Evolución o ruptura del CRAI: revisando el modelo de las bibliotecas universitarias
José-Pablo Gallo-León
Biblioteca de la Universidad de Alicante
https://orcid.org/0000-0002-8236-4275
Introducción
En mayo de 2023 se celebraron las XVIII y últimas jornadas CRAI bajo el lema 'Un modelo de Biblioteca Académica para construir el futuro'.1 En su génesis estaba la idea de que el modelo de Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación (CRAI) que había guiado las bibliotecas académicas españolas en los últimos 20 años, necesitaba ya una revisión.
Nacido en una época en la que se buscaba un modelo para la biblioteca universitaria híbrida, tras la definitiva irrupción de las, entonces, nuevas tecnologías de la información, los años transcurridos y las dos grandes crisis acaecidas nos llevan a tener que repensar este concepto.
Esta preocupación por el modelo no es, por supuesto, algo exclusivo de nuestro país, sino que se detecta en todo el ámbito bibliotecario.
El CRAI y su implementación
En 2002, el plan estratégico de Rebiun 2003-2006, definía la biblioteca universitaria como:
“Un centro de recursos para el aprendizaje, la docencia, la investigación y las actividades relacionadas con el funcionamiento y la gestión de la Universidad en su conjunto.” (REBIUN 2002).
Igualmente, en 2005, REBIUN definía el concepto CRAI en un documento de divulgación ahora inaccesible:
“El CRAI es un nuevo espacio en el que los usuarios tienen al alcance todos los servicios universitarios que dan soporte al aprendizaje y a la investigación. Con un acceso más fácil a la información y a las nuevas tecnologías. Y en un entorno más dinámico y cómodo para adaptarse a las necesidades de cada usuario en cada momento.” (Cabo et al., 2016).
Durante estos 20 años REBIUN ha ido perfilando y completando el modelo mediante la realización de 18 Jornadas CRAI. En estas últimas Jornadas se reflejaron los cuatro ámbitos de desarrollo del CRAI a lo largo del tiempo:
La evolución tecnológica de las bibliotecas y del ámbito informacional llevaron a una profunda transformación de las mismas e incluso a que fueran puestas en cuestión, algo que se ha tratado hasta la saciedad en la bibliografía profesional. Desde hace 40 años y, sobre todo, desde la popularización de Internet, vivimos en un entorno VUCA. Aunque muy difundido, aclaramos que describe un entorno Volátil, Incierto (uncertain), Complejo y Ambiguo. De origen militar para describir la situación tras la caída de la URSS, expresa muy bien la realidad bibliotecaria.
Debido a ello, las bibliotecas seguimos realizando estudios sobre las tendencias que tenemos alrededor o sobre nuestro futuro; e intentamos fijar modelos que nos guíen. El CRAI fue la respuesta española en el cambio de siglo. Una época que ha sido a veces reseñada como una segunda edad de oro de las bibliotecas, y que realmente fue el final de una época de pujanza.
Entonces, la biblioteca automatizada, que había aplicado la tecnología a procesos y servicios del siglo XX, requería un vuelco por la digitalización cada vez más presente. Se hablaba ya de que vivíamos un cambio de época.
Se trataba de un modelo integrador de servicios: bibliotecarios, tecnológicos, de apoyo a la docencia y a la investigación. Con ello se quería obtener instituciones adaptadas a la realidad y capaces de afrontar con flexibilidad los nuevos e inciertos retos.
Como es obvio, las bibliotecas españolas no se encontraban aisladas ni solas en esta búsqueda, sino que era una preocupación global a principios de siglo.2 Además, el CRAI tomaba referencia otros modelos. Fundamentalmente el Learning Resource Center (LRC) británico, como vemos en artículos tempranos como el de Dídac Martínez (2003) o Nuria Balagué (2003). En la misma línea fueron los Centri di risorse per l’apprendimento (CRA) italianos o los Centres de documentation et d’information (CDI) franceses.
Estos modelos concebían la biblioteca como un conjunto, mientras que en Estados Unidos una parte suponía evolucionar el todo. Information commons y learning commons3 han tenido un gran éxito y difusión. Mientras los primeros se centran en el acceso a una gran variedad de servicios, con fuerte énfasis tecnológico, los segundos están diseñados para facilitar el proceso de aprendizaje e investigación. Aunque el learning commons es un espacio específico dentro de la biblioteca, en la práctica recoge una idea semejante al CRAI: integrar herramientas tecnológicas y didácticas para favorecer el aprendizaje y la investigación en un mismo ecosistema.
