearchGate buscan un rendimiento económico, por tanto tienen ánimo de lucro, y difícilmente puede justificarse que miren para otro lado cuando los autores, o quien sea, publican contenido protegido por copyright.

El pecado mayor, tanto de las editoriales que nos cobran por publicar (una vez más: recibiendo dinero público, bien de nuestros sueldos, bien de proyectos de investigación) como estas plataformas se están aprovechando de nuestro trabajo. Y de los impuestos públicos.

¿La solución? Podría decirse, con facilidad, que las revistas universitarias. Gestionadas -y aquí entra, o puede entrar, el corporativismo y la endogamia- por los mismos autores y evaluadores que, a sus múltiples ocupaciones (gestión, docencia, investigación) suman también la edición. De resultas de lo cual, no siempre se puede garantizar ni una gestión económica todo lo solvente que podría ser, ni una edición tan profesional como sería de desear. Al menos en los primeros años 2000, cuando yo llevaba Zer, el equipo se reducía a un becario y yo. Y luego yo solo, que gestionaba, maquetaba, me ponía en comunicación con los autores, con el Servicio Editorial y a quien, además, se le pedían resultados económicos y que buscase publicidad. Espero que la situación haya mejorado. En algunos casos, me consta que no demasiado.

Por zanjar el tema: puedo entender que EPI, a cuyo consejo pertenezco y donde publico, no me pague por hacer una evaluación de vez en cuando. O que no me devengue royalties. Ahora, que una revista de Taylor & Francis, Elsevier o Brill no lo haga, y además me impida dar difusión a mi trabajo para darme a conocer y generar citas que, por cierto, son Elsevier y Thomson Reuters quienes controlan (hasta que la CNEAI acepte a Google Scholar, que esa es otra) y que es lo único que me puede garantizar un cierto crecimiento en prestigio y algo de mejora económica en forma de complementos, me parece de juzgado de guardia. Porque, digámoslo claro, ¿qué serían esas revistas, y esas plataformas a quienes las editoriales denuncian, sin los contenidos que les proporcionamos los autores?

Gracias,

Javier Díaz Noci
/Full Professor/

Faculty of Communication
Department of Communication

Roc Boronat 138 | 08018 Barcelona
[Tel.] +34 93 542 1220
[log in para visualizar]
https://portal.upf.edu/web/diaz-noci

Universitat Pompeu Fabra, Barcelona

  


On Mon, Oct 15, 2018 at 11:29 PM EVA ALADRO VICO <[log in para visualizar]> wrote:
Hola Carlos,  ¿podrías aclararnos por qué RG no contribuye a la producción científica y las editoriales STM sí? ¿Es que estas editoriales financian o apoyan de algún modo adicional la investigación? ¿ compartir contenidos no es el modo de contribuir a la comunicación investigadora y con ello,  a su avance?

Efectivamente RG parasita el sistema editorial de las editoriales.  ¿ pero qué diferencia hay con estas editoriales,  cuáles son sus beneficios especiales para la investigación? 
En el sistema editorial de las 5 grandes los inversores en el producto son los consumidores del producto y también los que hacen la difusión profesional del producto,  y donde el intermediario recibe la inversión y los ingresos por consumo así como los beneficios de la difusión.  Por eso algunos críticos hablan de estafa. Y otros de parásitos. 

Estoy totalmente de acuerdo con los correos acertadísimos de los que señalan que la cesión de derechos la realizan voluntariamente los investigadores y que deberíamos reflexionar sobre esa cesión y sobre las cantidades pagadas para publicar,  que financian de modo importante el sistema.  


Saludos

El lun., 15 oct. 2018 21:16, CARLOS OLMEDA GOMEZ <[log in para visualizar]> escribió:
Buenas noches, el negocio de ResearchGate, no tiene nada que ver con la  edición científica, ni en una actitud tipo Robin Hood (¿SCiHub?), sino que gana dinero vendiendo espacios publicitarios para productos, servicios y trabajos científicos en su plataforma, al menos hasta 2017 en palabras de uno de sus CEO´s. Además, por supuesto para la obtención de datos del comportamiento de los miembros de la red social (Facebook). La obtención de ingresos de publicidad serían los destinados a financiar que "no se tenga que pagar por acceder a los contenidos".

