Hola, yo personalmente me alegro de la noticia que compartió Néstor Mir. Quisiera preguntar a Jorge Yubero, Daniel Salamanca y Rocío Ramos (disculpas por agruparos en una misma posición) agradeciendo de antemano su tiempo, qué opinan sobre los siguientes hechos que informan de la biblioteca que Jorge nombra aludiendo a Carrión como “una colección de libros debidamente organizada para su uso”:

Quisiera reflexionar sobre algo quizá de una forma no del todo justa por tratarse de dimensiones diferentes, pero aquí lo dejo: ¿nos imaginamos algún otro servicio público como la educación o la sanidad con niveles de uso de la población al 8% (es decir, con 92 de cada 100 personas no usándolos)? Creo que, más que criticarlo, tendríamos que dar gracias a los nuevos paradigmas de la biblioteca que la conciben como lugares para la socialización y la creación y no solo como algo relacionado con la información o una colección de libros. Jorge Yubero habla del punto de partida de las bibliotecas. Me pregunto si la realidad de las bibliotecas tal y como él se refiere a ella es tan estática o tan poco dinámica que su punto de llegada es el mismo que el de partida. Me parece anacrónico defender la biblioteca hoy día como una colección de libros, toda vez que el contexto del siglo XIX y el actual ha cambiado, y así lo han hecho también las necesidades y prioridades de las personas usuarias o la población. Incluso Jorge habla de función originaria de la bibliotecas, y al decir eso, se está aceptando que habría más funciones que esa. Sería genial conocerlas y ver cómo solo a través de los libros se pueden fomentar. No me parece descabellado haber situado a la persona usuaria como eje central de la biblioteca hoy día, pues incluso la colección es para dichas personas. Me quedo con la idea de José Pablo Gallo León, diría que incluso sobre el futuro laboral de las personas biblotecarias, de que la biblioteca es servicio, y en ello está nuestro futuro.

Creo que no es que estemos vaciando a la biblioteca de su contenido o su esencia original, sino que la biblioteca como colección de libros está muriendo sola (a los resultados del principio de mi mensaje me remito). Creo que tenemos suerte de que las bibliotecas actuales hayan ido más allá de la colección de libros, porque la realidad es que ese servicio apenas se usa y es usado por pocas personas (y bajando con los años). Para lo siguiente no hay datos, pero si a lo actual le quitásemos la dimensión de la biblioteca pública como sala de estudio, estaría aún más vacía y su uso y las visitas serían aún menores.

De todas formas, creo que tanto Jorge, como Daniel como Rocío, han subrayado de la noticia de Néstor Mir que se trata de una biblioteca “sin libros”. Pero a mi parecer se ha pasado por alto algo muy importante que sí se dice, y es esto: “Un prototipo nuevo de biblioteca en la que todo gira alrededor de las personas y de generar comunidad a través del conocimiento”. Aunque no haya libros, sí se habla de conocimiento, que yo situaría a la misma altura que los libros. Hablar de conocimiento sin libros me parece justo y acertado, porque los libros no son el único canal para el conocimiento.

Bienvenidos sean los talleres de costura y de carpintería en las bibliotecas. Y digo más: en las bibliotecas donde se hagan talleres, acompañémoslos de colección que trate sobre el tema del taller en un stand en el mismo. Invitemos a un músico a hablar sobre su instrumento; a alguien a hablar de la superación de una enfermedad; a alguien que con mucho valor hable sobre su experiencia personal de malos tratos; llevemos a un saxofonista, a un trompetista, etc., un día a la biblioteca pública a hablar sobre su instrumentos, y pongamos discos, vídeos y libros de ficción (que los hay, como “El Blues de Budy Bolden” de Michael Ondaatje) y de no ficción, con biografía que tal vez haya de músicos/as, etc. Si una biblioteca tiene salas de ensayo para grupos de rock, como la Biblioteca Musical Víctor Espinós donde se puede ir a tocar la batería, pongamos en el mismo local algunos libros sobre técnica de los instrumentos, novelas musicales, entrevistas a músicos y material de no ficción sobre ello. Y de igual forma con todos lo ejemplos que he puesto. Si se hace un taller de relajación, aprovechemos para incluir en el mismo parte de la colección que trate sobre el tema, que seguro también la hay. Y estoy seguro de que así estaremos promoviendo un mayor uso de la colección, provocando que circule y que no permanezca tan solo almacenada en la biblioteca.

En definitiva, tomemos esos talleres y los nuevos servicios o paradigmas de la biblioteca no solo como fin en sí mismo, sino también como medio o complemento y herramienta para dar vida a la colección.

En cualquier caso, la biblioteca de la noticia de Néstor Mir veo que está en el Centre del Carme Cultura Contemporània. No he podido comprobar si es considerada biblioteca pública. Lo que sí, es que está en Valencia, donde en 2019 había 32 bibliotecas públicas con un porcentaje de personas usuarias activas del 3,84% (esto es, 96 personas de cada 100 no hicieron un préstamo en estas; fuente). Esta biblioteca del siglo XXI basada en un paradigma social y creador más que en uno informativo es un gran complemento a esas 32 bibliotecas basadas muy probablmente más en el paradigma informativo o en la colección de libros, aunque las personas que hacen uso de ella a través de los préstamos apenas lleguen al 3,84% de la población.