La conceptualización del CRAI parecía clara, pero en la práctica se ha aplicado de forma muy diferente. Así, no existe un modelo único de implementación del CRAI (Casal, 2011) y es evidente su desigual ejecución (Pacios, 2015).
Por otra parte, resulta discutible la oportunidad del cambio de nombre. Es cierto que debía suponer la integración de otras unidades universitarias y que el término biblioteca resulta difícil de asimilar a las nuevas funciones (Anglada, 2014), pero la marca biblioteca lleva milenios existiendo y es, por tanto, muy poderosa.
En estas XVIII Jornadas se pretendía hacer una última definición, repasar la evolución del modelo para proyectarlo hacia el futuro. Concluir lo que ha significado para nuestros centros, con vistas a la búsqueda de un nuevo modelo. Sin embargo, más que un cierre, parece que va a ser una evolución.
Dos momentos diferentes
Tras 20 años, el escenario es objetivamente peor que la que se tenía cuando se inició la definición de CRAI. Hemos vivido dos crisis que han marcado profundamente la evolución de la propia biblioteca:
Además, la evolución de las tecnologías ha continuado y, conjuntamente con estas dos crisis, ha supuesto grandes cambios:
Ahora la biblioteca ya no es una parada informativa, sino que presta una serie de servicios a lo largo del ciclo vital de la investigación, el aprendizaje y el compromiso cívico. (Dempsey, 2023)
Mientras tanto hemos ido adaptando nuestras organizaciones al ritmo que los presupuestos y las legislaciones nos permitían. Pero terminamos ese tiempo con unas plantillas envejecidas y necesitadas de un relevo generacional; unas infraestructuras ancladas en modelos finiseculares; y unos acuerdos editoriales que nos suponen un ingente gasto para el acceso y, ahora, la publicación. Unos acuerdos transformativos que no parece que transformen nada.
Durante ese tiempo también se han producido hitos tecnológicos que han modificado totalmente nuestra forma de dar servicio: la actual preocupación por la IA, la conectividad 24/7 a raíz de los smartphones o el digital shift tras la ruptura de la presencialidad por la pandemia.
Atendiendo a nuestro entorno inmediato, nos encontramos en la actualidad tendencias que nos influyen de forma directa:
En general, "la influencia más importante a largo plazo sobre la biblioteca [académica] es la evolución de las pautas de investigación y aprendizaje” (Dempsey, Malpas, 2018). Y es que la educación superior se encuentra en un momento clave debido a los cambios en el modelo de investigación; hacia dónde se orienta la docencia (aprendizaje orientado a la carrera profesional); y el descenso de estudiantes (en EUA) (Malpas, et al., 2018). Además, se describe en el mismo informe la curiosa tendencia en Estados Unidos al Isomorfismo, que hace que todos se quieran parecer a las mejores universidades, olvidando la variedad.
Igualmente, repasando otros informes de reconocido prestigio,5 encontramos repetidas tendencias y preocupaciones similares:
Mejorando el modelo
Las conclusiones de las XVIII Jornadas CRAI indicaban que:
“El concepto CRAI debe evolucionar y ampliarse con nuevas visiones capaces de hacer frente a nuevos retos que trae consigo la Ciencia Abierta, los nuevos modelos de aprendizaje, la inteligencia artificial y un escenario cada vez más internacional.
El futuro de las bibliotecas debe ir más allá de la biblioteca digital para alcanzar la biblioteca computacional y garantizar un acceso al conocimiento abierto y equitativo. Pero en tiempos de transformación digital, sigue siendo imprescindible adecuar los espacios físicos a las necesidades reales de los usuarios.” (REBIUN, 2023)
Por tanto, no se incluye un cierre del modelo CRAI que lleve a la búsqueda de un modelo radicalmente nuevo, sino una adaptación y evolución del existente a las nuevas necesidades. S mencionan aspectos actualmente del máximo interés, como la Ciencia Abierta, y otros espacialmente amenazadores y, por ahora, de indescifrables consecuencias, como la Inteligencia Artificial generativa.