Evidentemente la base de la startup con sede en Berlín (hasta ahora, ya que anuncian su posible traslado a otro país sin especificar), se inicia con una "actividad parasitaria", ya que millones de documentos que circulan tienen derechos de autor y ResearchGate es plenamente consciente de ello. Las editoriales cifran en unos 7 millones de artículos con derechos de autor de los que son propietarios, que suponen el 40% del conjunto del volumen de contenidos que circulan en ResearchGate (2017) . 

Los propietarios de esos derechos legítimos se sienten "molestos"  e iniciaron conversaciones para lograr un acuerdo. Las editoriales señalan que el modelo de negocio de ResearchGate no aporta ni contribuye en modo alguno a la producción o publicación del trabajo intelectual que almacenan en sus servidores (algo que, entre otras tareas, sí realizan las editoriales STM)  y que su modelo de negocio se basa en atraer tráfico hacia su dominio, para ofrecerles allí  "publicidad dirigida". Uno de los CEO de ResearchGate señala, además, que quieren conectar "los científicos con la industria".

Pese a los intentos de pactar una solución ofrecida por más de 140 editoriales cientifico-técnicas-médicas en el otoño del año pasado, la respuesta de Researchgate, fue la de aceptar que tiene trabajos con derechos de autor, pero indicando que la solución no era la propuesta que se le ofrecía por parte de las editoriales, sino que retirarían los trabajos a partir de la recepción de avisos de retirada formalizados de aquellos artículos, que las casas editoras debían de emitir a ResearchGate para actuar en consecuencia y retirar el trabajo. 

La propuesta de solución ofertada por las editoriales fue la de que se generara un sistema automático en ResearchGate para que quien quisiera subir los trabajos, comprobara de forma automática la existencia o no de derechos de autor sobre ese paper, antes de realizar el depósito y si podía ser intercambiado de forma pública o privada. Esta propuesta, en opinión de las editoriales, posibilitaría la publicación del artículo ampliamente o si el artículo tuviera restricciones poderlo compartir con coautores u otros grupos de investigación privados. En opinión de las editoriales, este procedimiento establecería un procedimiento de intercambio transparente en ResearchGate para los investigadores, al mismo tiempo que se respetarían los derechos de autor.

El rechazo de ResearchGate a las propuestas técnicas sugeridas por el consorcio de editoriales STM, más la naturaleza de la contrapuesta emitida por Research Gate, fue considerada por las editoriales como un rechazo a una solución de colaboración. La inaplicabilidad, además,  a largo plazo  de retirar los trabajos a partir de la emisión de esas notas con el volumen de trabajos con derechos de autor que alberga Research Gate,  llevó en el otoño del año pasado a que las editoriales American Chemical Society, Brill Elsevier, Wiley y Wolter Kluwer iniciaran acciones jurídicas para solicitar que los Tribunales  aclaren las responsabilidades de ResearchGate respecto de derechos de autor. 

La ubicación actual del domicilio social de ResearchGate en Alemania, ha hecho que el caso se vaya a juzgar en la corte de Baviera y que sean dos editoriales, la American Chemical Society y Elsevier, quienes hayan presentado la demanda. En previsión de la "mudanza" de la sede social de ResearchGate, los dos demandantes han presentado ante la corte del distrito de  Maryland (USA)  otra reclamación legal en el mismo sentido.

Saludos de mi parte.

El lun., 15 oct. 2018 a las 17:31, John Fredy López Pérez (<[log in para visualizar]>) escribió:

Hola a todos.

Adhiero a las palabras y la argumentación de Marc.

Algunas de las cosas que dijo Tomás me recuerdan la actual paradoja colombobrasilera: elegir a fascistas de verdad, creyendo que lo son de mentira, por el miedo a un comunismo de mentira que creen que es de verdad.