Espero que estas líneas no se tomen como un juego semántico.

Un saludo,

Pedro Lázaro Rodríguez.

 

On Tue, 4 Oct 2022 16:43:56 +0200, Rocio Ramos Rodríguez <[log in para visualizar]> wrote:

>Buenas tardes a todos
>
>Pienso que este es el loable proyecto de un mùsico  y un arquitecto. Pero
>para borrar los libros de un plumazo, creo que no se pusieron en contacto
>con un bibliotecario.
>
>Dicho esto.
>Se corta aquí la  historia del libro? Desde Mesopotamia, Egipto, Grecia,
>Roma, Bizancio, Islam, La Península Ibérica. En todas estas bibliotecas hay
>un contenido: el libro en sus variadas manifestaciones.
>
>En este Centro existe un continente, un claustro renacentista, precioso!
>Pero dónde están los libros en esta biblioteca?
>En el siglo XXI aún existen, afortunadamente
>
>
>Rocìo Ramos
>
>
>El martes, 4 de octubre de 2022, Daniel Salamanca <
>[log in para visualizar]> escribió:
>
>> El 04/10/2022 a las 10:49, Jorge Yubero Ubeda escribió:
>>
>> Estimados compañeras y compañeros:
>>
>> Veo esta iniciativa por lo demás novedosa e interesante que se viste con
>> el nombre de biblioteca, y ya en la presentación indica que no tiene
>> libros. Lo llaman biblioteca pero no lo es, porque le falta su esencia, que
>> son sus colecciones. Supongo que le dan ese nombre bibliotecario por sus
>> connotaciones culturales, tan prestigiosas,  pero le pueden llamar de
>> cualquier otra forma, como podría ser “centro de experimentación”, “espacio
>> de intercambio” o similar. En definitiva, un centro cultural, lo que no
>> supone reinventar el concepto de biblioteca, sino vaciarlo de contenido. Y
>> también veo que es una pauta reiterada en varios mensajes de esta lista
>> intentar convertir las bibliotecas del futuro en centros comunitarios,
>> dejándoles sólo el nombre, despojándoles de su función originaria para
>> destinar los espacios a otros menesteres tan peregrinos como la costura y
>> la carpintería (leído recientemente). Y es que por mucho que se empeñen,
>> una biblioteca tiene su punto de partida y su fundamento en “una colección
>> de libros debidamente organizada para su uso”, como decía Carrión. Lo demás
>> son sólo juegos semánticos. Desde luego, si esa es la biblioteca del siglo
>> XXI, cumplía mejor su función la biblioteca del siglo XIX.
>>
>> Lo que expongo a vuestra consideración.
>>
>> Saludos cordiales,
>>
>> Jorge
>>
>>
>>
>>
>>
>>
>>
>> *De:* Foro para profesionales de bibliotecas y documentacion.
>> <[log in para visualizar]> <[log in para visualizar]> *En nombre de *Néstor
>> Mir
>> *Enviado el:* jueves, 29 de septiembre de 2022 20:35
>> *Para:* [log in para visualizar]
>> *Asunto:* [IWETEL] La biblioteca del siglo XXI se instala en un claustro
>> renacentista
>>
>>
>>
>> Buenos días, aquí os dejo
>>
>> Un enlace que explica el proyecto  BED (prototipo de biblioteca del siglo
>> XXI) que el arquitecto Javier Molinero y yo hemos puesto en marcha en el
>> CCCC de València.
>>
>>
>>
>> Un saludo a todes.
>>
>>
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>> https://flatmagazine.es/espacios-urbanos/la-biblioteca-del-siglo-xxi-se-
>> instala-en-un-claustro-renacentista/
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>>
>> Estimados compañeros,
>>
>> Jorge tiene toda la razón. Nada hay en ese proyecto que tenga que ver ni
>> remotamente con una biblioteca. Puede ser un centro comunitario o
>> cultural, como muy bien apunta Jorge, pero no una biblioteca. Que conste
>> que no se trata de una crítica a un proyecto que será muy loable por muchos
>> motivos, pero que es completamente ajeno a la naturaleza y función
>> primordial de una institución bibliotecaria. Respecto a los menesteres
>> peregrinos que menciona Jorge, no sólo se ha llegado a trastocar el uso de
>> los espacios bibliotecarios para destinarlos a actividades variopintas,
>> sino también las funciones y tareas de los propios profesionales: desde
>> psicólogos clínicos a activistas políticos comprometidos en las "guerras
>> culturales" de nuestro tiempo. Vivir para ver.
>>
>> Saludos a todos
>>
>> --
>> Daniel Salamanca Chiverto
>> Escuela Técnica Superior de Edificación. Biblioteca
>> correo-e: [log in para visualizar]
>> Tel.: 910675265
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