Buen sábado,

A las preguntas de Lluís sobre si necesitamos un UNISIST y la de Cristóbal (si los árboles no nos dejan ver el bosque), me atrevo a señalar algunos aspectos que hacen muy complicada la posibilidad de contar con una "política internacionalista" como las ha bautizado José Antonio. Y no porque no sea más necesaria que nunca. 
En mi humilde opinión, los actores de entonces eran limitados. Era posible identificar la autoridad (algunas agencias y expertos) y también el estamento formado por quienes asumíamos las decisiones que se tomaban. Pero en la actualidad esta situación ha cambiado a niveles nunca antes conocidos, al tiempo que, como señala José Antonio, multitud de actores siguen operando. En cualquier caso, desde la web 2.0 y la proliferación de redes sociales, la sociedad civil digital tiene un altavoz, que a veces se oye más fuerte o con más frecuencia que la voz de quienes conocen de un tema. No se entienda esto como un lamento, sino como constatación del cambio social y profesional. Muestra la diversidad y dinamismo de las inquietudes con respecto a la información.
Ahora bien, ante lo inmanejable de esta situación, a mí me parece que aplicar tecnología ofrece cierta luz. El modelado de datos junto a la aplicación de algoritmos cada vez más refinados, transparentes y responsables puede resultar una vía menos costosa y más participativa que planear acciones institucionalizadas. Me explico:  generar consenso para una estrategia global como sería UNISIST demandaría una coordinación ingente, y siempre estaría limitada -y por tanto sesgada- por la opinión de las personas convocadas. Por esa razón, creo que es más "objetivo" analizar esas grandes masas de datos e información de las fuentes que son accesibles por internet, como forma de identificar las tendencias de futuro.

No sé... quizá sea una postura demasiado ingenua frente a la tecnología, pero esta percepción y nuestra situación como investigadores "de a pie" es la que nos ha llevado en Open Future Lab a buscar una metodología que permita establecer predicciones en el mundo actual. Algo difícil pero creemos que factible. De hecho, ya el protocolo OAI-PMH dio ese "salto cuántico" que hoy día hace innecesaria una política científica de consenso (para el acceso a la información y casi casi a las publicaciones). Si de esta misma manera las inteligencias generativas están cambiando nuestra manera de enfrentarnos a la obtención de información que llamábamos de referencia -e incluso la necesidad de leer para saber-, quizá en poco tiempo haya un cambio en los modelos de negocio de la publicación científica. Me refiero a lo que comentaba Reme sobre el acuerdo de Taylor&Francis con Microsoft para el uso de sus fondos...

En fin, no me extiendo. Ya lo veremos. Saludos sabatinos



On Thu, 24 Oct 2024 at 21:45, Lluis Anglada <[log in para visualizar]> wrote:

¿Necesitamos un nuevo UNISIT?,

o,

comentarios viejunos al viaje de regreso al futuro de Cristóbal Urbano al lejano año de 1971

 

Lluís Anglada

Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC)

ORCID Id 0000-0002-6384-4927

 

 

 

 

 

De cuando ser moderno era ser documentalista

Me inicié en la profesión a finales de los 70, principios de los 80 (del siglo pasado). Entonces la modernidad estaba en la documentación. Desde los años 60 el mundo occidental estaba viviendo un período de crecimiento y bienestar excepcionales del que, claramente, uno de sus motores era la investigación científica. A la ‘explosión’ de la información científica se le sumó que los ‘computadores’ dejaron de ser instrumentos de laboratorio y empezaron a ser utilizados para tareas de uso común como, por ejemplo, preparar las nóminas de los empleados de una empresa[i]. En este contexto se intentó ‘ordenar’ la información científica usando ordenadores. La situación se parece a la actual donde una información científica en crecimiento exponencial y los modelos de lenguaje grandes (LLM = large language model) parecen haber nacido para encontrase.

Así lo presenta Cristóbal Urbano, en su documentado viaje de regreso al futuro reseñando el informe para la creación del UNISIST (United Nations International Scientific Information System). El artículo de Cristóbal nos recuerda que algunos de los problemas/retos y soluciones/oportunidades en los que estamos metidos no son nuevos y ucronicamente nos retrotrae a un panorama de la información científica que puede parecer muy parecido al actual. Escribo los comentarios que siguen estimulado por el viaje que nos propone Cristóbal a un pasado próximo que parece dibujar un futuro inmediato.