Las sociedades no fluyen de manera unilineal. Justo ahora estamos en un retorno más que perverso de validación de las peores derechas que conocimos en el Siglo XX. Nunca pensé que la discusión nos fuera llevar por ese camino pero, vaya, ¡qué inevitable!

Un elemento adicional. La América Latina que habito es una región en donde sencillamente la dinámica de las grandes editoriales se ha traducido para nosotros en diferentes formas exclusión. Si bien los indicadores muestran que lentamente tenemos niveles de inserción progresivos en ese “mundo”, debemos partir de reconocer que estamos en los últimos lugares de la fila y no es poque seamos inferiores ni peores. Le regalo el etnocentrismo a quien lo disfrute. ¿Es validable? ¿Es respetable? Personalmente no lo creo.

Un saludo.

 

______________________ 

Fredy Lopez-Perez 

 

De: Indicadores en Ciencia y Tecnologia <[log in para visualizar]> En nombre de Marc Bria
Enviado el: lunes, 15 de octubre de 2018 08:47
Para: [log in para visualizar]
Asunto: Re: [INCYT] American Chemical Society y Elsevier demandan a ResearchGate

 

Hola,

Llevo un buen rato haciendo ejercicio de contención para no responder a las barbaridades que he leído en los últimos correos del Sr. Baiget, pero no puedo dejar pasar este último.

Vayamos por partes:

> Esas grandes editoriales se han ganado un merecido prestigio a través de los años o incluso siglos...

¿Qué tal si dónde dice "se han ganado" ponemos "se han cobrado"?

Solo Elsevier, en la rama de publicaciones científicas, el año 2010 declaró 827 millones en beneficios.
Beneficios. Solo Elsevier. En un año... Hagan sus números.

Un interesante artículo que merece una atenta lectura:
http://www.sinpermiso.info/textos/son-los-vertiginosos-beneficios-de-la-industria-editorial-malos-para-la-ciencia

"Pobrecitas editoriales" y que ilusos y/o malos somos aquellos que nos oponemos frontalmente a su oligopolio ¿a que si?

Pero espera... ¿de dónde salen sus beneficios? ¿A ver si va a resultar que las grandes editoriales llevan años lucrándose del erario público?

Aunque durante estos años no se jugado del todo limpio, una cosa es cierta: desde lo público "no se ha sabido hacer" y desde lo público hacemos poco o nada para combatir este lobby.

Creo sinceramente que este es el debate que hay que tener, aunque posiblemente esta lista no sea el espacio.

> Y quizá tampoco era necesario que lo hicieran, pues cada uno con su especialidad:
universidades = enseñar e investigar, y editoriales = publicar (que repito, no es fácil).

El Artículo 1 (no el 2 o el 3) de la Ley Orgánica 6/2001 del 21 de diciembre establece que las funciones de la universidad son:

"a) La creación, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, de la técnica y de la cultura.
b) La preparación para el ejercicio de actividades profesionales que exijan la aplicación de conocimientos y métodos científicos y para la creación artística.
c) La difusión, la valorización y la transferencia del conocimiento al servicio de la cultura, de la calidad de la vida, y del desarrollo económico.
d) La difusión del conocimiento y la cultura a través de la extensión universitaria y la formación a lo largo de toda la vida."

Luego, cuando se habla de "transmisión", "difusión", "transferencia de conocimiento"... estamos hablando de PUBLICAR.
Si Tomás, PUBLICAR es una de las funciones esenciales de la universidad y por ese motivo todas ellas se han dotado de un servicio de publicaciones o un servicio de bibliotecas que asume la función.

Sinceramente, me sorprende tan flagrante desconocimiento del entorno.

> Dejemos el libre mercado. Los comunismos (grandes o pequeños) sólo llevaron a la indolencia,
a la falta de competividad, al atraso y a repartir la miseria. Y a veces la función pública es un comunismo
a pequeña escala (lo digo yo que he sido funcionario).

Madre del amor hermoso, cuanto prejuicio en tan poco espacio... ¿tan pronto hemos llegado al "que vienen los comunistas"?

Dejando a un lado la crítica (gratuita) al comunismo y el elogio (también gratuito) al libre mercado (con el que por cierto, todo nos va "super-chachi")... me parece entrever el meollo de la cuestión.