Las tendencias que hemos recogido en el apartado anterior deben marcar este camino. El V Plan Estratégico de Rebiun generará nuevas líneas que trabajen en el desarrollo del CRAI, probablemente con unas jornadas que sustituyan a las actuales. De esta forma, Rebiun deberá seguir ofreciendo a sus asociados y a la comunidad universitaria respuestas sobre cómo encauzar la planificación de las bibliotecas.
Así, “parece evidente que la biblioteca universitaria del futuro será relevante en el entorno académico en tanto lo sea su capacidad para entender las necesidades emergentes de sus usuarios y para proporcionarles apoyo” (Cabo et al., 2019).
Conclusiones
El modelo de biblioteca universitaria debe evolucionar, al igual que lo están haciendo otras tipologías bibliotecarias. El entrono VUCA llegó para quedarse y no podemos esperar un periodo de estabilidad. Quizá, ni siquiera sería deseable, porque la realidad ha cambiado. No obstante, la necesidad de adaptarse no es una novedad para los bibliotecarios.
El CRAI era un concepto ideal para un entorno hibrido que, evolucionado, es el que seguimos viviendo. Por tanto, más que una ruptura se puede buscar una evolución. La misma deberá respetar la flexibilidad que ha permitido su aplicación con resultados muy diversos.
La evolución, no obstante, presenta una vez más dificultades añadidas. La financiación ha vuelto a restringirse y nunca ha llegado a recuperar el dinamismo vivido hasta la Gran Crisis. Por otra parte, el impacto de la IA generativa y del resto de tecnologías sobre la información, la investigación y la docencia sólo se puede vislumbrar, pero parece que será rupturista.
Notas
1. Grabaciones e información en:
https://www.rebiun.org/workshops/xviii-jornadas-crai/workshop-xviii-jornadas-crai
Ponencias, comunicaciones y conclusiones en:
https://repositoriorebiun.org/handle/20.500.11967/1285
2. Como podemos ver en los
trabajos de David W. Lewis:
https://scholar.google.com/citations?user=N2WwxQQAAAAJ&hl=en
3. El autor que más ha tratado y defendido el modelo de learning commons ha sido Scott Bennett.
4. Por ejemplo, en sendas notas
ThinkEPI: de 2019,
https://doi.org/10.3145/thinkepi.2020.e14b02
;
y de 2022,
https://doi.org/10.3145/thinkepi.2022.e16a15
5. Para preservar la brevedad de la
nota, los citamos sólo con la url: El informe Horizon de Educause (2023)
https://library.educause.edu/-/media/files/library/2023/9/2023hrholisticstudentexperience.pdf;
Los dos últimos de la ACRL Research Planning and Review Committee (Top Trends de 2022 https://crln.acrl.org/index.php/crlnews/article/view/25483/33379; y tendencias de 2023 https://bit.ly/acrl23scan); OCLC 2023 https://doi.org/10.25333/e046-mk68 ; Estrategia de SCONUL, 2023-2026, https://www.sconul.ac.uk/page/sconul-strategy-2023-26 . No se incluye la actualización del Trend Report de la IFLA, al entenderlo como demasiado genérico.
Bibliografía
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Balagué, Núria (2003). “La biblioteca universitaria, centro de recursos para el aprendizaje y la investigación: una aproximación al estado de la cuestión en España”. En: 1as Jornadas CRAI: Los Centros para Recursos del Aprendizaje y la Investigación: nuevos espacios arquitectónicos para el apoyo a la innovación docente (Universitat de les Illes Balears, 2003). http://hdl.handle.net/20.500.11967/983
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Cabo i Rigol, Mercè; Espinós i Ferrer, Montserrat; Lozano, Manel (2019). Reflexions sobre algunes de les principals tendències d’impacte per al futur de les biblioteques universitàries. Ítem, (68), 114-124. https://www.raco.cat/index.php/Item/article/view/372032/465587
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REBIUN. Comité Científico de las XVIII Jornadas CRAI (2023). “Conclusiones de las XVIII Jornadas CRAI.” En: 18ª Jornadas CRAI: Un modelo de biblioteca académica para construir el futuro (Universidad de Alicante, 2023). https://hdl.handle.net/20.500.11967/1287
Anuario ThinkEPI 2023