Sería interesante que el paralelismo iniciado por Cristóbal fuera completado por una descripción de las muchas iniciativas que se desarrollaron por entonces de forma previa, paralela y posterior al UNISIST y formaron el movimiento de la documentación científica. Insisto en la idea, no sé si UNISIST fue causa o efecto, pero no fue una idea aislada. En mi ámbito profesional de entonces -la catalogación-, los principios internacionales aprobados en un congreso en París en 1961, el formato MARC para el intercambio de registros catalográficos ‘leíbles por máquina’ (1968) o el programa UAP de la IFLA para la accesibilidad universal de las publicaciones-UAP (1983) formaron parte de este entramado. Pero en escenarios menos ‘clásicos’ el acceso remoto a bases de datos, los vocabularios controlados y estructurados (tesauros) y los índices generados por ordenador configuraron un entorno optimista en el que parecía posible y muy cercano el objetivo de ‘controlar’ la totalidad de la información científica mundial.

 

¿UNISIST: éxito o fracaso?

¿Hasta qué punto UNISIST consiguió lo que se proponía? El artículo de Cristóbal parece apuntar más a presentarlo como una iniciativa oportuna y acertada pero fallida, yo me inclino por creer que fue un éxito. Si de lo que se trataba era de tener ‘un sistema mundial de información científica’, creo que lo tenemos. Otra cosa es que se haya formado como se preveía y que nos guste como funcione.

En algún momento del S. XX la información científica paso a ser un elemento esencial del desarrollo económico de les países, y como tal recibió la atención de las entidades públicas y gubernamentales (ahí está UNISIST) y también de las privadas y comerciales. Sin negligir lo hecho por las primeras, debemos reconocer lo mucho conseguido por las segundas. Estamos hablando de la efectividad de los productos de información dejando de lado que a este paraíso informacional no puede entrar todo el mundo por motivos económicos y que estos productos han permitido construir empresas multinacionales que reportan muy buenos resultados dinerarios.

Ya no ahora sino tres décadas después del informe en cuestión, en una fase aún incipiente del momento actual de tener la información en red, conocer lo que se publicaba y obtenerlo era perfectamente posible. Podemos exclamar ¡conseguido!, si el problema era, tal como se expresa en la presentación del informe, hacer frente al “problema de la ‘explosión de la información’” y de conseguir que los científicos puedan “mantenerse al corriente de la labor que realizan sus colegas”.

Pero centrémonos en lo en lo que era el problema/reto de entonces y veamos si este es aún el problema/reto de hoy. El informe de afirma que la información científica es un recurso esencial para la actividad de los investigadores, “laboriosamente acumulado por los investigadores de todos los países … [los cuales] exigen sólo que la contribución de los otros sea verificable” y relaciona los principios generales en que se basa el programa entre los cuales destaco: “el libre intercambio de los datos e informaciones científicas …, la creación y mantenimiento en régimen de cooperación de unas normas técnicas con objeto de facilitar el intercambio de información y de datos científicos entre los sistemas …, [y] la participación de la próxima generación de científicos en la planificación de los sistemas de información científica del futuro”[ii]. El programa UAP de la IFLA -hijo o nieto de UNISIST-, en 1983 se presenta así: “Information is a vital human resorce. Much information is in published form. Much published information is not available when and where it is required”[iii]. En un informe del mismo año se precisa que por ‘Publications’ se define “as all physical forms of recorded knowledge -print, microfilm, visual and sound recordings etc.”[iv]

De lejos, siempre todo tiene un aire de ‘dejá vu’ y, de cerca nada nunca es exactamente lo mismo, pero yo diría que el espíritu es el mismo, aunque las diferencias de matices son importantes.

 

UNISIST y Ciencia Abierta, ¿mismos propósitos con distintos instrumentos?

El UNISIST fue una respuesta técnica y organizativamente adecuada a su tiempo. Técnicamente responde a los estados iniciales de uso de ordenadores en los que lo que se automatizaba eran las referencias a los documentos, no los documentos mismos. Organizativamente responde a la sociedad industrial en pleno desarrollo a mediados del siglo pasado y no a la sociedad informacional, caracterizada por Manuel Castells como sociedad red. La ciencia abierta tiene la información en su centro, aunque no en su nombre, y es a su vez una respuesta adecuada, técnica y organizativamente, a nuestro tiempo al mismo problema: la explosión de la información y las dificultades para su uso.

Sería estimulante contrastar los objetivos, principios, motivos, barreras y recomendaciones de UNISIST con los equivalentes que podrían encontrarse en documentos de ciencia abierta como la Recomendación de la UNESCO o el programa estratégico de la EOSC. Vamos a dejar esta comparación más fina por un posible trabajo futuro, pero en estos comentarios voy a mencionar tres que me parecen sustanciales: la información en sí misma, la forma de usarla y el sistema creado para hacerlo.

La información científica ha pasado de ser impresa a ser digital y de estar en estantes a estar en la red. Esto ha hecho desaparecer los muchos obstáculos físicos, pero no los económicos, que impiden el acceso directo a la misma. Entre el UNISIST y la Ciencia Abierta hay el gran salto que representa perseguir la universalidad del acceso o el acceso abierto. De todas formas, el cambio de más alcance es la inclusión de los datos de investigación[v] en el reino de la información científica. Estos deber ser abiertos (tan accesibles como sea posible y tan cerrados como sea necesaria) y ya no para su verificación, a la Popperiana manera, sino para su reutilización. Y esto nos lleva a la siguiente consideración.  