A ver si lo puedo formular: ¿el problema es que se hagan propuestas y preguntas que pueden poner en peligro los beneficios de estas editoriales? ¿si?

¿Y eso en que universo seria un problema para la universidad pública?
¿Ahora resulta que es función de las universidades garantizar el beneficio de estas empresas? ¿Pq nadie me ha avisado?

Pero del discurso de Tomás se desprende que "las editoriales son el Atlas que sostiene la ciencia" (Ayn Rand, 1957)

Y eso tampoco es cierto.

Me permito una metáfora: digamos que las editoriales las lavan y distribuyen... "peras". Este es un trabajo importante, nadie lo niega, pero me parece increíble a estas alturas tener que explicar que:

a) Sin investigadorxs no hay "peras".
b) Des de lo público también sabemos lavar y distribuir... pero lo público (agencias de acreditación, etc) apuestan por lo privado.
c) Si los investigadorxs quieren "peras", lxs obligamos a ir a buscarlas al super... cuando podrían cogerlas de su propio peral.

Seguiría con la metáfora, pero creo que ya ha cumplido su función.

Tal vez el problema es que algunos quieren mantener el status quo, pq. aunque sean el último mono en esta gran estafa piramidal, "si no tocamos nada, yo ya estoy bien".

> El libre mercado nos lleva a convivir con otras empresas que han conseguido posiciones
monopolísticas como Google, Microsoft, Facebook, Coca-Cola... Bueno, pues qué listas han
sido o qué suerte han tenido.

La discusión sobre economía nivel cuñado la podemos tener en otro correo.

A lo que vamos... ni que sea como ejercicio intelectual: ¿el "libre mercado" lo podemos cuestionar o es un sacrilegio?
Y en el contexto de las publicaciones científicas... ¿estamos obligadxs a aplicar la misma lógica que en los mercados?

¿En serio nos parece bien que existan monopolios como los de Google, Microsoft, Facebook o la Coca-cola?
¿No hemos leído nada sobre al abuso de todas ellas de su posición en el monopolio?

Yo soy partidario que lo privado sea privado y lo público, público, de que lo público recupere su agencia y no tenga que depender de índices sesgados de terceros o de fondos bibliográficos con peaje, de que los autores publiquen y los lectores lean sin ser discriminados por no tener recursos. ¿Qué parte de los beneficios de Elsevier vienen de lo público?

Cuando alguien me dice que "no se puede", me pregunto que parte del queso está lamiendo.

> Pero todo son épocas, los tiempos cambian, todo fluye...

Pues llevamos años chapoteando en el mismo rio y aquí las cosas siguen como siempre.

> Yo sólo pido que se respete el trabajo de las editoriales, lo mismo que se respeta la Coca-Cola.

Aquí si que ya me he perdido del todo... ¿qué es lo que hay que respetar de las editoriales?
¿Qué se lucren a dos manos? ¿qué funcionan como una orquesta mientras que en las instituciones parecemos la banda del ejército de pancho villa?
Me parece algo admirable, pero no respetable.

Y la coca-cola... ¿ahora hay que respetar a la coca-cola?
No se mucho del tema pero creo que 9 de cada 10 dietistas consideran que es nociva para el organismo y el que queda, tal vez no es dietista y esté escribiendo en este foro...

> Realmente lamentable. Es no tener idea de las cosas.

Cierto. Aunque es peor tener idea de las cosas, ser consciente de que son injustas y no hacer nada para cambiarlo.

Un saludo,
m.

 

El 15/10/18 a las 09:13, Tomàs Baiget escribió:

Hola,

 

Esas grandes editoriales se han ganado un merecido prestigio a través de los años o incluso siglos (Elsevier, fundada en 1580; Brill, 1683; Taylor & Francis, 1798; Wiley, 1807; Bertelsmann, 1835; Reuters, 1865...), haciendo un trabajo que otros (por ejemplo, las universidades) no han sabido hacer. Y quizá tampoco era necesario que lo hicieran, pues cada uno con su especialidad: universidades = enseñar e investigar, y editoriales = publicar (que repito, no es fácil).

 

Dejemos el libre mercado. Los comunismos (grandes o pequeños) sólo llevaron a la indolencia, a la falta de competividad, al atraso y a repartir la miseria. Y a veces la función pública es un comunismo a pequeña escala (lo digo yo que he sido funcionario).

 

El libre mercado nos lleva a convivir con otras empresas que han conseguido posiciones monopolísticas como Google, Microsoft, Facebook, Coca-Cola... Bueno, pues qué listas han sido o qué suerte han tenido.

Pero todo son épocas, los tiempos cambian, todo fluye...

 

Yo sólo pido que se respete el trabajo de las editoriales, lo mismo que se respeta la Coca-Cola.

 

Salu2,

 

 

 

On Sun, 14 Oct 2018 at 23:05, EVA ALADRO VICO <[log in para visualizar]> wrote:

Tomás,  lo que  planteas no tiene ningún sentido.  Defiendes el negocio en oligopolio  de 5 compañías con el argumento de la dificultad de coste de la edición. ¡¡¡Pobres sacrificados oligopolios,  como sufren por nosotros!!! 

 

Yo dirijo una revista y jamás me planteo cobrar al autor.  Jamás.  Claro,  es una revista en abierto y sustentada por una institución pública.   Creo que están para eso. No para pagar  a los sacrificados editores de las 5 grandes. 

 

El problema no es cobrar por el trabajo. El problema es convertirlo en un medio de lucro.  Y mezclar ambas cosas en un sistema que quiere  encima servir para medir el avance de la investigación. Esta mezcolanza de intereses y de poder es lo que no puede ser. 

 

El dom., 14 oct. 2018 21:14, Tomàs Baiget <[log in para visualizar]> escribió:

Colegas,

 

Una vez más el ingenuo pero furibundo ataque a las editoriales, que se han convertido en la bruja a la que hay que ajusticiar.

 

Por favor, reflexionemos un poco.

 

Una vez más unos bibliotecarios demuestran desconocer el enorme trabajo que requiere publicar una revista. Una vez más el desprecio a la labor que hacen las editoriales, como si lo único fuera tomar los manuscritos tal cual llegan de los autores y publicarlos. Como he dicho en varias ocasiones, una buena revista debe dedicar de 6 a 10h de trabajo por cada artículo (gestión, textos, gráficos...), aparte de gastos de web, promoción, etc.

 

Las editoriales son empresas que realizan una función fundamental para la Ciencia, pero ¡horror!: cobran por ello!!!

Los trabajadores de estas empresas (algunos quizá son bibliotecarios) deberían vivir del aire del cielo.

 

Yo propongo que esos bibliotecarios que critican que las editoriales cobren, prediquen con el ejemplo y tampoco cobren por su trabajo, de manera que las bibliotecas nos cuesten menos a los contribuyentes.

 

Como publicar revistas es tan fácil, no sé por qué no lo hace cualquiera.

 

Y puestos a pedir todo gratis, podrían pedir que lo fuera: la comida, los transportes, los hoteles... ¡volvamos al comunismo!

 

En el enlace que Eva envía se repite otra vez un viejo mantra:

"Los contribuyentes desembolsan dos veces: primero para financiar la investigación y luego para leer el trabajo que han patrocinado. Tal vez haya justificaciones legales, pero éticas no hay ninguna".

Insiste: El trabajo de las editoriales debe ser gratis.

 

Realmente lamentable. Es no tener idea de las cosas.

 

 

On Fri, 12 Oct 2018 at 19:37, EVA ALADRO VICO <[log in para visualizar]> wrote:

 

Es importante que en este pleito Clarivate y el clan de los ïndices no consigan tumbar a ResearchGate. Como sabéis 5 compañías dominan ahora mismo nuestros sistemas de publicación, y tienen cedidos los derechos por parte de los investigadores y creadores académicos más punteros del mundi. Eso implica, y así se explicaba recientemente en 

el enlace que los envío, que con fondos públicos todos los investigadores pagamos un sistema de publicaciones que posteriormente hace negocio y exige dinero para acceder a las mismas. No solamente eso. Todo el esfuerzo de la financiación pública de la investigación revierte en beneficio de las empresas citadas...que encima se permiten demandar a sistemas de compartición de contenidos como RG.