La forma de usar la información ha cambiado también de forma notable. Por un lado, la abundancia de información disponible está dirigiendo los usos hacia lo más relevante o lo más fácil o conveniente de usar; por otro, cada vez hay más usos de información hechos por máquinas en lugar de por humanos. Lo primero justifica el interés de la ciencia abierta por los datos de investigación convenientemente FAIRificados; estos ya no interesan por su capacidad de verificación/falsación sino como materia prima a partir de la cual hacer nueva investigación. La Comisión Europea no ve los data spaces como simples repositorios sino como instrumentos de innovación y, por lo tanto, como motores económicos y de bienestar. Lo segundo supone una reconfiguración profunda del sistema en la que la interoperabilidad será la clave, tal como apunta Cristóbal en su reseña.

Finalmente, el sistema creado para hacer esto posible no puede seguir los esquemas organizativos jerárquicos creados para las grandes corporaciones en el siglo XX. El mundo se está transformando en una red de nodos autónomos pero interconectados; esto es lo que está construyendo la plataforma europea de Ciencia Abierta EOSC, la cual a su vez quiere ser un nodo más junto a plataformas similares que se creen. Diferentes iniciativas que empujan hacia una ciencia más abierta, colaborativa y social están tomando forma a partir de la idea de federación, es decir movimientos de abajo arriba, con autonomía y basados en la colaboración. Pongo ejemplos: la cOAlition S, la Coalition for Advancing Research Assessment (COARA) o la Barcelona Declaration on Open Research Information iniciativas todas las mencionadas divergentes respecto los objetivos inmediatos pero convergentes en los de medio-largo plazo, y conscientes además de la complementariedad de sus esfuerzos.

 

La pregunta del millón es la que hace Cristóbal al final de su artículo: ¿no será que esta profusión de árboles (proyectos, iniciativas, actores, declaraciones, etc.) no nos permiten ver el bosque, entendido como sistema tal como si hizo en su momento UNISIST? Una de las palabras más utilizadas hoy para referirse al entramado de agentes e iniciativas que configuran la comunicación científica es el de ecosistema, y es así porqué la comunicación humana no ha sido nunca unidimensional; su riqueza se ha derivado de su diversidad y de la posibilidad de hacer coexistir distintos códigos de comportamiento en un mismo espacio. Y esto vale también para la comunicación científica.

Nos queda mucho por delante, pero, para que este camino sea más transitable, es útil conocer y recordar iniciativas pasadas que se hicieron con tecnologías hoy ampliamente superadas, pero con la misma intención de hoy de crear un espacio donde el conocimiento humano sea un recurso de y para todo el mundo.

 

 

L’H, 16 Oct. 2024

 

 



[i] A pesar de esto, eran más usados que vistos. El IBM en el que hacíamos prácticas los estudiantes de matemáticas de la Universidad de Barcelona el año 1974 estaba acorazado dentro de una habitación. La relación con él consistía en dejar los programas hechos con fichas perforadas en un cajón y volver a la semana siguiente para recibir el resultado.

 

[ii] Unesco/ICSU. UNISIST: informe del estudio sobre la posibilidad de establecer un sistema mundial de información científica. Realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y el Consejo Internacional de Uniones Científicas. París: Unesco, 1971. 176 p. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000135597. P. 1-2

 

[iii] Line, Maurice B. & Vickers, Stephen C. Vickers (1983). Universal Availability of Publications (UAP): A Programme to Improve the national and international provision and supply of publications. IFLA Publications ; 25. München, etc.: Saur. ISBN 3-598-20387-X. p. 13.

 

[iv] Line, Maurice B. & Vickers, Stephen C. Vickers (1983). Guidelines for national planning for the availability of publications. Wetherby, West Yorkshire: IFLA Intrenational Office for UAP: British Library Lending Division. ISBN 0-7123-2014-8. P. ii.

 

[v] Cristóbal me hace notar que los datos no se escaparon de la atención de los redactores del Plan. Por ejemplo, entre las fuentes de información se incluyen “los datos científicos y técnicos presentados en forma tabular”. (p. 28 del informe) y la Recomendación 10 dice: “La compilación, evaluación crítica, organización y difusión de datos numéricos … habrá de ser prevista en toda futura red de servicios de información …” (p. 107)

 

 

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Lluís Anglada
Assessor en Ciència Oberta 
Consorci de Serveis Universitaris de Catalunya (CSUC) 
ORCID Id 0000-0002-6384-4927
@lluisanglada
http://bdig.blogspot.com/


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