Aquí podéis leer sobre este asunto.

 

No estaría mal pensar un poquito en esto dado que es a lo que nos dedicamos. La competitividad nos ha cegado sobre este proceso.

 

 

El mié., 10 oct. 2018 a las 20:56, Tomàs Baiget (<[log in para visualizar]>) escribió:

Elsevier y la American Chemical Society intensifican la lucha legal con el sitio de redes académicas

Dalmeet-Singh Chawla

 

La American Chemical Society (ACS) y Elsevier presentaron una segunda demanda contra ResearchGate, alegando una violación masiva de los derechos de autor.

 

El año pasado, la Association of Scientific, Technical and Medical Publishers, que representa a más de 140 editores, escribió a ResearchGate para expresar su preocupación por las prácticas de intercambio de artículos del sitio. Insatisfechos con la respuesta, las partes interesadas crearon un nuevo grupo, conocido como la Coalition for Responsible Sharing.

 

La ACS y Elsevier, ambos miembros del nuevo grupo, presentaron una demanda contra ResearchGate en octubre pasado en Berlín, donde se encuentra el sitio, que aún está a la espera de una decisión. 

ResearchGate es una compañía privada creada en 2008, que ha sido financiada por entidades como Wellcome Trust, Goldman Sachs y Bill Gates.

 

La nueva demanda, presentada en un tribunal de Maryland el 2 de octubre pasado, se produjo por la falta de acción por parte de ResearchGate para abordar las inquietudes de los editores. "Seguimos observando una infracción masiva de derechos de autor en ResearchGate", dice James Milne, vicepresidente senior de ACS y portavoz de la coalición. "Están tomando artículos científicos de alta calidad que están escritos y publicados por otros y los están poniendo completamente disponibles en su sitio web con fines comerciales".

 

Milne estima que ResearchGate aún alberga de manera ilícita alrededor de 4 millones de artículos de pago. Un estudio de 2017 encontró que 201 de 500 artículos elegidos al azar de ResearchGate infringían los derechos de autor. ResearchGate declinó hacer comentarios.

 

Milne dice que ResearchGate se ha negado a implementar una solución técnica fácil de usar, que informaría a los autores si tienen los derechos para cargar un documento en el momento en que lo suben. "Esa solución es una manera muy pragmática y elegante de ayudar a los investigadores a no tropezar subiendo material con derechos de autor, que para que pueda ser eliminado más tarde".

 

Como resultado, durante el último año los 15 miembros de la coalición han enviado colectivamente a ResearchGate cientos de miles de avisos para eliminar los documentos en el sitio que infringen los derechos de autor, dice Milne. Pero esa es sólo una solución a corto plazo, agrega, pues continúan agregándose a la plataforma artículos recién publicados.

 

La nueva demanda se hizo necesaria porque el veredicto de la justicia alemana probablemente no sea admisible en los EUA, dice Milne, y porque en los EUA son los que aportan la mayor parte de usuarios de ResearchGate.

 

El año pasado, la ACS ganó otra batalla legal contra Sci-Hub, un sitio pirata que da a los investigadores acceso gratuito a millones de documentos de pago. La ACS presentó una demanda en junio pasado, alegando infracción de derechos de autor, falsificación de marca y infracción de marca (aunque de poco le sirve).

 

Traducción rápida de:

Tomàs Baiget, Director

Tel.: +34-639 878 489

 


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Carlos Olmeda-Gómez
Library and Information Science Department. Carlos III University. Madrid. Spain.
ORCID: http://orcid.org/0000-0001-5955-6423
ResearchID:http://www.researcherid.com/rid/A-3525-2009
Scopus: http://www.scopus.com/authid/detail.url?authorId=25031818000
GoogleScholar: https://scholar.google.es/citations?user=5Q3HxSAAAAAJ&hl=es








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